Entrevista a Ezequiel Teodoro, “El manuscrito de Avicena”

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Por Patricia Martí.

 

Ezequiel Teodoro nació en Ceuta, y su carrera profesional se ha desarrollado en el periodismo el cual practica desde hace más de veinte años. Como el mismo nos indica en la entrevista desde muy joven ha cultuvado el arte de las escritura con relatos breves en principio, y alguno de los cuales ha sido publicado con anterioridad. Su andadura profesional, como hemos dicho anteriormente, se centra en los medios de comunicación tanto locales como nacionales, pero en los últimos años ha ejercido su profesión en el Gabinete de Prensa del Ministerio de Fomento.

 

Su primera novela El manuscrito de Avicena, de la editorial Entrelineas, se mueve entre dos épocas: La primera a finales siglo X cuando Avicena termina de escribir en un pergamino su obra más importante, pero también la más peligrosa. Año 2011, Simón Salvatierra recibe una de las noticias más terribles, su esposa ha sido secuestrada por  Al-Qaeda mientras estaba investigando un manuscrito milenario. De esta forma Simón  se embarcará en una de las aventuras más peligrosas de su vida que le llevará a recorrer Europa en coche, llegando a lugares que nunca había pensado, y descubriendo personajes y secretos del pasado desconocidos hasta ahora, y conocer de cerca el mayor temor de la sociedad occidental.

 

–        Ezequiel, ¿por qué empezaste a escribir? ¿Qué es lo que te llevó a emprender esta aventura?


Realmente siempre he escrito desde pequeño, siempre tenía muchas inquietudes y era mi manera de expresar esas inquietudes, mis temores, mis sentimientos. Yo creo que todo el mundo, en algún momento necesita un desahogo de sus situaciones diarias, y el mío era escribir. No recuerdo cuando empecé  a manejar el lápiz, sólo sé que hace unos meses  buscando cosas antiguas encontré un periódico de 5º de EGB, un periódico hecho fotocopias que hacíamos en el colegio y  yo ya en 5º de EGB ya escribía en el colegio. ¡Ni me acordaba!, pero ya escribía

 

–        Ezequiel tu novela trata un tema un tanto peliagudo, Al-Qaeda, ¿no consideraste un poco arriesgado tratar el tema del terrorismo islámico conforme están las cosas en la sociedad actual?


Sí, de hecho algún familiar me comentó que tuviese cuidado. Yo realmente creo, por mi profesión, que la libertad de expresión es un derecho fundamental. Yo no he insultado a nadie, he contado una ficción lo que creo que podría pasar,  que es verdad que he fingido, pero creo es una ficción, pero significa mucho para la novela, porque en toda novela tiene que a ver verosimilitud. En el siglo XXI cuento una historia que entretiene que no hace pensar demasiado, y que también de alguna manera, me apetecía colgar un artículo en Occidente de que hubo otra época, otro mundo mucho más rico, mucho más culto,  que ahora subsiste de una manera más pequeña pero que aún subsiste, y que no todo es la violencia fundamentalista.

 

–        Respecto al mundo musulmán Occidente tiene un gran desconocimiento de él, ¿crees que con tu novela se da una nueva imagen del mismo?


En realidad más que cambiar vuelve atrás un poco, y recuerda lo que ya sabíamos de la España Andalusí, la España árabe como un reflejo del mundo árabe con Damasco, Bagdad; otro mundo que significó un milenio con un mundo culto y que dio grandes inventos, como en la medicina con Avicena creador de la medicina moderna.

 

–        Tu novela trata muchos temas, ¿dónde te inspiraste para conjugar parte de novela histórica, novelas de espías, de aventuras…?


Algún amigo me lo comentó al principio, sobre todo con el primer borrador que parecía una paella que le echaba de todo. A mí me gusta mucho la novela histórica, pero tengo mucha cultura audiovisual con las películas de acción  americanas  por mi edad y por mis gustos también; entonces no lo pretendía,  simplemente que cuando empecé a escribir me apetecía hacer algo de acción, de aventuras…, muy parecido a las películas de acción de Norte América, pero no podía olvidar el gusto literario hacia la novela histórica, entonces decidí mezclarlas.

