Un hombre ante la cuerda: la lucha por ser uno mismo en el insólito circo de Fragan Gehlker

Por Horacio Otheguy Riveira

Una experiencia circense única que nos llega de Bélgica con Fragan Gehlker y su ayudante Alexis Auffray. Le Vide-Essai de Cirque (El Vacío-Ensayo de Circo). Hombres silentes e inexpresivos, distantes del público incluso cuando acaba el espectáculo que en realidad no acaba nunca, pues el acróbata aéreo seguirá ascendiendo, cayendo, logrando momentos sublimes o andando por la estructura de acero de las alturas para salvar la vida. Es una aventura atípica, físicamente agotadora, estéticamente impactante y en todo caso única por cuanto tiene de carga intelectual, de pena y alegría interior en el esfuerzo de quien nunca acaba del todo con lo que se propone.

Es un espectáculo distinto a cuanto se ha visto en Madrid de circo contemporáneo. Las voces que se escuchan están grabadas en lengua francesa e impresas en lengua castellana sobre pizarras: una entrevista insolente y una reflexión muy pedante, con ambas el acróbata termina a golpes. La vida continúa, agitada y expectante, y los espectadores dejan la sala porque se instala otra pizarra: “Salida del público” con una flecha, pero ni se os ocurra acercaros a Fragan o a su inquieto asistente Alexis para darles la mano o decirles un tímido “¡Enhorabuena!”. Ellos no hacen caso. Y no lo hacen e incluso están en penumbras cuando los aplausos finales, porque nos miran como bichos raros, y en silencio nos dicen que no han hecho nada, que esto es un ensayo permanente, una búsqueda incesante. Y cuando sale el último, entonces también vacían la pista.

Recomendado para mayores de 12 años, ‘Le Vide’ (El vacío) nace en Châlons-en-Champagne, en el 2009, en el entrenamiento de Fragan Gehlker en el Centro Nacional de las Artes del Circo, en una disciplina con una simplicidad radical: cinco cuerdas suspendidas, y en cada una un intento de ascenso. El proyecto crece cuando se suma Alexis, técnico, sonidista y violinista, que cae en ‘El vacío’ en el año 2011.

Juntos estos “ensayos numerados” en diferentes lugares del mundo. En cada lugar, un nuevo ensayo. Han visitado diversas ciudades como París, Barcelona, Copenhague, Bruselas y Sao Paulo y en 2018 en los Teatros del Canal de Madrid. La sala del Circo Price transformará el ensayo, una vez más, en una versión única, en una de las últimas oportunidades para verlo. Ya es su 37ª actuación.

El esfuerzo para llegar a la cima basta para llenar un corazón humano

¿No es el circo el reino del absurdo? ¿No es el lugar donde la gente viene a ver a un hombre que se toma la libertad de hacer un acto deliberadamente absurdo, al que dedica toda su vida? Toma el riesgo de morir para nada; al igual que corre el riesgo de vivir para nada. La montaña aquí está llevada a su extremo, una pura vertical: una cuerda lisa. Sólo hay una cosa que hacer: subir. Sólo hay una cosa que hacer: bajar. Y a lo mejor mientras esto ocurre, preguntarse por qué. Y a lo mejor mientras esto ocurre, saber que no se sabe por qué.

Este es un hombre que ve su vida como una transición, como una experiencia donde todo tiene que ser probado. Nada puede ser esquivado. Así que tal vez nada es importante, porque más allá de la tentación de la muerte, existe el deseo de quedarse para ver, ver todo, probar todo. “El esfuerzo mismo para llegar a la cima basta para llenar un corazón humano”(*).

El paralelismo con el mito de Sísifo, que, castigado por los dioses, debe subir continuamente una montaña mientras carga una piedra —piedra condenada a caer, rodar hacia abajo, y Sísifo condenado a recomenzar, durante toda la eternidad— apareció como evidente.

Explorar límites, entenderlos y ampliarlos para simplificar, para depurar, para entender…

Alexis Auffray y Fragan Gehlker

(*Albert Camus: El mito de Sísifo, 1942)

TEATRO CIRCO PRICE. DEL 4 DE OCTUBRE AL 6 DE OCTUBRE 2019

 

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