De Madrid al cielo…

Por Pablo Álvarez.

Y en sentido inverso también, por qué no. Probablemente la azotea del Círculo sea el camino más corto para tocar el cielo de Madrid. Imposible no disfrutar a esta altura, como si de un oasis en medio de la ciudad se tratara. Por el insignificante precio de la entrada te puedes permitir el lujo de admirarla desde lo alto y además maravillarte con las obras de esta exposición colectiva: Madrid, oh cielos!

CBA. Fernando Manso.

Premios nacionales, miembros de la agencia Mágnum, o fotoreporteros de antaño son algunos de los que retrataron, explícitamente en algunos casos y en otros implícitamente a través de la atmósfera resultante, lo que suponían para ellos los cielos de Madrid.

Se reúnen en esta exposición las instantáneas de Masats y Catalá-Roca, de cuando Madrid aún era un pueblo y la Gran Vía la artería que le daba vida a la capital; García-Alix, Ouka Leele y García Rodero con aires al más puro estilo ochentero de películas en blanco y negro; la genialidad y sencillez analógica de Chema Madoz.

El portero del cielo. Alberto García-Alix

También se exhiben obras de Javier Vallhonrat, Luis Baylón, Paco Gómez, Valentín Vallhonrat, Manuel Sonseca, José Manuel Ballester, José María Díaz-Maroto, José María Mellado, José Manuel Navia, Fernando Manso, Ciuco Rodríguez, Pasquales Caprile, Thomas Kellner, Julio Álvarez Yagüe, Juan de Sande, Rosa Muñoz, Luis Vioque, Félix Lorrio, Jordi Socias, Antxón Hernández, Bernardo Aja, Sergio Moya, Primoz Bizjak y Julio Sacristán.

La frase hecha De Madrid al cielo y desde allí un agujerito para verlo” nunca vino más a cuento. Esta exposición colectiva permanecerá en la azotea del Círculo de Bellas Artes hasta el 15 de Septiembre.

Luz, ante todo, luz, esto es Madrid. Texto de Luis Pereira

Esta bóveda celeste que sobrevuela nuestras cabezas, techo original y primigenio, resulta inmenso aun cuando los edificios dificultan su contemplación; magnánimo e infinito cuando se retiran las nubes y el sol llega a su cenit; majestuoso y velazqueño cuando lo acompañan; sublime cuando hace viento; grandioso y piadoso cuando amenaza tormenta y finalmente nos empapa, porque falta hace; distinto cada día, siempre imponente y siempre con esa luz especial que lo caracteriza; este cielo que siempre está presente, que en ocasiones culpamos de nuestros propios errores, símbolo del más allá para muchas culturas, es el denominador común de cuantos lo atesoramos y de quienes están de paso, porque el cielo de Madrid fascina y se anhela. El cielo madrileño, espacio indefinido y descomunal, venerado lugar al que cada mañana consultamos nuestro vestuario, que siempre nos escolta y que tanta fama aporta a la ciudad que reposa a sus pies, recibirá con esta exposición de fotografía un merecido homenaje.

Sin título. Chema Madoz.

Información de la expo: http://www.circulobellasartes.com/ag_expo.php?ele=103

Visita virtual 360º: http://www.circulobellasartes.com/mt_visor.php?id=4665

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