Otra cosa era por lo que lo hice fue porque en muchas ocasiones las novelas tiene un elemento antiguo, un tesoro,   lo encuentran  y te quedas con el sabor  pensando: cómo llego este tesoro aquí, como el Arca de la Alianza o el Santo Grial. A mí siempre me ha parecido con Indiana Jones en La última Cruzada cuando encuentra el Santo Grial, siempre me pareció fascinante la historia del cruzado que llevaba 400 años esperando a que alguien viniese guardando el Santo Grial la historia de un elemento vivo. Entonces, ¿por qué no escribir una obra que cuente una aventura de este tipo? Y luego escribir los antecedentes de aquello que se está buscando, esa fue la idea.

 

–        A pesar de que tu novela se presenta como de aventuras, el amor está de fondo, ¿crees que es un elemento necesario para una novela?


El amor es el tema de nuestra vida, de todo ser humano, es el comienzo.  Todos nos enamoramos, todos vivimos un gran amor… La novela al fin de al cabo es un reflejo de la vida, lo que ocurre día a día, como decía, no recuerdo bien, “una novela es como la vida quitando las partes más aburridas”.  El amor forma parte de la vida, y por tanto es normal que esté, es un sentimiento primigenio del ser humano y es normal que esté presente.

En la novela el amor está muy diluido, pero en realidad está, porque un gran amor que recorre toda la novela.

 

–        El periodo de documentación junto al de escritura es uno de los más duros, ¿cuánto tiempo dedicaste a él, y cuáles fueron tus principales fuentes?


En realidad empecé un poco al revés que todo el mundo. Mi primera idea era Avicena, porque hace años leí su biografía y me había quedado un poco cautivado con el personaje, entonces cuando empecé a escribir esta novela yo tenía claro que Avicena iba a formar parte de ella, pero era lo único que tenía claro. Empecé con una página en blanco y seguí;  conforme se iba desarrollando la historia, me encontraba con problemas que veía que necesita aprender algo para poder incorporarlo a la novela, necesitaba documentación. Podemos decir que a lo largo de un año entero que yo dediqué a escribir la novela, a la vez que la escribía fui bebiendo de las fuentes que necesitaba, utilicé mucho internet, utilicé libros que trataban la materia en Persia, me di mil vueltas buscando libro que trataran la vida en Persia durante esa época que apenas hay.  En España  hay mucho sobre la España Andalusí y la España árabe, pero sobre Persia y esa época hay poco; entonces tuve que buscar documentación que tratara temas sobre las comidas o las ropas que usaba.

 

Ese tema también le pasó a Noah Gordon cuando escribió El médico, que también se desarrolla en Persia, le preguntaron se había viajado para documentarse, y dijo que no, que al lado de su casa había una biblioteca estupenda.


Si precisamente la novela de Noah Gordon fue una de mis inspiraciones, porque sale Avicena como personaje secundario, cuando enseña al protagonista; y fue una de las novelas que yo había leído hace tiempo y que releí, sobre todo esa parte para poder escribir.

También viajé, es importante; no sólo son importantes los libros. No sé en qué porcentaje, pero en un porcentaje importante la novela tiene que estar basada en otros libros. Dicen que si copias de un libro estás haciendo un plagio, pero que si copias de muchos estás haciendo una novela, ese era mi caso. Me nutrí de muchas novelas, pero también viajé, estuve en algunos de los escenarios principales como Valdeande, el pueblo que sale en la novela; estuve con el director del museo visitando  la iglesia, paseando por el pueblo. También en San Petersburgo, que también aparece; ya había estado yo hace unos años de viaje ahí, había visitado el Hermitage y lo incorporé a la novela como vivencia propia mía, incluso las salas con los cuadros de Picasso. Entonces me permitió incorporar todo eso a la novela. Pero también es verdad, por ejemplo, que en Persia no he estado, o en el sur de Inglaterra, como en Portsmouth, tampoco he estado.

 

 

–        ¿Cuántas horas te dedicabas a escribir? ¿Eres caótico u organizado a la hora de trabajar?


Soy extremadamente caótico, (risas); yo tengo una facilidad que es la concentración, normalmente me siento y escribo, pero puedo tardar una hora y hora y media; procuro escribir todos los días entre hora y hora y media, pero no más, por eso algunos días me hago tres páginas, otros cinco dependiendo de los diálogos.

