‘Decadencia’, los filósofos de otros mundos

PEDRO PUJANTE.

Adrián Tejeda es un escritor que parece crecerse en cada libro. Si en su primera novela (Pangea) ya apuntaba maneras y configuraba un universo propio a través de una estética de la distopía, pero cimentada con una coherente reflexión filosófica, ahora ha dado un paso más para edificar una suerte de biblia, una expansión de Pangea articulada de ideas más profundas y una propuesta novelística arriesgada con Decadencia (II Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción). 

Para hacernos una idea cabal del proyecto novelístico de Adrián Tejeda resulta necesario señalar que sus ficciones no se limitan a contar acontecimientos, al storytelling de manual. En sus novelas Tejeda construye un artefacto filosófico de gran envergadura consignándose como un pensador que escribe ficciones y no tanto un novelista con fugaces ideas filosóficas. O quizá ambas facetas —la del narrador y la del pensador; la de novelista de ciencia ficción y la de profeta— se fusionan sin fisuras y nos obligan a repensar la función de la literatura para poder disfrutar en todos sus niveles obras de imaginación que nos obligan a reflexionar, desde otros mundos sobre el nuestro. De hecho, esta última novela parece escrita por un Nietzsche con vocación de ciencia ficción o por un Schopenhauer preocupado por la vida en otros planetas. Un mezcla entre Stanislaw Lem, George Orwell y Schopenhauer. 

Es este libro un artefacto coral en el que se convocan diferentes voces (es decir, experiencias) de diferentes personajes, ascetas que buscan alcanzar un nivel espiritual elevado, guerreros que no se limitan a existir en un nivel de realidad básico. La trama —como la Comedia de Dante— es el pretexto para conducir al lector a través de un viaje intelectual (también místico, espiritual o filosófico) de una densidad apabullante. Decadencia es una epopeya sobre el Hombre, sobre la inmortalidad del alma, que alegoriza nuestra propia condición humana. Una aventura que te obliga detenerte en el camino y te impone una tarea que va más allá de ti mismo. Te obliga a salir a otros mundos regidos no solo por diferentes leyes y normas sino por ideas que superan la propia realidad.

 Encontrará aquí el lector referencias a la Alquimia, símbolos y visiones proféticas. Realidad y misterio. Una novela con ecos de Lovecraft, Nitzsche y Conrad que merece ser leída con atención y paciencia.

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