El Lazarillo de Tormes o el reflejo de una sociedad injusta

Por Anabel Sáiz Ripoll.

El Lazarillo de Tormes es un texto que nunca defrauda a sus lectores ya que, dependiendo de la edad, se descubren o aprecian distintos aspectos. Es, por así decirlo, un relato que nos acompaña a lo largo de la vida y que crece conforme lo hacemos nosotros. El Lazarillo de Tormes es la primera novela picaresca y surge a partir de una actitud inconformista con la literatura del momento. Por eso aparece como anónima porque el autor prefiere no darse a conocer, aunque la Dra. Navarro Durán, tras distintas investigaciones, llega a la conclusión de que el autor fue Alfonso de Valdés. Sin duda, se trató de una persona culta, conocedora del arte literario.

El Lazarillo plantea una autobiografía fingida atribuida a un personaje humilde, Lázaro de Tormes, quien va de la infancia a la madurez, pasando a través de una serie de situaciones que lo convierten en mozo de muchos amos. Se trata, pues,  de un antihéroe.

Lázaro, a través del relato, da cuenta a “Vuesa Merced” de su vida y lo que quiere es desengañarlo de ciertos comentarios que haya podido oír en torno a su mujer. Lázaro, después de una vida durísima, al final, renuncia a su dignidad con tal de vivir en paz.

El texto se divide en siete tratados de grata memoria para el lector, sobre todo los que aluden a la permanencia del chico con el ciego –de ahí el término Lazarillo-  o con el escudero. Por eso, a veces, se ha interpretado como una obra infantil, sin tener en cuenta el desenlace posterior. Es, en toda la extensión del término, un clásico.

De alguna manera, en el testimonio de Lázaro encontramos aspectos que lo relacionan con nuestra sociedad actual, puesto que se trata de un hombre impotente ante el mundo que lo aprisiona y explota, mientras que él solo quiere sobrevivir.

De todas maneras, las adaptaciones para niños y jóvenes ofrecen una visión más amable y menos desengañada, aunque fiel al original. Comentaremos a continuación dos de estas adaptaciones o recreaciones.

Rosa Navarro Durán adaptó el Lazarillo en 2006 (El lazarillo contado a los niños, Edebé, con ilustraciones de Francesc Rovira). No obstante, no lo divide en los siete tratados del original, sino en capítulos más breves y acaso más fáciles de leer para los niños. Es curioso ver cómo en el prólogo Rosa Navarro da la explicación, tantas veces buscada por los estudiosos de por qué se escribió el “Lazarillo” y dice así: “Lázaro de Tormes es pregonero en Toledo: anuncia por las calles las cosas que se venden o las que se han perdido o lo que le ordenan. Una dama pide que le informen por escrito sobre la vida del arcipreste de San Salvador, su servidor y amigo, que vive en Toledo. Y como Lázaro no sólo pregona los vinos del arcipreste, sino que además está casado con su criada, le preguntan a él. Para informar a la dama, Lázaro le contará su propia vida desde el principio hasta llegar a lo que ella le interesa: su relación con el arcipreste de San Salvador”.

Otra adaptación de la obra es la que realizó en 2005, para Bruño, la escritora Concha López Narváez con el título Andanzas del Lazarillo de Tormes. Ella misma, en el prólogo, comenta que “fue escrito para los mayores; sin embargo hay en él muchas cosas que pueden interesar a los niños, porque un niño es su protagonista”; de ahí que ella lo adapte: “Lo haré a mi manera, y con palabras sencillas para que, ahora, podáis entenderlo todo fácilmente” y pide un favor a sus lectores: “cuando os convirtáis en hombres y mujeres, volváis a leerlo de nuevo, pues así acabaréis de comprender del todo a Lázaro de Tormes, un niño que siempre vivió solo”. Y trata de que los niños entiendan el comportamiento de Lázaro y las cosas mal hechas que hizo “porque casi todos lo trataron sin justicia y sin cariño, y porque desde muy chiquito no recibió otra cosa que malos ejemplos”. Puede que incluso, en el S. XXI, “haya niños que son tratados como lo fue Lázaro”.

Ambos textos, sin duda, son idóneos para que los niños e, incluso, los jóvenes conozcan de cerca un texto clásico del S. XVI y que sientan curiosidad en acercarse a la versión original. Hay, por supuesto, muchas ediciones escolaresAnaya, Vicens-Vives…-  que, anotadas, son un instrumento adecuado para nuestros jóvenes y, por supuesto, para todo aquel que aún no conozca la andanzas de El Lazarillo de Tormes.

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