En la novela que estoy escribiendo ahora hago esto, en la anterior también estaba una hora y hora y cuarto y escribía bastante menos porque la historia estaba como menos hecha al principio. Pero en la que estoy escribiendo ahora lo que hice desde el principio fue la escaleta con las escenas, los personajes, una guía por la que voy trabajando.  Yo me pongo la guía y digo: hoy que escena me toca. Como si fuese una película, me toca esta escena, qué va a pasar en esa escena y la voy desarrollando, a veces ¡me da alguna sorpresa la inspiración!, pero siempre dentro del marco de la escena sino te puedes ir mucho porque se te puede estropear el marco de la escena; pero te da un poco de juego la imaginación.

Como te decía si soy caótico, caótico a la hora de escribir ya que puedo escribir por la mañana, por la noche…; pero procuro seguir una guía, una regla que me permite ir más rápido.

 

 

–        Ezequiel sorprende mucho tu capacidad de promocionar la obra, ya que le dedicas mucho tiempo, eres constante y te descaras ante quien sea para ello, ¿crees qué el mercado está saturado de ciertos escritores que eclipsan a nuevos autores impidiéndoles la promoción y venta de sus obras?


Verás vivimos en la cultura de la publicidad y el marketing, la mayoría del público se dirige hacía un producto que está muy promocionado. Yo no quiero decir que sea mejor o peor ese producto, esa novela en concreto como Julia Navarro o Pérez Reverte, son de los autores que más venden. Hay autores históricos muy buenos como Blas Malo Poyatos, novelista cordobés;  pero sin embargo, no es conocido por la gran público pero se venden sus novelas. Javier Sierra era un novelista muy,  muy conocido en EEUU y en cambio aquí es España era un gran desconocido, de hecho en la nueva novela  el esfuerzo de promoción que está haciendo la editorial es tremendo, porque quieren conseguir que llegue a niveles de conocimiento que no tenía en España y sí en EEUU.

Por eso muchas veces no depende de la novela que sea mejor o sea peor sino de la promoción; y no es que el público esté cansado de un autor, es que la mayoría se dirige hacia lo que conoce y mucha gente no se arriesga. La literatura es cara, y cuando un compra una novela quiere un resultado pasárselo bien y adquiere un producto que sabe de ante mano que le va a entretener.

 

 

–        Qué nuevos proyectos tienes en mente.


Estoy trabajando en una novela, como la anterior de thriller, policiaco; aunque en este caso hay un flashback al año 46 muy relacionada con la posguerra, con el franquismo, hay un intento de golpe de estado.

A mí la historia me  gusta, y me apetecía no irme tan lejos como en la primera novela, me apetecía acercarme un poco a la historia reciente de España, y en ella estoy trabajando.

 

 

–        Qué autor tienes entre tus preferidos


Pues mis autores de cabecera, yo vario mucho, pero puedo nombrar a Pérez Reverte, Julia Navarro, Matilde Asensi, Noah Gordon, así de novela histórica. De otro estilo soy un apasionado de García Márquez, de Vázquez Figueroa, soy un apasionado de Cienfuegos, ese personaje me trastornó la juventud.

También el premio Nobel Vargas Llosa, con su novela Las travesuras de la niña mala, he leído un poco de todo.

De autores norteamericanos también he leído algo: Hemingway, Truman Capote alucinante con un sentido muy indirecto. También he leído varias novelas relacionadas con el derecho de John Grisham, varias novelas suyas están en mi estantería.

 

 

–        Alguna recomendación literaria para nuestros lectores .

Te voy a recomendar la que estoy leyendo ahora que es El País de los espíritus de Miguel Ruiz Montañez, es un autor malagueño y esta es su tercera novela. La primera es La tumba de Colón, la leí. La segunda El Papa Magno, pero no me entusiasmó. Pero en esta tercera a conseguido  mucho vuelo, la trama está muy bien desarrollada.

 

 

De esta forma dimos por concluida la entrevista Ezequiel Teodoro que se prestó encantado a ella, de una forma muy afable y cordial y que no dudaría en repetir por lo bien que estuvimos, y las coincidencias que tuvimos.

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