Editorialmente hablando: Lengua de Trapo

Por Juan Carlos Vicente

A mediados de los noventa el calendario aún vestía camisas de cuadros y nos recordaba que el post punk era en realidad grunge. Las ciudades se restregaban los restos del maquillaje de la tristeza industrial de Seattle y los himnos que cantábamos versaban sobre la desesperanza y la desidia.
En realidad nada nuevo bajo el sol. Mientras el panorama editorial apostaba por los clásicos de siempre, nacían escritores que compartían la pose del difunto Kobain y hacían de la angustia existencial rimbaldiana una novela pre-blog.
La crisis económica de final de siglo desvirtuaba una vez más los colectivos de poder y, tanto en la música como en la literatura, se empezó a luchar contra el establishment y el término independiente adquirió connotaciones liberadoras. La máquina del mundo necesitaba que las mismas historias nos fuesen contadas de forma distinta.
En medio de esa vorágine social aparece Lengua de Trapo.
La apuesta editorial abarca desde la recuperación de autores conocidos, a la presentación de autores semi nóveles, pasando por la convocatoria de premios literarios como el Premio Lengua de Trapo de Novela.
Hablamos con Jorge Lago, editor de ensayo de la editorial.

-Lengua de Trapo como editorial, nace en el año 1995, en vuestra página además, aparece la frase “nace como editorial independiente”, ¿qué significa eso de editorial independiente?
Independiente significa que no forma parte ningún gran grupo y que decidimos totalmente que publicamos o que no sin ningún tipo de pacto. Es decir, somos totalmente responsables de lo que publicamos sin que haya detrás ningún gran grupo editorial. Básicamente lo que nos define como independientes es que lo que sacamos lo hacemos en base a su calidad literaria y no tanto en base a sus futuras ventas. A largo plazo ayuda a que el lector vea que mantenemos una coherencia y una apuesta por la literatura de calidad.
-Siempre se ha hablado de lo difícil que es la labor de edición, de los muchos riesgos que ello conlleva ¿Cómo fueron los comienzos? Editar siempre es complicado, siempre hay problemas y riesgos, pero es que la realidad del negocio es esa. Sí creo que en el año 1995 pudo ser algo más fácil, debido a que no existían tantas editoriales independientes como ahora. hoy en día hay muchas editoriales independientes, y muchas de ellas están haciendo las cosas muy bien, tanto en la edición como en la presentación de sus libros. Hay muy buenos editores en España, el problema es que en España en realidad hay muy pocos lectores, entonces puede ser que en el año 1995 si pudiera ser algo más fácil.
-¿Las redes sociales han facilitado en algo la venta de libros?
De alguna forma sí, gracias a las redes sociales, los blogs, etc., hay una mayor información circulando, con lo que hay un mayor número de gente a la que llega la literatura. Quizás también debido a esa información se más complicado vender tiradas de 200.000 ejemplares, como quieren los grandes grupos, sin embargo gracias a esa información si puede ser factible el vender tiradas más pequeñas de 2000 o 3000, cosa que antes era más difícil. En realidad es una carrera de fondo, sobre todo para las editoriales pequeñas o medianas como Lengua de Trapo.
-Supongo que parte importante de esa carrera de fondo son las reediciones, que a fin de cuentas es lo que asegura la vida del libro.Claro, la apuesta es sobre todo a largo plazo, no solo limitada a los dos primeros meses del lanzamiento. Es más bien algo que funciona como un goteo, que permite que la vida de un libro se alargue y que tanto el autor como el libro no se olviden. Como ejemplo tenemos la línea 15×15 que hemos lanzado con quince títulos insignes de Lengua de Trapo. Es una reedición con títulos que demuestran que esos libros aguantan bien el paso del tiempo, y que quince, diez u ocho años después, son libros que siguen interesando al lector.
-Sois una editorial que apuesta por autores nuevos, ¿es más complicado aún, llegar a un consenso entre lo que sería la calidad literaria y la viabilidad comercial?La cuestión, de base, es que si a nosotros un libro nos parece que tiene calidad literaria lo publicamos, raro es que un libro nos parezca que tiene suficiente calidad, y sin embargo pensemos que no es factible su publicación, aunque bueno, en contadas ocasiones, pero alguna vez nos ha pasado. En un principio publicamos a gente que o bien ha publicado en una editorial pequeña, o tiene una trayectoria en crítica o poesía o en cuento, por ejemplo el último libro de Javier Moreno, Alma, es un libro complicado, exigente, él tenía ya publicados libros de poemas, y pensamos que tenía una calidad literaria que era más que suficiente para apostar por él y lanzarlo al mercado.
-¿Cuál es la participación real de un editor en el proceso de publicación de un libro, en qué consiste su trabajo y su relación con el autor?Siempre es complicado, ahí entra el juego el saber hacer de cada editor. A veces por ejemplo hay un problema de rigidez en el diálogo, y se recomienda que se reescriba, entonces el autor puede acceder o no, ya que en todo momento es el autor del texto, es más un trabajo de comprensión que de negociación. Cada libro, cada autor, requieren un trabajo de edición diferente, en Lengua de Trapo, por lo general, suele haber una buena relación editor-autor.
