El musical West Side Story prosigue su gira en Málaga

Por Alberto Medina

 

Mucho se ha escrito de West Side Story, uno de los mejores musicales que se han llevado a la Gran Pantalla. Ha llegado a Málaga este musical ideado por el coreógrafo Jerome Robbins, con música de Leonard Bernstein, y estrenado en Broadway en 1957. Un musical que, aunque en el fondo representaba la tragedia shakesperiana de los Capuletos y los Montescos, en las formas significa la lucha de poder entre las bandas del Bronx con el sueño americano de telón de fondo. “No es un cuento de príncipes y princesas, es una historia mundial y eterna, de primar lo humano sobre el género, las fronteras y las razas” comenta su director Federico Barrios. Una partitura que se basa en la música popular de Estados Unidos (jazz, étnica,…) con canciones como “América”, “María”, o “Tonight”, y se ha convertido en la mejor banda sonora de un musical.

 Desde su estreno hace 60 años, todas las producciones de West Side Story se han visto obligadas en cierta manera a seguir el esquema del musical original. Pero como la rueda, si funciona la obra… ¿para qué cambiarla? Barrios (Premio del Teatro Musical de 2018 por West Side Story) ha conseguido adaptar la coreografía original en una producción vibrante que no es irrespetuosa a la original. Barriosotorgainteligenciaa los movimientos, pero siempre honrando los gestos modernistas de Robbins: de la tradición de la danza americana del quickstep al bunny hoppasando por la danza clásica (magníficos portés).

Riff  (Víctor González) y Bernardo (Oriol Anglada) representan la enemistad entre los Jets de origen europeo y los Sharks de origen puertorriqueño, haciendo que el público sienta como auténtica la tensión racial. Sin embargo el núcleo de la acción recae en Tony y María, cuyo romance en manos de Javier Ariano y Lucía Ambrosini  (foto) es tan dulce como natural. Ambos nos regalan uno de los momentos más esperados del musical cuando ambos entablan una tierna conversación bajo la Luna en “Tonight”. Ambrosini nos regala inocencia y pasión, y su voz de soprano hace que el espectáculo llegue casi al de una ópera. Silvia Álvarez ofrece otra actuación brillante como la confidente de María, Anita, casi al mismo nivel de Ambrosini. Quizás sin notas tan elevadas pero sí con mayor naturalidad y aspereza.

El resto de voces completan la amalgama de timbres, completando piezas muy complejas como el quinteto de “Tonight”, preludio de la gran pelea entre las dos bandas.El trabajo de las 37 voces es prodigioso, que a pesar del esfuerzo del baile (absolutamente todos hacen muy buen trabajo), deben cambiar de registro musical entre canción y canción, variando tonos y tesituras. El cambio al español ni se nota para los más puristas del musical norteamericano.Y tan difícil como cantar y bailar es llevar la partitura prodigiosa de Bernstein a un escenario. Si la danza nos disgusta (aunque casi imposible en este musical), hay que reconocer que la música de West Side Story es un clásico entre las bandas sonora.Durante el espectáculo,una orquesta sinfónica y una banda de música llevan al espectador el frenetismo de los bajos fondos de Nueva York, con ritmos latinos, de ópera o comedia musical norteamericana. A pesar de no contar con el número de músicos que exigiría la obra de Bernstein, la dirección musical de Gaby Goldman es electrificante y toca con soltura todas las canciones.

El trabajo de Ricardo Sánchez Cuerda con la escenografía, y Carlos Torrijos y Juan Gómez Cornejo con la iluminación consiguen llenar de vida las diferentes localizaciones del musical. El diseño del escenario nos lleva a los bajos fondos neoyorquinos a través de unas estructuras de madera y aluminio que se van deslizando de manera rápida entre cada una de las escena e impide pausas innecesarias. El espectador puede sentir que está debajo de un transitado puente, que está entre altos edificios de cementos de hormigón, o que una habitación (con su correspondiente trampantojo) sea amplia y acogedora. El vestuario seleccionado por Ana Llena es espectacular, reproduciendo en parte los de la película, aunque incluso mejor. La moda masculina y femenina estaba ahí representada. Ellas con faldas y vestidos ajustados, ellos con trajes o pantalones de la época.

El clásico de Broadway ha programado 25 funciones hasta el próximo 4 de agosto en el Teatro Cervantes de Málaga. Quien no pueda venir hasta la Costa del Sol tendrá otras oportunidades este verano en ciudades como Bilbao, Salamanca, Valladolid y Alicante. Por el momento hay fechas confirmadas hasta el año 2020. En definitiva, una obra que engancha a públicos de todas las edades, tanto para quienes busquen conocer las bases del arte americano del siglo XX como para aquellos que quieran hacer más llevaderos estos días de estío. Porque será inevitable salir del teatro y no tararear”Quiero vivir en América”.

WEST SIDE STORY
El clásico original de Broadway

Libreto Arthur Laurents
Música Leonard Bernstein
Letras Stephen Sondheim
Coreografías Jerome Robbins
Adaptación y traducción Alejandro Serrano y David Serrano
Con Javier Ariano, Talía del Val, Silvia Álvarez, Lucía Ambrosini, Víctor González,
Oriol Anglada, Armando Pita, Enrique R. del Portal, Diego Molero,
Carlos Seguí… *
Coreografía original Jerome Robbins
Dirección y adaptación de coreografía Federico Barrios
Orquesta en directo bajo la dirección de Gaby Goldman

* reparto sujeto a cambios.

Es una producción de SOM Produce y WSS 100 Aniversario 2017 AIE

www.westsidestory.es

 

 

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