Hijos de Mary Shelley: La Herencia

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Por Laura Muñoz Hermida.

 

Os adelantamos hace unos días que Culturamas estaría presente en el nacimiento de HIJOS DE MARY SHELLEY, innovador proyecto que Fernando Marías ideó y que IMAGINE EDICIONES ha materializado junto a Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

Aquí los detalles de la experiencia que fue retransmitida y seguida en Twitter bajo #cronotemia.

La idea era volar Madrid-Zaragoza (ciudad nombrada como centro de operaciones desde que surgiera la idea) con la ayuda de mis alas negras, pero lo pensé mejor y decidí esconderlas en mi maleta y hacer el recorrido como el resto de la gente normal.

Tomé asiento y, nerviosa por ser descubierta, no paré de mirar alrededor, notaba algo raro e indescriptible. Me llegaban, por la derecha, destellos de color amarillo y morado. No contuve por más tiempo la ansiedad que me estaban produciendo esos colores y miré sin disimulo. Lo que había imaginado: un volumen de CRONOTEMIA descansaba sobre el regazo de… ¡uno de los hijos de Mary Shelley! Él también me miró y, sin conocernos, me llamó por mi nombre mientras yo le bauticé “el falso David”. Decidimos actuar de forma “polite” el resto del viaje y no hablar del tema, se suponía que era un secreto (de sumario, casi)

No entendía por qué él tenía CRONOTEMIA y yo no. Aún, que yo supiera, no estaba en la calle. No podía soportar más el misterio y se lo tuve que pedir, quería tocarlo. De lejos se distinguían diferentes texturas bajo el color de la portada y, claro, necesitaba ver de cerca la imagen dentro del círculo amarillo, pues llevaba días imaginando cómo sería. Un reloj, como no podía ser de otra manera. El reloj que (des)cuenta el tiempo del viaje que dentro de poco empezaría, el que comenzó hace 200 años.

Llegamos a destino y nos encontramos en la tercera planta de El Corte Inglés de Zaragoza, Sala Ámbito Cultural. Ante nosotros, Juan Bolea, coordinador de la Feria del libro de Zaragoza, Ramón Pernas, director de Ámbito Cultural y Fernando Marías, como director del proyecto. Nos separa la barrera infranqueable de los ejemplares de “Cronotemia y otras historias de viajeros del Tiempo” que todos queríamos tener.

¿Qué se escondería dentro que con tanto celo salvaguardan? Yo continuaba oteando con la intención de encontrar a otros Hijos de Mary Shelley (había aprovechado un despiste de “falso David” para leer algunas de las firmas) y pude reconocer a varios, compartiendo espacio entre el público (Espido Freire, Luis Alberto de Cuenca, Pedro Ramos, Patricia Esteban Erlés, Antón Castro, David Lozano y Manuel Vilas) junto a Silvia Pérez Trejo, directora de IMAGINE EDICIONES

 

Juan Bolea, Ramón Pernas y Fernando Marías fueron los encargados de hacernos caer en la trampa, introduciéndonos en su “mundo Shelley”. Era imposible obviar, sólo escuchando las primeras palabras de la exposición, la ilusión con la que el proyecto ha sido gestado, adivino  con un alto grado de complicidad e implicación. Imposible mantenerse al margen. Ya no.

¿Quién puede resistirse ante los disparos de Fernando mientras sostiene CRONOTEMIA?

“Un artefacto que ahora os explicaré qué es”– dice y se queda tan ancho mientras nosotros nos encojemos.

Desde ese momento, empezaron a ocurrir “no casualidades” que nos acompañaron durante la presentación: el micro de Fernando soltando pitidos (¿acaso de presencia?) agudos, tapando sus palabras al nombrar a los “herederos” es uno de los ejemplos que os puedo contar. Entre risas nerviosas, ponentes y público bromeamos acerca de la posibilidad que su espíritu, el de Mary, estuviera con nosotros.

Y Fernando pretende que, sabiendo la maldición (Espido Freire la desgrana en su prólogo), sigamos tranquilos. No sé si se desataron nervios de algún tipo entre los presentes, pero nadie dijo nada al respecto, mucho más seguro dejamos hacer.

 

Que ocurra esto es lo normal con Fernando, tiene un interesante poder de  convocatoria y captación de la atención. Dispuestos y a su merced como estábamos ya, nos lee (y dramatiza, creo, sin ser consciente) el prólogo que componen las primeras ideas de lo que yace entre las páginas y bajo el reloj que pierde (o gana) sangre en vez de arena. Nos hace viajar en el tiempo mientras escuchamos, nos despega del presente y sentimos la necesidad de pensar en un futuro diferente al que ayer imaginábamos… Va a resultar cierto que ya nada será lo mismo después de la experiencia.

