Imaginación e inteligencia en las ‘Fábulas’, de Italo Svevo

Categoría: Folio en blanco,Novela,Reseñas Novela | y tagged con | | | | | |

RICARDO MARTÍNEZ.

En este libro breve y enjundioso, rico en imaginación y en una clara moral no encubierta, no solo se guarda la enseñanza de la fábula sino la belleza de la literatura, la desnuda verdad de las palabras. Tal podemos deducir, pro ejemplo de uno de los fragmentos tan parco en palabras como evocador en imágenes y reflexión; el que lleva por título La hormiga moribunda: “Una hormiga muere y, mientras muere, piensa: el mundo muere” El hombre, acaso, también sea así en similares circunstancias, pero la precisión y gravedad de esta sentencia le concede a la hormiga, en este caso, un don de libertad que para sí quisieran muchos humanos moribundos.

Quien piensa y escribe así es el grave y conspicuo señor Svevo, probo funcionario en su Trieste natal, que ha querido dedicar la parte de su vida más o menos secreta a la literatura. Recuérdese ahora, de su magnífica obra literaria (¿influenciada por Joyce?) títulos como Senectud –traducido de una manera muy culta por Carmen Martín Gaite- o La conciencia de Zeno, amén de otras narraciones donde la capacidad de observación sicológica –sobre todo hacia el mundo femenino- destacan sobremanera.

La lectura, aquí, se hace liviana en todo momento. Es una lectura gozosa que ejerce de invitación a la introspección toda vez que las palabras son tan vivas y elegidas, tan limpias en su significación y directas en su valor que el lector pronto se deja llevar por el ritmo grave y pausado al tiempo que le entrega su atención y sentidos por cuanto (como ocurre en toda auténtica obra literaria) es a él mismo, a su interior, a quien alude el libro.

“Un pajarito fue herido por un tiro de fusil. Dedicó su último esfuerzo a ir volando del lugar en el que había sido acertado con tanto estruendo. Logró meterse en la obscuridad (¡he aquí una culta licencia lingüística del traductor, que creo pudiera venir al caso!) del bosque, donde expiró murmurando: estoy a salvo” ¿Lo mismo que nosotros hacemos con nuestras desilusiones, con ese hermoso fracaso que nos empuja a vivir, a pesar de todo?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.