Alguien voló sobre el miedo del cuco a la libertad

Por Mariano Velasco

Partiendo de la dificultad de tener como referencia una historia de sobra conocida, la de la novela que escribió Ken Kesey y que después llevó al cine Milos Forman en 1975, esta versión teatral de  Alguien voló sobre el nido del cuco que se representa en el Teatro Calderón de Madrid , aporta una nada desdeñable perspectiva dramática a este antiguo conflicto entre locura y cordura del que nos hablaba la película. Y sobre todo, pone sobre la mesa un tema que bien merece un enfoque desde una perspectiva mucho más actual: la falta de libertad en nuestra sociedad y, al final, el miedo que todos tenemos, más o menos fundado, a ser completamente libres.

Nos encontramos pues con un montaje y una puesta en escena, bajo la dirección de Mónica Vic, que a ratos, que ya es bastante mérito, nos hace olvidarnos del cine y centrarnos en el puro teatro, y en la que es justo destacar el esforzado trabajo de quien sin duda lo tenía más difícil, un Alejandro Tous que hace suyo el papel protagonista del delincuente McMurphy, personaje que inconfundiblemente arrastra consigo la recordadísima interpretación de un joven Jack Nicholson en la versión cinematográfica.

Se trata, como muchos recordarán, de la historia de un delincuente que para poder librarse de la cárcel se hace pasar por loco, y que acaba encerrado en un centro psiquiátrico, compartiendo su condena con un grupo de locos de verdad. Y también con los encargados de la institución, el médico, la enfermera jefe y sus ayudantes, quienes representan ese otro mundo que, al menos a priori, es ¿ejemplo? de cordura y  sensatez para los internos.

Al margen de McMurphy, queda mucho protagonismo para un muy teatral coro de personajes tipo, indispensable para la acción, en el que destacan excelentes interpretaciones, como la de Niko Verona que cobra peso a medida que avanza el argumento, Fernando Tielve con un papel menor pero con tics especialmente bien conseguidos, una enfermera Ratched fría y seca como un palo (brillante también Sonia Castelo) y, cómo no, el merecidísimo ganador del Goya de este año por Campeones, el cada vez más afianzado Jesús Vidal.

Mención aparte merece el especial protagonismo que aporta —ya no solo al argumento, sino también a la estructura narrativa de la historia— un enigmático personaje que ya estaba en la película, el grandullón jefe Bronden que aquí es cosa de Quim Ramos, que con sus reflexiones de principio a fin y con el giro inesperado con que nos sorprende, se convierte en el otro gran protagonista de la historia.

Entre todos conforman un sugerente equipo de locos un poco cuerdos, o de cuerdos bastante locos, a elección del espectador, cada cual con sus propias frustraciones, pero que lo que de verdad tienen en común no es la locura, sino un enfermizo miedo a la libertad que ni médicos,  ni enfermeras, ni nada de nada… solo el bueno de McMurphy, de haber corrido mejor suerte, hubiera sido capaz de curar.

Intérpretes:  Alejandro Tous, Sonia Castelo, Jesús Vidal, Quim Ramos, Niko Verona, Sergio Pozo, Fernando Tielve, Emilio Gómez, Manuel Tiedra, Ramón Vallés, Carmen Ibeas, Javier Sáez, Dani Gallardo, Daniel Ghersi, Iris Rico.

Traducción: Jaroslaw Bielski

Dirección: Mónica Vic

Teatro Calderón de Madrid, hasta el domingo 29 de septiembre 2019

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