-A la hora de recepcionar manuscritos y su posterior evaluación, ¿qué criterios seguís? ¿Qué cantidad de manuscritos os suelen llegar al año?La verdad es que somos de las pocas editoriales que reciben manuscritos y los evaluamos. Sí es cierto que a veces tardamos debido al volumen de trabajo que nos crea, y muchas veces la gente se desespera y llama, pero aunque tardemos siempre respondemos. De todas formas esta no es la única fuente de publicación de Lengua de Trapo, y sería ridículo no decirlo, también nos llegan libros a través de agentes literarios, a través de otros escritores o a través de críticos. Pero sí es cierto que los manuscritos se leen y se informan a cada autor.
-¿Qué recomendarías a alguien que manda un manuscrito y que le rechazan?
Que tenga mucha paciencia. Que una editorial te rechace un libro no significa absolutamente nada. De entrada le recomendaría que se lo dé a leer a gente, y a gente que no sean sus amigos. El problema de la escritura es que es una actividad muy solitaria, y los amigos o los círculos cerrados, por lo general no tienen la distancia afectiva para hacer una crítica objetiva. A veces también es una cuestión de que encaje en nuestra línea editorial, por lo que si vemos que no encaja en la línea de Lengua de Trapo, solemos recomendar que lo lleve a una editorial más acorde con el tipo de manuscrito presentado.
-La última línea editorial que habéis lanzado al mercado es Carab, actualmente con dos títulos en su haber, el de Omega y el de Una semana en el motor de un autobús, de Los planetas. ¿Qué tipo de libro nos podemos encontrar en estas dos publicaciones? He leído que en esta misma línea editorial hay próximos lanzamientos, o al menos próximos proyectos, ¿qué nos podéis adelantar sobre ellos? La idea de estos libros, de entrada, es ocupar un espacio que no existía dentro del libro musical español. Se trata no solo de tomarse en serio la música, sino también de hablar de la coyuntura o procesos sociales y de creación, etc. de los discos. Vamos a ir sacando títulos sobre discos que en su época fueron importantes dentro del mundo de la música española, de tal modo que, a medida que se vayan leyendo los títulos de la colección, podamos hacernos una idea de la historia española de dicha época. Es ir un paso más allá del periodismo musical, sin embargo a través del periodismo musical, ya que la mayoría, no todos, de los autores de los libros, son periodistas musicales.
El de Omega, por ejemplo, es un escrito coral, donde no hay narrador, pero si hay el punto de vista de más de cincuenta personas, incluidos Morente, todos los Lagartijas, Leonard Cohen, Santiago Auseron. El de los Planetas es un formato distinto, casi es una novela corta recreando la gestación de ese disco.
El siguiente libro posiblemente sea el de La Mala. Nos interesa mucho que está sucediendo en Sevilla con el rap, hasta que nivel sociocultural está llegando. O en el caso de Nacho Vegas, hablar de lo que está pasando en Asturias con los movimientos musicales, etc. Probablemente nos acercaremos a Extremoduro, o Calamaro, y en definitiva a cualquier autor que nos parezca interesante y haya un movimiento social o cultural alrededor.
-Estamos en un periodo de cambios, los formatos evolucionan hacía lo digital y el libro en papel cada vez se ve más amenazado por esta situación, por no hablar de las descargas ilegales a través de internet. ¿Cómo afronta Lengua de Trapo esta situación? Creo que hay que reciclarse, y de hecho estamos en ello, ya tenemos algún libro digital en plataformas. No creo que vaya a suponer el fin de nada, ni el fin del libro en papel, incluso creo que tiene sus virtudes. Sí pienso que va a cambiar el negocio comercial, pero no creo que afecte a la figura del editor. El editor tiene que seguir existiendo. Creo que el cambio sobre todo va a ser en las próximas generaciones que vayan llegando, gente que está más acostumbrada al formato digital, a leer en el ordenador, generaciones nacidas a partir de los ochenta, noventa y posteriores. En realidad el modo de trabajo para un editor va a seguir siendo el mismo, es decir, nos llega un manuscrito como primer paso y se lee. El cambio va a ser a nivel comercial. Creo que si finalmente se implanta el modelo digital puede haber cambios positivos, ya que hay un acceso mucho más directo del lector al autor y al editor, además de la posibilidad que ofrece el que un libro lo descargues en una página, pero que a la vez puedas comentarlo en un foro o en webs similares. Sobre todo está cambiando el modelo de comunicación.
-¿Podéis adelantarnos alguna novedad de próxima aparición?
Ahora mismo es muy interesante la línea de 15×15, en la que rescatamos libros del propio catálogo de la editorial. Son títulos interesantes y que han funcionado muy bien como Residuos de Tom McCarthy. Luego para septiembre más o menos sacamos una novela que pertenece a la literatura argentina, que aún no es demasiado conocida en España, pero que lo acabará siendo, y que empezamos con El vampiro argentino, de Juan Terranova.
También reseñar novelas que están teniendo muy buena acogida como Alma, de Javier Moreno, o Nada es crucial de Pablo Gutiérrez, dos nuevos valores que demuestra que a día de hoy seguimos apostando por la literatura de calidad.

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Una respuesta a Editorialmente hablando: Lengua de Trapo

  1. donde mandar mis manuscritos para que los lean y puedan ser publicados por lengua de trapo

    ascen Mora Pérez
    1 junio 2014 at 18:55 pm

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