Macho Man, un proyecto distinto y muy personal de Álex Rigola

 Por Ana Riera

Desde hace ya un buen número de años, el trabajo del dramaturgo Álex Rigola ofrece dos vertientes distintas y de algún modo complementarias. Por un lado, sigue con el teatro interpretativo, en el que aspira a desnudar al actor para poder contar alguna verdad en el escenario; por otro, apuesta por un teatro documental más intimista, más visceral. Macho Man, su último proyecto, que puede verse y vivirse hasta el 17 de marzo en la sala negra de los Teatros del Canal, se inscribe en el segundo grupo y es, probablemente, uno de sus propuestas más personales y arriesgadas.

Macho Man es una aventura escénica, experimental e interactiva que pretende dar visibilidad al tema de la violencia machista y ayudar a empatizar con todas sus víctimas potenciales. Se trata de una singular instalación laberíntica de 200 metros cuadrados en la que el público entra en grupos de seis personas. Cada espectador lleva un auricular a través del cual escucha el ambiente sonoro y/o musical diseñado por Igor Pinto y también la voz de una mujer anónima. Es la voz de una actriz que ha sufrido malos tratos y que nos lleva de la mano por las 12 estancias que componen este viaje físico y mental.

 

Cada estancia es independiente y nos ofrece una experiencia distinta: desde un vis a vis que nos invita a reflexionar sobre hechos y actitudes de nuestro día a día, hasta grabaciones de mujeres que nos hablan de lo que sienten y lo que piensan tras librarse de la zarpa del maltratador, atrapadas todavía en su pesadilla particular. También entramos en una casita de Hansel y Gretel donde en lugar de dulces encontramos unos dibujos muy sugerentes, y más allá descubrimos el testimonio de una mujer que se atrevió a alzar la voz a edad avanzada, y denunció nada menos que en televisión, pero se topó con el vacío y una tragedia inesperada. También, entre otras cosas, nos encontramos en una habitación rodeados de fotografías de víctimas en España en los últimos cinco años… y llegamos a conocer un videojuego brutal pensado solo para adultos…

El resultado es desgarrador. No porque se busque el morbo, sino porque constatamos que no se trata de algo aislado o que ha ocurrido en otro lugar, en otro tiempo, como cuando visitamos el campo de concentración de Auschwitz, por ejemplo. Es algo que está sucediendo aquí y ahora, todos los días, a nuestro alrededor, y que va a volver a ocurrir mañana… Por eso al terminar el recorrido nos encontramos con una sala de descompresión. Y está previsto que cuando los asistentes sean adolescentes, luego hagan un taller con la supervisión de psicólogas especializadas.

¿Por qué esta necesidad de violencia? ¿Por qué esta necesidad de ningunear, de someter, de maltratar hasta matar? ¿Qué es lo que falla en una sociedad que permite algo así? Preguntas como estas van apoderándose poco a poco del espectador provocándole una intensa desazón. Seguramente la única forma de erradicar la violencia machista pase por eliminar el machismo en todos los aspectos. Porque para que no exista el loco que prende la mecha tras verter un bidón de gasolina sobre su presa, primero debemos sanar el medio, eliminar la posibilidad de que ese inidividuo pueda poner en práctica su locura. De ahí la invitación de Rigola a reflexionar sobre el tema, su empeño en darle visibilidad. Ya sabemos que ocurre, porque aparece a diario en la prensa o en las noticias, pero de algún modo su propuesta dramatúrgica nos ayuda a que toda esa información no caiga en saco roto y nos cale de verdad. Hasta el punto de ser capaces de dar un primer paso, de empezar a cambiar las cosas.

Soy mujer. Tengo una madre y tengo una hija. Somos tres. Según las estadísticas, 1 de cada 3 mujeres en el mundo es víctima de violencia machista como mínimo una vez en su vida. No puedo dejar de preguntarme si seré yo o si habrá sido mi madre. Llego a desear que nos toque a una de las dos, porque la alternativa es que la víctima acabe siendo mi hija. Está claro que hay que seguir dando visibilidad al tema. Gracias por aportar tu granito de arena, Álex.

Estreno en la Comunidad de Madrid
País: España
Género: instalación / documental / denuncia

Dirección y creación: Àlex Rigola.

Asesora de contenidos y psicóloga experta en violencia machista: Alba Alfageme

Casanova.

Ayudantía de dirección: Alba Pujol.

Asistencia a la dirección: Irene Vicente Salas.

Equipo dramatúrgico: Ferran Dordal, Alba Pujol, Irene Vicente Salas y Àlex Rigola.

Espacio escénico: Max Glaenzel.

Asistencia al espacio escénico: Judit Colomer.

Diseño de sonido y QLab: Igor Pinto.

Edición de vídeo: Alejo Levis.

Estudio de sonido: Beatgarden (Pau Romero).

Doblaje inglés: Molly Malcom

Técnico de sonido: Ferran Puértolas.

Técnico eléctrico: Àngel Puertas Sala & Pere Sánchez.

Responsable del montaje: Raúl Vilasís.

Construcción: Pascualín estructures y Òscar Hernández “Ou”.

Traducción y correcciones: La correccional.

Producción ejecutiva: Clara Aguilar, Jordi Puig “Kai” y TITUS ANDRÒNIC S.L.

Distribución: Art Republic (Iva Horvat & Elise Garriga).

Agradecimientos a Maria Domènech, Rosa Salas, Núria Marín, Mireia Mascarell, Ramona Glaenzel, Elena, Javier Torres, Fundació Surt, Ajuntament d’Hospitalet, Servei d’Infància y Família de l’Institut Mallorquí d’Afers Socials y Marta Hierro del documental “Els Monstres de Ca Meva” por los materiales infantiles aportados al proyecto.

Con la colaboración de l’Institut Català de les Dones, el Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya, l’Institut Català de les Empreses Culturals y la Dirección General de la Mujer (Consejería de Asuntos Sociales y Familia).

Coproducción de Heartbreak Hotel, Titus Andrònic S.L., Temporada Alta 2018, Festival 10 sentidos y Teatros del Canal (Comunidad de Madrid).

Distribución: kaipuig@hotmail.com

Teatros del Canal. Sala Negra. Del 19 de febrero al 17 de marzo 2019

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