Poesía con palabras llanas

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Por Julián Rodríguez.

Foto: Javier Pérez-Ayala

Hay quien considera que la poesía debe ser siempre hermética, comprensible tan solo para unos pocos (normalmente colegas del poeta en cuestión). Sin embargo, se puede hacer poesía con palabras llanas, con un lenguaje sencillo y accesible para todo el mundo. Y eso es precisamente lo que logra Javier Pérez-Ayala en Poeta Menor (Asociación de Editores de Poesía), cuarto poemario del autor después de Reviéntate mundo, Ese rostro casi violento y El día Mundial de la Indiferencia, publicados todos ellos en la editorial Poesía Eres Tú.

Poeta Menor está dividido en dos partes: “Poeta vs contable” y “Poeta Menor”. Y en ellos Pérez-Ayala nos habla de multitud de temas como la soledad, la añoranza, el amor o el paso del tiempo. Llegados a este punto, uno puede pensar: ¿otra vez el paso del tiempo?, ¿otra vez la soledad o el amor? Pues sí, otra vez, pero es que, ciertamente, tampoco existen tantos temas que tratar ya no solo en la literatura, sino en la vida misma. ¿Cuántas veces nos han contando el mismo chiste dos personas diferentes y resulta que con una ríes y con otra apenas puedes esbozar una sonrisa? Lo importante (y lo único), por tanto, es cómo trata cada persona (poeta, además, en nuestro caso) los distintos temas, cómo los enfoca; en resumen: si tiene una mirada original y personal y que no se deja contaminar por estereotipos o frases hechas. Y creo que esto es lo mejor que se puede decir de cualquier libro, algo que consigue con creces Pérez-Ayala. Pero mejor que lo vean ustedes mismos. Aquí les dejo un par de muestras:

Todos los días

Le pregunté

que cómo

había conseguido

olvidarla.

Me dijo

que la olvida

todos los días.

Al sur de cualquier idioma

Aprendo un lenguaje nuevo.

El de los sitios que visitas

y yo no sé pronunciar.

Trato de seguirte con un mapa

en el que yo estoy siempre al sur,

donde el calor es una forma de vida.

Salgo por la noche

y me encuentro lo de siempre.

Mientras tú amaneces en Dubrovnik

y atraviesas en un ferri el mar Adriático.

Se me ha olvidado comentarte

que para mí siempre es domingo.

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