Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores de Ignacio Sanz

Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores, de Ignacio Sanz. Ilustraciones de Patricia Metola. Zaragoza, Edelvives, Premio Ala Delta 2010. 168 pp., 8.50 €.

Por Carmen Fernández Etreros.

La primera protagonista de esta historia es una vaca. Parece raro pero es así. Una vaca, la Jacinta, muy valiosa para un poeta y su familia porque es la única capaz de alimentar con su dulce leche a sus dos hijos en su largo viaje desde Valparaíso a Barcelona. Una vaca en un barco, raro raro. Y el poeta protagonista es nada menos que Vicente Huidobro, ese poeta que ante la reticencia del capitán del barco a embarcar a la vaca, aduciendo a que nunca ha ocurrido algo así, es capaz de exclamar: “Pues ya va siendo ahora. El futuro capitán es de los innovadores”. Un poeta innovador y excéntrico, un poeta padre, un poeta mundano. También un poeta soñador que se empeña en poblar América de ruiseñores y para ello embarca trescientos en el barco ante la nueva cara atónita del capitán. Pero ante todo un poeta. Ese poeta que también de repente sufre el fervor poético y se encierra a escribir día tras día en el camarote de un barco. Y detrás lo real, el suelo, esa familia que le apoya, esos niños que alimentan día y noche a los ruiseñores.

Una historia potente y hermosa que comienza con una curiosa anécdota pero que se convierte en una narración intensa y profunda sobre la poesía y los sueños. El lector disfrutará de ese halo poético y mágico que ilumina cada una de las páginas de este original libro Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores de Ignacio Sanz, ganadora del premio Ala Delta 2010.  Un texto que invita a volar, a soñar, a pensar en aire y en nubes, en pájaros libres fuera de sus jaulas.

Unas páginas por las que además navegan los pajaritos y figuras de la ilustradora Patricia Metola, que conecta con el texto, lo adorna, lo completa, lo ilusiona y lo viste.

Un libro bello, para leer una y otra vez con los pequeños y grandes lectores, para disfrutar de la historia, (que hay que señalar que fue real no una anécdota imaginativa del autor), y sin duda una de la mejores apuestas de la literatura infantil de esta temporada. Porque como exclama el poeta en el libro: “la belleza nunca es extravagante, es una necesidad, un sueño que hay que perseguir. Sin ella el mundo sería un erial”.

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Una respuesta a Una vaca, dos niños y trescientos ruiseñores de Ignacio Sanz

  1. divertido
    espectacular
    geneal
    fantastico
    leanla y veran que es..
    divertida
    espectacular
    geneal
    fantastica y muchas cosas mas ya yo la lei y tiene una buen enseñansa

    mariangel
    2 octubre 2014 at 23:33 pm

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