Entrevista a Oscar Aibar

Por Luis Muñoz Díez / Fotografías de Pablo Álvarez

Oscar Aibar, director de “El gran Vázquez”, habla con Luis Muñoz Díez en exclusiva para Culturamas:

Oscar Aibar es guionista y director de El gran Vázquez, un hombre de cuarenta y dos años que se confiesa apasionado con su trabajo, y con el que es muy fácil establecer un diálogo, porque es muy directo y no mantiene pose alguna.

Mi interés con esta conversación con Oscar Aibar, es tomar un pulso al cine y templar inquietudes personales sobre su futuro. Espero que estimule el interés de quien tenga la curiosidad de  leerlas.

El encuentro, no podía ser en un sitio más oportuno, mantenemos la conversación sentados en las butacas de una sala de cine.

Al verle, le felicito por su magnifica película. Brillante y agridulce, que zarandea  conciencias. Apta para el gran público y para una segunda lectura por el estudio paciente que ha hecho del personaje del dibujante Vázquez.

Oscar Aibar me responde –entre broma y en serio-:

-Yo creo, que todas las entrevistas deberían de empezar así, diciéndote que les ha gustado la película. Muy amable, eres muy amable y te lo agradezco muchísimo, porque es un trabajo hecho con mucha pasión. El gran Vázquez es una de esas historias que ha tenido una cocción lenta, no te miento si te digo que llevo quince años dándole vueltas en la cabeza.

¿Por qué se ha calentado tanto la cabeza con la historia de Vázquez?

Ha sido una pasión. La historia humana de Vázquez es sorprendente, rodeado de un universo fascinante del que se fue contagiando todo el equipo. Es una de esas raras películas en que la gente te da lo que no le pides porque se ha entregado. Nos hemos dejado llevar por el universo de Vázquez y el día que tuvimos que tirar el decorado de Bruguera hubo lágrimas. ¡Era un sitio donde habían pasado cosas tan bonitas!

¿Cual ha sido la fórmula mágica para trasmitir esa pasión al público?

-El único secreto de un director para comunicar una pasión al público es que ésta sea real. Haz una película sobre lo que te guste y si es la filatelia, aunque al público no le gusten los sellos, le transmitirás la pasión y eso es lo que quiere ver, porque tu no puedes engañar al espectador con algo que a ti, realmente, te la repampinfla. Eso es una impostura. Las grandes películas son pasiones del director.  David Lynch y sus pasiones, Berlanga y sus pasiones… Si algo te apasiona es fácil que apasiones al público. Nosotros, y cuando digo nosotros hablo de Santiago Segura y de todos los que hemos hecho la película, adoramos al personaje y nos fascina su universo mágico, y eso se nota en el resultado.

A Vázquez su hijo siempre le encuentra

La película es agridulce. En ella vemos a un Vázquez que se tiene que esconder constantemente. Emociona cuando su hijo, que le necesita, le busca y consigue encontrarle, con sorpresa, Vázquez le dice: “me has encontrado”, a lo que el niño le responde: “yo siempre te encuentro”. Momentos como éste brotan, poniendo una gota de ternura, ante un personaje que vive literalmente a la intemperie.

Vázquez pagó un precio realmente alto por su forma de vida.

¿Por qué cree que sentimos tanta simpatía por un personaje como Vázquez? Convivir con él sería una pesadilla.

Esto ocurre sobre todo en España, porque entre esta película y Atrápame si puedes, de Spielberg, hay mucha diferencia, porque en America tienen un género que es por y para su cultura anglosajona, este género es el Western. Aquí tenemos un género que es sólo nuestro, y es la picaresca, desde el Siglo de Oro hasta ahora, porque esta arraigado en la cultura popular oral. Aquí te enseñan, desde pequeño, que qué el listo engañe al que tiene mas es una obligación, y si lo hace con talento es un héroe y ahí esta entroncado Vázquez. Es nuestro género, esta bastante olvidado y hay que cuidarlo. El Western tiene un gran calado en la cultura americana, porque saben que los pioneros que iban con una escopeta eran sus abuelos. Todo el mundo tiene la cool de su abuelo en casa y se habla de las reyertas míticas. Es la cultura del emigrante Irlandés y Escocés. Nosotros tenemos la cultura del pícaro de la ciudad que roba el queso al ciego. La picaresca es nuestro Western y estoy contigo en que emociona, porque todos hemos oído esas historias de picaros y nos han emocionado porque nos reconocemos en ellas. La mayor historia de un pícaro es el Lazarillo de Tormes, que es homérica y va en la tradición oral.

¿Por qué nos gustan los Vázquez?, ¿Porque representan la parte del canalla que no nos permitimos ser, porque nos hacen sentirnos mejores que ellos?

Mira, en la película he utilizado la vida del pícaro Vázquez como un espejo cóncavo al que te miras, para que el espectador mire su vida. Todos tenemos un Vázquez y un Peláez dentro, un angelito y un demonio.  Yo por lo menos los tengo… El angelito nos dice “paga las facturas, se fiel a tu mujer”, y un Vázquez que nos dice “tira la carta de hacienda a la basura, pasa de todo, haz lo que quieras”. Yo te puedo hablar de mi experiencia personal, tengo, como la mayoría de los españoles, un subconsciente judeocristiano, un sentimiento de culpa terrible que me impide ser Vázquez y me hubiera gustado.

