‘La catadora’, de Rosella Postorino

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Ficha:

Título: La catadora

Autora: Rosella Postorino

Editorial: Lumen

Rosella Postorino (Regio de Calabria, 1978) basa su novela La catadora en la experiencia vital de Margot Wölk, una de las que fue catadora de la comida que Adolf Hitler ingería cada día, desayuno, comida, cena… La autora nos cuenta en los agradecimientos que nunca pudo contactar con Wölk, porque cuando consiguió sus datos de contacto, la mujer había muerto en fechas recientes. A pesar de ello, su imaginación y documentos sobre la Guerra la ayudaron a dar forma a esta novela. En la contra nos cuentan que es la historia de una mujer con ganas de sentirse viva, pero cada lector es un mundo, como cada novela, como cada escritor, y para mí ha significado más una ausencia de vida que ganas por vivir.

La lectura de esta historia no es fácil, porque sabes que por mucho que se trate de una novela, está basada en hechos reales, más o menos adornados e imaginados, pero en una guerra real, en una catástrofe humanitaria, en unos sentimientos inculcados y aprendidos por una sociedad que terminó nutriéndose del odio hacia los que eran diferentes. Tanto que hasta los mismos conciudadanos servían de cobayas para poner a salvo a su dios, salvador del país, de un ideal, de un sentimiento de odio.

Rosa Sauer es reclutada pos la SS como catadora, junto con otras nueve mujeres. La historia que nos cuenta Postorino deja en evidencia la necesidad de sentir de esta mujer que perdió a su padres; a su hermano (que se marchó de Alemania para huir de ese sentimiento de odio, de esa sociedad de la que formaba parte, para terminar regresando en sus últimos años de existencia); a su marido que solo un año después de casarse se marchó reclutado por el ejército alemán; a sus amigas forzadas, otras catadoras, con las que terminaría compartiendo risas, llantos, dificultades… pero nunca sus más profundos sentimientos, sus secretos; a su amante… Perdió a todas las personas que significaron algo en su vida, una vida que se vio obligada a aparcar cuando fue reclutada como catadora al abandonar Berlín e irse a vivir con sus suegros. Una vida que, en realidad, nunca comenzó a vivir plenamente, cada episodio lo vemos cortado por un hecho ajeno a ella, pero que marca su ausencia de vida.

La autora nos permite conocer casi a la perfección a cada uno de los personajes, su psicología y motivación. De igual manera nos lleva por los diferentes capítulos como si de una dulce novela se tratara, en la que la vida de las diez catadoras que formaban parte de este grupo especial de Hitler no estuviera ligada al azar y a un intento de asesinato del Führer. Nos permite entrar en la vida familiar de algunas de estas mujeres, sus hijos, sus relaciones, sus maridos desaparecidos, sus primeras experiencias, sus odios, sus mentiras…

Sin llegar a ser una novela de aprendizaje, bildungsroman, como estamos acostumbrados a leer, desde los primeros años de vida hasta una edad madura, la evolución de Rosa Sauer por las páginas es eso: una historia de aprendizaje, de adaptación, de supervivencia. Aceptar y adaptarse a su trabajado como catadora; aceptar y adaptarse a una relación con un teniente de la SS mientras acepta y se adapta a la desaparición de su marido; aceptar y adaptarse que no tendrá hijos; aceptar y adaptarse continuamente a su destino, por eso lo entiendo como una ausencia de vida, porque rosa nunca parece tener la opción de elegir.

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