Entrevista a Ángel Domingo, autor de ‘La primera palabra de Mara’

«La vida, más que un drama o una comedia, es un esperpento»

Por Carmen Fernández Etreros.

 

 “Diletante genético y peatón perezoso, no sabe nadar ni conducir. Inventa historias para entretenerse en sus paseos porque es incapaz de atrapar los sueños. Se le pierden entre las plumas de la almohada…”, así se define a Ángel Domingo en el perfil del autor de la editorial Narval para La última palabra de Mara que llegará próximamente a las librerías. Una definición que le va como anillo al dedo a este soñador que trabaja en la agencia Pencil Ilustradores rodeado por la imaginación de los autores con los que colabora. Ángel Domingo (Valladolid, 1975) compagina esta labor con la publicación de artículos en diferentes medios de comunicación, como El Mundo de Castilla y León o nuestro Culturamas, y la redacción de discursos y guiones. Su blog atticusfinch.es combina dos de sus pasiones: la oratoria y el cine.

P. Periodista, comunicador nato comienzas con La primera palabra de Mara tu aventura como escritor de literatura infantil en Narval, ¿cómo nace este libro?

 R. En realidad ya había publicado una serie escolar sobre personajes históricos con Bibliotecas de Castilla y León. Aquella fue mi primera incursión. Esta historia nace de unas cartas radiofónicas en las que le explicaba mi deformada visión de la actualidad a Mara, hija de unos amigos, cuando era una recién llegada a este mundo (http://mundomara.blogspot.com ). Una semana, a propósito de una ‘tregua’ terrorista, le hablé de la importancia de la palabra y el diálogo frente a la violencia. Citando a Bretón, recordaba que “el pensamiento y la palabra son sinónimos”. Vaya cara pondría la pobre en la cuna.

 A partir de ahí, en mis caminares de peatón sin carné de conducir, imaginé cuál sería su tono de voz. Divagando, divagando… me pregunté cuál sería su primera palabra… Observé la ‘sutil’ presión de las familias de los bebés que conocía para que dijeran tal o cual nombre, como si definiera sus afectos o la vocación profesional. Me divirtió. 

Y, como suele ocurrirme, el final llegó antes que el principio. Así escribí un cuento gamberro que nada tiene que ver con aquel artículo que lo inspiró.

 P .Te embarcas también en una editorial que comienza Narval, ¿qué te gustó del proyecto?

 R. Todo. La amistad con su directora, Eva Metola, y con muchos de los autores embarcados. Su filosofía creativa y, por supuesto, el entusiasmo con el que recibió el proyecto. Eva, pese al interés de otras editoriales, no me dejó otra opción que publicar con ella. Quién le niega nada a una mujer con semejante pasión… Soy un flojo. En serio, me contagió su ilusión. Sabía que mimarían el libro como nadie.

P. Dicen que La primera palabra de Mara cuenta una historia un poco gamberra… ¿Tú que crees?

R. Espero que lo sea. Nos tomamos demasiado en serio. La vida, más que un drama o una comedia, es un esperpento.

P. Hablando con Eva Metola la directora editorial de Narval me comentaba que en este proyecto se intentará que el ilustrador y el autor formen un tándem en el que se  gusten mutuamente, que intimen, que puedan compartir su creatividad. Cuéntanos un poco como ha sido la relación con Miguel Tanco, el ilustrador de La primera palabra de Mara.

 R. Trabajo con Miguel, en Pencil Ilustradores, desde hace muchos años. Admiro su obra. Cuando escribí el relato, tuve claro que se trataba de un álbum ilustrado y que el universo gráfico adecuado era el suyo. Le envié el texto haciendo trampa. No le dije que era mío porque no quería condicionarle. Le gustó, así que salí del armario y preparó unos bocetos deliciosos. Si lo hubiera rechazado, me habría puesto en un aprieto porque visualicé la historia con su estilo, sus personajes, su humor… Imagen y texto ajustan como un guante. Miguel, además de un creador fabuloso, es una persona excepcional así que… ¿a por otro álbum?

 P. Cuando eras niño supongo lector, ¿qué le pedías a un libro infantil?

R. Que me dejaran leerlo por mí mismo. Mi abuelo y mi madre, maestros, me contaban cuentos desde antes de nacer. Me inocularon el placer lector. Como hijo único me gusta valerme por mí mismo, así que pronto quise sobar los libros y se los quitaba de las manos.

Concretando, pido libertad, anarquía, imaginación, creatividad… para sumergirme en un universo paralelo ya sea de dragones, brujas o de la tienda de la esquina.

P. Y si fueras un mago, ¿qué te gustaría que cambiar en el panorama de la literatura infantil y juvenil?

R. No soy quién… pero sí procuro capear moralejas y didactismos varios.

P. ¿Qué encontrarán los niños y los no tan niños en La primera palabra de Mara?

R. A ellos mismos. Una historia más o menos cercana, con guiños para todas las edades, en la que hallarán diferentes lecturas según sus experiencias vitales. Sobre todo, ironía, y un cóctel de ternura con unas gotas de mala leche.

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