Noah Gordon descubre su ‘Bodega’

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Ficha:

Título: La bodega

Autor: Noah Gordon

Editorial: Roca editorial

Noah Gordon (Worcester, 1926) cuenta en su haber con una enorme producción literaria, no tanto por numerosa, sino por su calidad y difusión. El médico, Chaman y La doctora Cole escritas entre 1986 y 1996, pueden ser sus tres novelas más conocidas. La bodega (2007) es sin duda un gran regalo a España, y así lo manifiesta en los agradecimientos de la novela: «Este libro es mi carta de amor a un país. No descubrí las glorias del buen vino hasta que, siendo ya un hombre de mediana edad, empecé a viajar a España, donde pronto desarrollé un profundo afecto por la gente, su cultura y sus vinos» (pág. 377).

A finales del siglo XIX, Josep Álvarez se ve obligado a emigrar a Francia, allí conoce a un viticultor francés y gracias a él comienza a amar el arte de la elaboración del vino. A pesar de los problemas que lo llevaron a emigrar, unos hechos personales lo llevan a decidir volver a su país y comenzar su propia elaboración de un buen vino. La trama central está rodeada de personajes cargados de personalidad, hechos históricos adaptados y la realidad del día a día en esta nueva etapa de la vida de Josep. La narración abarca solo seis años de la vida del protagonista, sin embargo, la historia va más allá de esos pocos años.

Como ocurre en el resto de sus obras, la contextualización histórica es precisa y cuidadosa. No debemos olvidar que no se trata de un libro de historia, sino narrativa histórica, por lo que si bien la base está en datos históricos reales, el autor se concede los juegos literarios correspondientes para convertir La bodega, y el resto de sus obras, en relato. Cargando a sus personajes de un peso abrumador en sus novelas, los convierte en los verdaderos hilos conductores de todas las tramas (la principal y las adyacentes).

La narración de las cuestiones relacionadas con el cultivo de vides, podría haber llegado a ser realmente cargante para quienes no sabemos de los vinos más que si nos gusta o no nos gusta su sabor. Sin embargo, no es así, no nos inunda de tecnicismos o narraciones extensas. En el fondo es como si los personajes nos quisieran acercar a sus vidas sin provocar que no queramos volver a visitarlos; cada personaje tiene un rol envolvente que consigue que necesites avanzar y descubrir más, hasta llegar al final de la obra.

«Caminar y cantar» son las últimas palabras en La bodega, casi podrían considerarse anecdóticas una vez que Noah Gordon confirmó a la revista Vanity Fair, en su edición alemana, que no volvería a escribir más novelas: «Ya no volveré a empezar ninguna novela. A pesar de que a medida de que pasan los años tengo cada vez más ideas. Pero mis novelas tienen entre 500 y 700 páginas y sería muy fastidioso morirme cuando vaya por la 250». Sin embargo, no ha abandonado la literatura, al contrario, ahora experimenta con otras vertientes: poesía, cuentos, literatura infantil y juvenil…

La bodega ha sido una preciosa manera de cerrar su producción novelística, un enorme obsequio para los lectores españoles. Que el autor de El Médico cierre su carrera en este género con esta novela ambientada en España, es algo que no deberíamos dejar pasar por alto.

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