La crítica dialogada, de Anna María Guasch

Por Alberto Peñalver Menéndez

 

La crítica dialogada: Entrevistas sobre arte y pensamiento actual (2000 – 2007). Anna María Guasch. CENDEAC, Murcia, 2007. Rústica. ISBN: 84-611-1267-9. 151 págs. 18 €

 

En la década de los setenta, nadie se atrevía a toser a Mr. Clemence Greenberg: unos años antes, el crítico americano podía presumir de haber convulsionado el efervescente mundo del arte al desplazar su centro neurálgico de París a Nueva York. Sus artículos encumbraron a una nueva generación de artistas expresionistas americanos, encabezados por el mismo Jackson Pollock, y llamados a tomar el testigo de las vanguardias europeas. Además, el neoyorkino había instaurado un método riguroso que, basándose en el lenguaje formal de la obra, permitía distinguir claramente entre el arte de calidad y el kitsch, la paja del trigo. Greenberg aportó estabilidad y seriedad en una de las disciplinas artísticas más volubles y subjetivas.

 

Sin embargo, en 1976 aparecía October, una revista que aglutinaba la opinión de una serie de críticos discrepantes de la ortodoxia greenbergiana, y de paso del proyecto artístico que había regido el discurso estético desde el los tiempos del Renacimiento: el posmodernismo había llegado a Estados Unidos.

 

Los hijos díscolos de la modernidad

 

Anna María Guasch recopila en su libro quince entrevistas realizadas a los críticos de arte que protagonizaron esta rebelión estética. Cada una las entrevistas, publicadas entre los años 2000 y 2007 en periódicos y revistas especializadas, ahonda en el currículo personal de los entrevistados e indirectamente aporta pistas sobre los ejes que vertebraron el posmodernismo de la crítica contemporánea: el fin de la objetividad formalista (Hal Foster, Rosalind Krauss), el pluralismo temático (Donald Kuspit, Artur Danto), la reactualización de la metodología marxista (Benjamin Buchloh, Thomas Crow, Serge Gibault), los estudios sobre la identidad (Douglas Crimp, Yve-Alain Bois), o la incorporación del feminismo a la teoría crítica (Lucy Lippard, Griselda Pollock).

 

La catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona se enfrenta a la difícil tarea de enjuiciar la importancia de la posmodernidad cuando hoy ya se empieza a hablar de una superación de la misma: las conclusiones que se infieren de los entrevistados recuerdan al lector lo inflexible del anterior método greenbergiano y la apertura de fronteras de la crítica que supuso el trabajo de Rosalind Krauss y compañía, sin llegar a renegar de los avances anteriormente conseguidos ni exaltar en exceso los logros del posmodernismo.

 

La criticografía como discurso crítico

 

Guasch, especializada en la creación artística de la segunda mitad del siglo XX, prescinde de la misma etiqueta de posmodernidad y propone una visión fragmentaria de los setenta y ochenta en el que la personalidad del entrevistado pesa más que las corrientes sociológicas e históricas que subyacen al periodo estudiado. La entrevista se erige como un método que transciende lo periodístico para convertirse en una conversación en igualdad de condiciones entre críticos: “hemos utilizado la ‘pregunta’ como nuestra arma de trabajo, con el convencimiento de que saber preguntar no es sólo una actitud esencial para avanzar en la vida, sino también condición imprescindible a la hora de abordar el género”.

 

 

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