CRÍTICA// ‘El Principito’, de Antoine  de Saint-Exupéry

MARISA ARIAS.

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944). Aviador y escritor francés. Autor de una de las más célebres narraciones para niños,El principito (1943). Su experiencia como aviador le sirvió de inspiración para su obra literaria. La mayor parte de su producción literaria fue escrita durante su exilio en Estados Unidos, huyendo de Francia, con la misión de convencer al gobierno norteamericano de declarar la guerra a Alemania durante la segunda guerra mundial.

El  Principito    es una de las obras más  conocidas que existen. Su  autor Antoine  de Saint-Exupéry quizás no se imaginaba cuando la publicaba un 6 de abril de 1943, que se convertiría en uno de los libros más traducidos y leídos en el mundo, pero así es y lo seguirá siendo por mucho.

Catalogada como una sencilla  lectura infantil o juvenil en un principio, trata de temas profundos para todas las edades. El amor, la vida, la amistad, la confianza o la sinceridad son ejes principales donde gira la historia. Su complejidad reside en el alma del mismo pequeño personaje que transmite al lector todo un mundo de sabiduría. Eso lo convierte en una lectura eterna que pasa de generación en generación.

El lector que lee El Principito  se adentra en la mente de un niño, de no más de ocho años, con capa, espada y alma de ‘héroe de la vida’, que viajará de planeta en planeta, en busca de respuestas. Los amigos y las cosas serán su compañía o, sus ‘particulares planetas’,  ya que sale del suyo propio para viajar a lo desconocido.

En El Principito, lo fácil se convierte en difícil profundizando en el porqué de las cosas y buscando razonamientos humanos con lógica y dejando siempre alguna moraleja entre sus capítulos como …

“Hay que mirar en el corazón” “Hay que amar lo que nos rodea”

La comprensión o la misma fragilidad de un ser pequeño y minúsculo en el universo, es comparable con la ilusión y el amor que se transmite en cualquier hazaña que hagamos y así, nos lo deja bien descrito El principito.

Su protagonista es especial y nunca envejece. Nos invita a reflexionar sobre el verdadero valor de lo que nos rodea. Él es el niño que todos llevamos dentro. Su motivación o su forma de ver el mundo, es su motor. Se hace tan intimo al leerlo, que dependiendo del estado de ánimo o quizás de la edad en la que uno lo lea, será captado de una u otra forma, pero siempre dejará alguna enseñanza. Recuerdo que en mi adolescencia me lo propusieron como lectura obligada en algún curso escolar dentro de la asignatura de Lengua y lo viví como un libro divertido, pero ahora al releerlo en estos días, ha sido todo un descubrimiento que me ha cautivado. Se convierte sin duda, en único e inolvidable por sus valores.

Estamos ante un libro cuya mayor cualidad  a mi modo de ver es que conmueve en sus lineas. Lo sencillo se engrandece convirtiéndose en especial. Y aquí, cualquier cosa vale. Desde una diminuta rosa, al mismo sol pasando por un avaricioso o un simple zorro.

Hay que tener en cuenta que cuando fue escrito, se estaba saliendo de la Segunda Guerra Mundial donde cualquier rayo de esperanza, ilusión o  nueva vida, era mucho para los habitantes y mentalidades de entonces.

Me quedo con esta inmortal frase:

“ Lo esencial es invisible a los ojos” (Capitulo 21, El Principito)

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