“Odios sordos”: pirueta cómica de una tragedia española

Por Horacio Otheguy Riveira

“Odios sordos”, de Melania Sebastián dirigida por Fermín Cabal: una función con dos hermanos y una cuñada en un pequeño salón presidido por un ataúd histórico. Ingenioso recurso para tomar en solfa un drama político nacional con el fiambre de un dictador con demasiados adeptos. Humor negro y costumbrismo con tintes surrealistas en un delirio de monarquía republicana con Generalísimo que sigue dando guerra.

La noticia de la exhumación de los restos de Francisco Franco suscita no pocas polémicas en algunos sectores de la sociedad. Esa noticia también fue el empujón que precisaba su autora para escribir esta comedia: “Hace unos años leí un relato ruso en el que un hombre sale a la calle a comprar un regalo para su mujer y se encuentra con la posibilidad de comprar el cadáver de Lenin. Por disparatado que parezca, no es difícil creer que si en España alguien pusiera a la venta el cadáver de Franco encontraría compradores millonarios dispuestos a tener ‘una pieza de coleccionista’ en su casa. Así surgió la idea de Odios Sordos.

Con ese dato dándole vueltas en la cabeza —y evitando toda comparación entre el líder de una revolución que cambió el mundo y otro que provocó una guerra, precisamente para destruir todo amague de revolución— escuchó el anuncio del actual presidente del Gobierno de España sobre la exhumación del dictador, lo demás se comunica con el humor español y evidente o soterrado en la calle, donde unos y otros se vapulean detestándose como sectores irreconciliables que año a año más se enquistan. Aunque no son iguales, ni mucho menos. No va la pieza de reconciliación con la cantinela de que todo es lo mismo, y dale que va. Hay obvia presencia ideológica y el público que asiste a las funciones no tiene dudas, jalea y se divierte y entra en silencioso pánico cuando aparece un No-Do con el careto de aquel que anunció la muerte del Caudillo haciendo pucheros. Un escalofrío por toda la sala con la dolorosa sensación de que volvemos a empezar, yendo hacia atrás a galope tendido.

La obra nos cuenta cómo un 20 de noviembre de 1975, Blas Revuelta fallece en el Hospital de la Paz de Madrid y su cuerpo es sustraído por la Brigada Político-Social para sustituir al del Generalísimo Franco, seriamente deteriorado, en el velatorio público. La familia nunca ha recuperado el cadáver y tiene buenos motivos para sospechar que ha sido enterrado en el Valle de los Caídos. Salto al 3 de junio de 2018. Los nietos de Blas Revuelta escuchan al Presidente Pedro Sánchez anunciando que el nuevo gobierno socialista considera prioritario exhumar los restos del tirano y se preguntan si no habrá llegado el momento de rescatar el cadáver de su abuelo.

Una disparatada comedia que, a través de la risa, nos enfrenta a nuestro pasado con una mirada que intenta comprenderlo, sin tener que ponerse de rodillas. La dirección corre a cargo del reconocido autor y director Fermín Cabal  (Tejas verdes) para el que “el ejercicio del humor puede ser un excelente linimento para almas escocidas”. Ha contado en este montaje con tres experimentados intérpretes como son Gloria Villalba, Chema de Miguel e Isabel Torrevejano.

Izquierda, Gloria Villalba en el personaje más divertido: peleona conserje de un colegio concertado, frente a la implacable cuñada, codiciosa encantadora de serpientes, interpretada por Isabel Torrevejano con irresistible ironía.

Dos mujeres a todo tren con “Odios sordos” sin remedio, y un hombre (Chema de Miguel) que sorprenderá con habilidades inesperadas para encontrar un camino bastante parecido a hacer justicia.

Dirección
Fermín Cabal

Intérpretes
Gloria Villalba, Chema de Miguel e Isabel Torrevejano

Jueves 6 diciembre, a las 19:30h.; Sábado 8 diciembre, a las 19:45h.; Jueves 27 diciembre, a las 20:00h.

Las funciones tendrán lugar en Teatros Luchana (calle Luchana, 38, Madrid)

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