El matriarcado a escena

Por Susana Inés Pérez

Aúpa Teatro impacta al espectador con Mosuo o no mosuo, un espectáculo escrito por Carolina Touceda y Álex Ortín que se presenta en la Sala La Usina de Madrid como parte de la VI edición de Surge Madrid. La compañía combina teatro, danza, visuales y música para mostrar la desigualdad entre hombres y mujeres y la influencia de los roles de género en sociedad.

El título de la obra alude a la tribu china de los mosuo, cuya sociedad es matriarcal. A partir de una serie de escenas, entre las que se intercalan impresionantes visuales de cuerpos enloquecidos, los autores de la obra y Martina Belloni interpretan personajes caricaturescos para reflexionar sobre el abuso de poder entre sexos, proponiendo situaciones que, aunque pudieran parecer descabelladas en principio, revelan comportamientos, licencias y lenguajes cotidianos dañinos, aceptados en sociedad, que quedan asociados al hombre o a la mujer.

En la pareja interpretada por Touceda y Ortín, el hombre pare, el hombre se queda en casa, el hombre es ignorado y, en una impactante escena final, el hombre es violado. El espectador observa con sorpresa la inversión de los roles de género, una realidad ‘aberrante’, como bien describe el vástago de la pareja, interpretado con gracia por Martina Belloni. Este personaje será, de hecho, el que plantee otros dilemas, como, por ejemplo, la herencia o mensaje que dejamos a las generaciones futuras, o la intolerancia hacia aquellos que no se identifican con el binarismo de género imperante.

Se trata de un espectáculo atractivo, cercano a la performance, de gran simbolismo, que mantiene la curiosidad y atención del espectador constantemente, invitándole a pensar los significados de cada escena y a ser crítico con realidades comunes que rozan lo absurdo o surrealista, e incluso lo tiránico.

Destacan las coreografías y acrobacias en la primera escena, que muestra, con mucho humor, el encuentro de un hombre y una mujer (Touceda y Ortín) en tiempos prehistóricos y los juegos para establecer sus territorios; la mujer, por su parte, se defiende y parece encontrar placer sexual a través de posturas no convencionales, ante el asombro de su compañero. Resultará extraño, o más bien irónico, que, tras esta exhibición de libertad y exploración, la siguiente escena se base en el comercio del cuerpo femenino, que aparece en las proyecciones como objeto, en concreto como una lámpara en venta, y soporta, en escena, las posturas designadas o elegidas por el hombre.

El hombre que acecha, que amenaza, que genera angustia con su presencia, que pretende controlar el cuerpo femenino es un individuo cobarde que esconde su cara tras una máscara de cerdo. Este hombre quedará confundido ante la mujer sagrada o espiritual, que danza al ritmo de melodías asiáticas, y la mujer sexual, que baila a ritmo de reggaetón. Esta bellísima escena, interpretada maravillosamente por Belloni, es uno de los puntos fuertes del montaje, en términos de coreografía e iluminación, y constituye una denuncia contra los estereotipos y la simplificación y polarización de los márgenes de actuación de la mujer, capaz de integrar ambas facetas como parte de su ser.

Mosuo o no mosuo es un montaje desnudo, interesante, diferente y poco convencional, que busca incomodar al espectador y desvela la impotencia de los artistas protagonistas ante la injusticia, el odio y la dominación de un sexo sobre otro, así como su rechazo a la rigidez de los roles de género que aprendemos ya en nuestra infancia.

Su estilo fragmentado, excesivamente en algunos momentos, permite tocar varias situaciones, desmontando convenciones, tópicos e ideas preconcebidas y arraigadas en la sociedad y en nuestras mentes, que podrían configurar y guiar nuestra forma de ser y actuar. Ahora que lo pienso, sería interesante saber cuál es la postura de los artistas ante un tema tan candente hoy día como el de la prostitución. En definitiva, todo un espectáculo multidisplinar y sorprendente para tomar conciencia del mundo que nos rodea y comenzar a pensar en las consecuencias de los extremos y las formas de lucha e intervención ante la violencia diaria en cuerpos ajenos.

FESTIVAL SURGE MADRID. LA USINA. 

Entradas 13 euros. Funciones: Mayo, viernes 10 a las 22 horas; sábados 18 y 25 a las 22:30 horas. Junio: todos los sábados a las 22,30 horas.

 

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