Fele Martínez triunfa con un personaje que “Todas las mujeres” ponen en su sitio

Por Horacio Otheguy Riveira

Durante hora y media desearíamos que por un lado y por otro, es decir, por el femenino y el masculino, pudiera existir otro paisaje, otra aventura, tal vez una redención. Aunque previsible su desarrollo, es una experiencia teatral donde las sorpresas positivas abundan, con seis escenas que se presentan como seis estupendas obras breves con otro tanto de formidables actrices. En el centro, Fele Martínez es un niño-grande simpático y terrible. Pasen y vean.

Fenómeno insólito: de la tele al cine y luego al teatro en un viaje iniciado en 201o con una miniserie de 6 capítulos, luego en 2013, un largometraje multipremiado, y ahora en teatro. Las dos primeras versiones con el mismo protagonista: Eduard Fernández en una gran interpretación, así considerada incluso por quienes no aplaudieron la serie y poco gustó la película. Las espléndidas actrices son otras. Respetando el texto original de Mariano Barroso y Antonio Hernández, la situación única es la misma: un veterinario recibe, sin salir de una vivienda en las afueras, a seis mujeres clave en su existencia de seductor para el que no pasa el tiempo, pues siempre sigue siendo el mismo adolescente encantador, sin escrúpulos a la hora de mentirles y “robarles” cualquier cosa: su cuerpo, su cariño, su dinero… Y de entrada, lo mejor que puede decirse es que esta versión teatral resulta muy gratificante pues Daniel Veronese, adaptador y director, ha limado la verborrea original, transformándola en un eficaz juego de diálogos brillantes, muy ágiles, en los que con muy poco hay mucho de lo que disfrutar en lo que empieza como una comedia ligera y se va deslizando hacia el drama contundente e irremediable en la paulatina caída de un sinvergüenza que también intenta por todos los medios seducir a los espectadores.

Muy atractiva la escenografía de Ana Garay que  aporta la atmósfera de creciente tensión que recorre toda la puesta en escena, junto a una notable iluminación de Pedro Yagüe.

Daniel Veronese (¿Quién teme a Virginia Woolf?, Bajo terapia, 7 años, Invencible) realiza un gran trabajo al lograr que las formidables actrices compongan de tal manera sus personajes que la historia original se convierte en una obra compuesta por seis obras breves con el hipnótico poder de convocatoria del gran teatro breve del siglo XX (de Pirandello a Tennessee Williams, por ejemplo): ellas llegan con su fuerte o débil personalidad, dispuestas a dar el toque final, pero sin embargo en cada caso la situación tiene su toque de conflicto, o de comedia muy divertida al comienzo, mas el proceso genera un crecimiento en el interés general porque de las sonrisas ligeramente eróticas del comienzo (Lucía Barrado) se pasa a un tenso retrato de amargo drama sentimental (Nuria González) que se replantea junto a otra situación del pasado que retorna para dar inesperada estocada (Mónica Regueiro), aunque hay un duelo magistral (¿a muerte social definitiva?) con la madre (Lola Casamayor), antes de llamar a una psicóloga que imagina muy fácil de comprar (Ana Álvarez). Así la complicada jornada de Nacho dispuesto a todo para resolver un grave conflicto se convierte en un policiaco con muy buen pulso.

En medio, sin salir de escena, el bueno, desastroso, terrible Nacho está en manos de Fele Martínez que mima a su personaje, consciente de que es el mejor de su carrera teatral, minada de aciertos (Bajo terapia, Flor de otoño, Continuidad de los parques…): un pájaro de mucho cuidado que deambula en el encierro de la casona de mamá convencido de que podrá con todo el desbarajuste de su vida, pero, siempre a ciegas, ahonda en tierras movedizas.

Lo que empieza siendo una comedia muy simpática trasunta diversos momentos en los que la crisis de un hombre entre mujeres dan de sí para lograr una función de teatro psicológico muy recomendable. Si mucho gusto da ver a todo el reparto dominando sus breves escenas como obras redondas, enlazadas con diálogos muy superiores a los de las películas, también es importante señalar que el gran Eduard Fernández no es comparable al mucho más joven y más inexperto Fele Martínez, pues este realiza una creación completamente independiente de aquella. Mas ingenuidad en las trampas tendidas, menos cinismo… y una serie de peculiaridades que cada espectador sabrá encontrar a lo largo de la función.

 

Texto original: Mariano Barroso y Alejandro Hernández
Adaptación y dirección: Daniel Veronese

Ayudante de dirección: Maite Pérez-Astorga

FELE MARTÍNEZ como Nacho
LUCÍA BARRADO como Ona
NURIA GONZÁLEZ como Marga
LOLA CASAMAYOR como Amparo
MÓNICA REGUEIRO como Carmen
ANA ÁLVAREZ como Andrea

Producción ejecutiva: Mónica Regueiro y Carles Roca

Escenografía: Ana Garay
Vestuario: Marco Hernández
Iluminación: Pedro Yagüe
Fotografía: Sergio Parra

TEATRO PRÍNCIPE GRAN VÍA. DESDE el 5 de septiembre 2019. Recomendado para mayores de 15 años.

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