Vuelve Crimen y Telón, el último gran éxito de Ron Lalá

Por Ana Riera

Ciudad Tierra. Año 2037. Estamos en un futuro distópico en el que una inteligencia artificial domina nuestro planeta y las artes no sólo están prohibidas, sino que además son perseguidas. El Teatro, que controla el mercado negro de sentimientos y emociones, tras fugarse de la cárcel ha aparecido muerto en una antigua sala clandestina. El detective Noir, en permanente lucha con el teniente Blanco de la Agencia Anti-Arte, deberá esclarecer lo ocurrido en una investigación a contrarreloj en la que cualquiera podría ser el asesino.

Este es el punto de partida de Crimen y Telón, un montaje estrenado con gran éxito la pasada temporada, en el que se combinan la ciencia ficción, el género negro, la música e incluso elementos del cómic. Y en el que se habla de la historia del teatro, de la importancia del arte y la cultura en la sociedad, de la vacuidad del capitalismo extremo, de las ínfulas de los artistas, incluso de las nuevas tecnologías y de cómo se dejan atrapar en sus redes los humanos.

El texto de Álvaro Tato (en muchas ocasiones también actor-músico de la Compañía) opta por ir encadenando distintas escenas que son como pinceladas que se suceden a modo de rompecabezas y van configurando, poco a poco, la trama. Una trama en la que se entremezclan continuamente realidad y ficción, presente y pasado, el deseo de hallar la verdad desnuda y la nostalgia por un mundo imaginario hecho de sentimientos y sueños.

Es tanta la información, tantos los estilos y los guiños, que resulta difícil atrapar todo el argumento in situ y hace falta volver a paladearlo luego, de forma más reflexiva, para poder extraer todo su jugo.

Además de jugar con la realidad y la ficción, Ron Lalá elimina casi desde el principio la mítica cuarta pared, estableciendo una fusión total con el público, al que se dirige y al que hace cómplice, y al que acaba incorporando a la trama. Y para rematar el espléndido trabajo, nos ofrece un final redondo, de los que dejan buen sabor de boca e inflaman el espíritu.

La historia avanza de la mano de los dos personajes principales, que están llenos de claroscuros. El detective Noir, al que interpreta Juan Cañas, trabaja para la Agencia Anti-Arte, pero es un ex adicto a la poesía, a la que ve como a una amante “majestuosa como un hexámetro pero sencilla como un octosílabo; su cuerpo me encabalgaba una y otra vez hasta llevarme al hiperbatón”. El teniente Blanco, al que da vida Íñigo Echevarría, se muestra frío y distante, pero esconde también algún que otro secreto. Por su parte el Teatro, Daniel Rovalher, es un personaje enigmático que se camufla tras una máscara y que tiene mucho que descubrir. Completan el elenco Miguel Magdalena y Fran García, que además de actuar como excelentes músicos, hacen varios papeles secundarios.

La banda sonora, que se amolda perfectamente a la trama y la enriquece, ha sido expresamente creada para el espectáculo y los cinco actores músicos se encargan de ejecutarla en directo mostrando su maestría con un buen número de instrumentos, algunos de ellos bastante curiosos. Por su parte, Miguel Ángel Camacho construye un sugerente juego de luces y sombras creando un mundo en blanco y negro que le cae como anillo al dedo a la obra. También es un acierto el vestuario que propone Tatiana de Sarabia.

Si es de los que deciden quedarse en Madrid durante el mes de agosto, o de los que no tienen más remedio que hacerlo por un motivo o por otro, les animo a verla y a disfrutarla. En cualquier caso resulta muy gratificante unirse a los versos prohibidos que resuenan como himnos clandestinos por los callejones oscuros y olvidados:

A la gente teatrera

Se unirán espectadores

Desde frontera a frontera

Y dirá la Tierra entera:

Que el teatro no se muera.

Idea original y creación colectiva: Ron Lalá
Texto: Álvaro Tato
Composición y arreglos: Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena

Obra publicada por Ediciones Antígona.

Dirección: Yayo Cáceres

Reparto: Juan Cañas, Íñigo Echevarría, Fran García, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher

Colaboración especial (voz off): Ana Morgade

Ilustraciones: Óscar Grillo
Dirección literaria: Álvaro Tato
Dirección musical: Miguel Magdalena

Iluminación: Miguel Á. Camacho
Sonido: Eduardo Gandulfo
Vestuario: Tatiana de Sarabia
Ayudante de vestuario: Yeray González
Escenografía: Tatiana de Sarabia / Ron Lalá / Yeray González (aapee)
Asistente de ensayos: Javier Bernat

Prensa: María Díaz

Distribución: Emilia Yagüe Producciones

Teatros del Canal. Sala Roja. Hasta el 18 de agosto 2019.

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