Entonces, nos gusta el canalla que no nos permitimos.

Yo sigo pensando, con cuarenta y dos años, cinco películas, libros publicados y cientos de páginas de cómics hechas, que no tengo un trabajo serio. Mi madre siempre me pregunta “¿Cuándo te vas a comprar un piso?, ¿Cuándo vas a tener una mujer seria?”

Te comprendo perfectamente…

Sigo teniendo una parte de culpa judeo-cristiana, que me jode la vida. Todos tenemos un Vázquez y esa otra conciencia al otro lado. La película quiere reflejar el conflicto entre esas dos partes, y yo pienso que la película está en medio y es una de las cosas por las que estoy más orgulloso de ella. Yo planteo un gran enigma al espectador, le digo “cógete de la mano de Vázquez, durante hora y media, y vive su aventura, manda al jefe a la mierda, vive en un hotel sin pagar, haz lo que quieras y luego les doy la solución, ¿cómo seria tu vida si vivieras así?, ¿qué precio habrías tenido que pagar? El precio de Vázquez fue muy alto, piensa que durante 25 años no pudo dibujar sus personajes, vivió casi en la indigencia. Te voy a hacer una pregunta yo a ti, ¿quién crees que fue más feliz al final de la película, Ibáñez o Vázquez? Ibáñez lo tiene todo pero Vázquez es libre.

Quizás, los dos, pero las libertades individuales, llevadas a un límite, dejan muchos daños colaterales…

Efectivamente.

Estoy de acuerdo con que Vázquez fue más libre, él obedecía los estímulos que le satisfacían, pero siempre hay condiciones, estuvo en la cárcel, castigado sin dibujar, lo pagó caro y no dio ni un leve giro a su vida. Él es un personaje épico, pero yo creo que se permite hacer lo que hace porque no posee ese sentimiento de culpa con el que nos castigamos, a lo poco, tú y yo. Eso sí, sería mucho menos interesante una película sobre Ibáñez.

Eso lo ha dicho mil veces Ibáñez, “¿A quién le iba a interesar una película sobre mí? Sería aburridísima. Es la historia de un hombre sentado durante cuarenta años a una mesa de dibujo”. Para Ibáñez, el genio, sin duda, pero la vida buena es  la de Vázquez.

Por lo que veo, no es Vázquez quien quiere, si no quien puede.

Te quiero hacer una pregunta que me inquieta, ¿el cine acabara siendo un mero soporte para nutrir posteriormente a otos medios, como T.V., DVD… o podremos seguir disfrutándolo en el silencio oscuro de las salas?

Yo creo que la obligación de un director de cine, y son a los que se deberían dar premios y fomentar, es dar algo al espectador que no va a encontrar en T.V. Cuando he hecho una película revisionista sobre los sesenta, setenta, te aseguro que me he hecho la siguiente pregunta “¿Esto como lo harían en Cuéntame?”, entonces, cuando he tenido la solución, lo he hecho diametralmente al revés. Mi película se va a ver en  T.V., porque la han comprado, pero vale la pena salir de casa y ver la película en una sala porque les estas dando algo diferente: una película filmada para la pantalla grande, con maquinistas, al viejo estilo, con un buen director de fotografía, con buenos primeros planos, con planos generales… esta película no esta hecha para ser vista en T.V. Hay que tener respeto por la gran pantalla. Se están haciendo películas, prácticamente, con el teléfono móvil, y eso te da igual verlo en la tele, de hecho es mejor verlo en la tele…

Gracias Oscar, por permitirme escuchar lo que quiero oír.

Te digo una cosa, cuando yo estaba en la facultad, en la rama de visual, todo el mundo en la clase me decían que era un tarao sin ningún tipo de futuro, porque el cine se moría al año siguiente. Me decían, “Oscar, tú eres un romántico, ahora el futuro es el video arte y los video clips”. Han pasado 20 años y el cine sigue ahí, cumple una función social, ¿cuándo quedas con una chica, dónde la llevas? pues al cine, ¿y donde está el video arte? La imagen química no tiene ninguna comparación con la electrónica, y la experiencia  de la sala no es comparable con nada.

No añado nada más porque todo está dicho. Sólo les invito a que vayan a una sala de cine a ver  El gran Vázquez. Les aseguro que no se arrepentirán.

Oscar Aibar y Luis Muñoz hablan de Cine en un cine

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2 respuestas a Entrevista a Oscar Aibar

  1. Una entrevista muy interesante para todos los que todavía nos gusta ir a la sala del cine.

    Blanca
    7 octubre 2010 at 20:18 pm

  2. Realmente interesante!

    Un director que habla de cine y no sólo de su magnífica película. Es una obligación luchar por el cine “químico” como dice el director, por parte de los que en una butaca hemos crecido y sobre todo aprendido que la magia se puede plasmar en 35mm.

    Un saludo!

    Augusto
    8 octubre 2010 at 0:46 am

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