La Sala Ámbito Cultural acogió a numerosos seguidores de los autores que han llenado las páginas de este primer volumen de HIJOS DE MARY SHELLEY, y tras la puesta de largo de este especial y emotivo proyecto, se acercan para recoger su firma y conceder el honor de la eternidad a todas esas palabras que el espíritu de Shelley despierta en cada uno de ellos.

 

Tanta es la ilusión y tan fuerte el calado de una mente prodigiosa, que autores y “mecenas” celebraron el nacimiento mientras compartieron cena previa a la velada poética que vino después. De la cena cabe destacar y extraer el gesto de los “herederos” cuando, espontáneamente, intercambiaron ejemplares de su CRONOTEMIA que autografiaron.

En ese momento, lo tuve claro: son los elegidos porque deben serlo.

A las 22:30 llegamos a “Poeta eléctrico” para disfrutar de creaciones góticas, poéticas y en prosa. Un inmenso silencio en la sala abarrotada, que espera ansiosa la palabra que lo haga desaparecer. El maestro de ceremonias es Fernando, encargado de recordarnos el proceso de creación del proyecto (da la bienvenida al tigre de bengala que yace a los pies de Espido Freire). Nada es casualidad aquí, en Zaragoza.

Alguno de los autores colaboradores en el tomo, nos lee poemas inéditos(a cargo de Irene Gracia, que nos regaló dos, sincerándose al completo con los presentes al reconocer que, ni siquiera, había corregido. Tampoco hace falta, os lo aseguro). Luis Alberto de Cuenca, sentado entre Pedro Ramos e Irene Gracia, nos desvela sus preferencias a la hora de viajar en el tiempo, leyendo su aportación al proyecto “Lo mío es el pasado”. Espido comparte opinión con Luis Alberto y nos cuenta que, si tuviera la certeza y seguridad de salir viva de la experiencia, le encantaría vivir un momento peligroso y casi mortal ocurrido en el pasado.

Ella nos lee y anuncian que el siguiente en hacerlo será Pedro Ramos. ¿Cómo? Es el “falso David” con el que me crucé durante el viaje, el que tenía Cronotemia entre las manos mientras yo no, el que se hizo el loco cuando me advirtió leyendo a hurtadillas parte de la creación. Nos entrega su “Estuvo aquí” y nos mantiene alertas y a la espera de los golpes con los que, esporádicamente, acompaña su lectura. Recita y golpea el suelo con el bastón que porta e imprime en los presentes la fuerza del tiempo. Tres, dos, uno…

Tras la cuenta atrás, Pedro recuerda a Poe y Espido habla de la importancia de este maestro de las letras en su vida. Ha traído uno de los libros que sus abuelos poseían porque “lo adoro” y nos acerca a él. Turno de Irene con su “Bestia” y de nuevo la sorpresa. Se confirman mis sospechas: no podían ser otros más que ellos los Hijos de Mary Shelley…Irene tiene todos los ingredientes en su ser para dar la fuerza-desde la fragilidad que vemos a simple vista- y los esparce por toda la sala.

Magia en el “Poeta Eléctrico”.

Es el turno de lectura de Espido, que ha elegido el número 11 de sus Cuentos Malvados. El silencio vuelve a acompañar la lectura desde los laterales de la sala. La velada se come la noche sin hacer daño y cuidando hasta el mínimo detalle, tanto que el espíritu de Poe se resiste a abandonarnos, y es el turno de Luis con su visión de “El Cuervo”.

 

 

Todo fue tratado bajo grandes dotes de interpretación y puesta en escena, así que la sala sólo pudo estallar en aplausos cuando culminó la velada, a la que siguieron las actuaciones musicales de Gabriel Sopeña, Octavio Gómez Milián y Luis Cebrián.

 

Lo que pasó después, pasó y sólo el tiempo es su testigo (y yo, pero hay cosas que no se cuentan (;-)), como la pericia tras la cámara de Asís G. Ayerbe, que podéis comprobar si miráis cualquiera de sus capturas). Ha comenzado el viaje y no hay vuelta atrás (o si…).

 

Como dijo Fernando al comienzo de todo: “La intención es convertir Zaragoza en la capital emocional de la performance Hijos de Mary Shelley” y, con creces, se consiguió.

 

Segundo round de la experiencia el próximo fin de semana, al que Culturamas ha sido convocado:

Sábado 4 de junio. 20:00 hs. Mesa redonda. Vampiros, zombies, espectros y otros enamorados (I). Carpa de la Feria del Libro de Zaragoza, con Jon Bilbao, Ignacio del Valle e Irene Gracia y moderado por Fernando Marías.

Domingo 5 de junio. 20:00 hs. Mesa redonda. Vampiros, zombies, espectros y otros enamorados (II). Carpa de la Feria del Libro de Zaragoza, con Vicente Molina Foix, Vanessa Montfort y Marcos Giralt Torrente y moderado por Fernando Marías.

 

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