‘ Hôzuki, la librería de Mitsuko’, de Aki Shimazaki

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Título: Hôzuki, la librería de Mitsuko.

Autor: Aki Shimazaki.

Editorial: Nórdica libros.

Mitsuko Tsuji es una joven mujer dueña de una librería de lance (o fondista, librerías en las que se pueden adquirir ejemplares de segunda mano) que vive con su hijo, Tarô, de siete años y sordomudo, y también con su madre. A través de unas breves páginas (solo 128 páginas de relato), la protagonista nos narra en primera persona su vida actual y algunos brochazos de su vida pasada, lo justo para entender su presente, la verdadera trama de la historia y el subfondo filosófico y religioso de la novela.

Shimazaki nos presenta a una mujer que desde muy joven lucha por su independencia, tanto de los hombres (con los que mantiene idilios más o menos largas, pero con los que no quiere establecer relaciones de pareja tradicionales ni tener descendencia) como del propio dinero. Para conseguir dicha independencia, llega un momento en su juventud que se ve obligada a ejercer la prostitución; sin embargo, el dinero fácil que llega por esta vía puede convertirse en un arma de doble filo, motivo por el que decide restringir las horas dedicadas a esta tarea, combinándolas con un trabajo de camarera en una cafetería. Las huidas de sí misma la llevan a encontrarse frente a Tarô, un bebé abandonado en la taquilla de una estación de tren. Algo en su cabeza la lleva a adoptar a ese bebé sin seguir ningún trámite formal, simplemente se lo queda como se queda a un gato que encuentra siendo un cachorro en una playa.

La trama se seguirá desarrollando de una manera sorprendente con la aparición de una mujer y su hija en la librería que van a cumplir el encargo del marido de esta, una serie de libros sobre filosofía. La esencia de la historia se ve inundada por la vida de Mitsuko, pero la intervención de Karo Sato, esta mujer que va a comprar unos libros, está a punto de desmantelar la apacible vida de esta peculiar familia.

Sorprende, además de la brevedad del relato, los temas que subyacen entre sus líneas: por un lado las creencias religiosas de la madre de Mitsuko, que si bien no afectan a la protagonista, sí despiertan interés en su hijo Tarô, y lo más importante, desde mi punto de vista, chocan con el otro gran tema de la novela: la filosofía. La filosofía es tema principal en la narración no solo por el hecho de que la librería de Mitsuko esté especializada principalmente en esta disciplina sino por la dualidad que la autora presenta en torno a la persona, concretamente a la mujer. Mitsuko lucha durante su vida en una especie de tela de araña en la que el objetivo es equilibrar sus miedos y sus sueños: no quiere tener hijos y adopta a Tarô; quiere independencia por lo que se prostituye pero a la vez huye de la prostitución limitando el número de horas que la dedica para no entrar en dependencia absoluta del dinero; defiende su vida como mujer, sin más adjetivos, apellidos o adornos, y llega un momento en que debe equilibrar este deseo con el hecho de ser madre.

Este continuo tira y afloja entre las dualidades que va afrontando en su vida parece que se ve resuelto con la aparición de Tarô en su vida. Su hijo marca un punto de inflexión en el que Mitsuko se ve obligada a dar prioridad al bebé y sus necesidades sobre sus pensamientos y expectativas en la vida. Como ella misma dice en algún momento de la novela, su hijo llegó a su vida para salvarla. Quizá de la vida misma, quizá de sí misma.

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