Plaza SOLución

 

 

Por Gonzalo Muñoz Barallobre.

 

Entiendo perfectamente la incertidumbre que este movimiento despierta. Pero lo que no entiendo, porque me parece un gesto de mala fe, de “mordisco ideológico”, es despachar la credibilidad de las personas que están yendo a las plazas de sus ciudades, jóvenes y no tan jóvenes, bajo el calificativo de “izquierdosos”.

 

“Las propuestas son vaporosas, porque hay un debate interno entre anarquistas y comunistas. A mí, esto me recuerda demasiado al 31”. Decía, sin ningún pudor y demostrando una falta total de responsabilidad, un periodista de Intereconomía desde una azotea de la Puerta del Sol.

 

Por mi parte, llevo años, y nos creo ser el único, que me siento zarandeado por los políticos mientras ellos recogen, sean del signo que sean, jugosas ganancias. Allí donde hay alguien de la casta política, ahí se produce un robo. ¿Hay buenos políticos? Indudablemente, pero por desgracia no es lo que vemos primar. La corrupción ha sido la huella política y eso debe tener un precio: caen sus credenciales y la gente sale a la calle a exigir que dejen de jugar con nuestro presente y con nuestro futuro.

 

No voy a entrar en cifras. Lo que está claro es que el Km0 está lleno de gente pidiendo reformas. ¿Entre ellos están de acuerdo? En líneas generales sí, pero es cierto que hay en juego distintos puntos de vista. Opiniones que se debaten, de manera ejemplar, en asambleas. La gente habla y escucha, e intenta llegar a puntos comunes. ¿Es complicado? Por supuesto, pero ese es el pulso que riega de sangre a la democracia.

 

Lo más fácil es descalificar: “piojosos, perroflautas, sociatas…”,  pero creo que eso es un gesto que denota en quien lo realiza una falta absoluta de compromiso con el otro, con el que está enfrente, con el que se comparte la calle y los problemas. Y es que todos estamos cruzados por las mismas dificultades. Y es allí donde debemos buscar el punto de encuentro. Romper con el mal hábito, un hábito que nos han enseñando los políticos, de despreciar y no preguntar. Escuchémonos y todos saldremos ganando.

 

La mayoría de mis amigos y conocidos, y yo mismo, estamos apoyando esta concentración. ¿Votamos a las mismas siglas? No, y eso lo puedo asegurar. ¿Van a ir a votar este domingo? Por supuesto, y, además, creemos que es fundamental que así sea.

 

¿Qué buscamos expresar cuando vamos a Sol? Buscamos hacer saber que nos encontramos abandonados por los políticos, por su manera de entender su quehacer.

 

El punto de partida debe ser la democracia, ya que ella es el mejor sistema, a pesar de sus problemas internos, que hemos encontrado. Ahora bien, la democracia puede ser entendida, y vivida, de varias maneras. Y es ahí en donde, desde mi punto de vista, debe ser contextualizado el descontento de esas personas que, una a una, han ido llenando el centro de nuestras ciudades. Queremos cambios internos, no traer nada nuevo, a pesar de lo que ciertos medios digan al comparar lo que está ocurriendo con el 31. Queremos ejercer nuestra obligación de estar despiertos, atentos a que nadie corrompa un sistema que, por su complejidad y riqueza, es muy fácil de malear.

 

Hemos salido de “las republicas independientes de nuestras casas”, como decía perversamente un anuncio, y nos hemos echado a la calle. Y es que hemos recordado, como reza una pintada en uno de los muros de la Universidad, que lo personal es político. Sí, España, por su devenir histórico, ha tardado en saber lo que es la democracia, la exigencia vital que ésta requiere, pero, y afortunadamente, no hemos llegado tarde a nuestra cita histórica. Hoy me siento orgulloso de mis conciudadanos y espero que todos, desde el respeto y la palabra, nos hagamos entender, y, por fin, sintamos que no formamos parte de un río anónimo de gente, sino de personas que sufren y se alegran por lo mismo y que, en el fondo, sólo buscan vivir en paz, dando y recibiendo amor.

 

 

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