Editorialmente hablando: Jekyll&Jill Editores.

Por Juan Carlos Vicente.

Como no podía ser de otra forma, para entrevistar a Jessica y Víctor, artífices de Jekyll&Jill, he mandado a mi Doppelgänger a Zaragoza. Según dice, ha sido una experiencia agradable e interesante y, aunque ha vuelto con extrañas ideas sobre aumentos de sueldo para vestirse de Balenciaga, opina que el amor a los libros mueve montañas y que oiremos hablar de estos chicos mucho más en un breve futuro.
La entrevista aparece a continuación aunque no me ha quedado muy claro si la contestaron ellos en persona o sus dobles, los cuales, creo, trabajan esclavizados en unas mazmorras anglosajonas confeccionando los regalos que cada libro ofrece al lector como fetiche.

-Aunque ambos provenís del mundo editorial (Víctor como diseñador y Jessica como traductora) habéis dado el salto y, en este mismo año, abristeis las puertas de Jekyll&Jill Editores. ¿Cómo ha sido el proceso de gestación editorial?

Fue una necesidad, un deseo incontenible que nos confesamos una noche, o una mañana, no recordamos exactamente, lo que nos condujo. Amamos los libros y decidimos que queríamos dedicar nuestro tiempo a fabricarlos. La poca experiencia que pudiéramos tener nos sirvió menos que las preguntas a libreros, compañeros editores y lectores. Mucha gente nos ha aconsejado y apoyado en los inicios, y seguimos aprendiendo con cada pasito que damos.

-El primero de los libros que habéis publicado es Un día me esperaba a mí mismo, de Miguel Ángel Ortiz Albero, autor zaragozano con varios libros publicados y que nos brinda un planteamiento clásico y épico, de temas universales como el amor, los horrores de la guerra, la angustia y la desesperación, a través del personaje de Apollinaire. La narración es un alegato a la belleza y a la poesía en fondo y forma, todo un contraste con las más recientes tendencias de comunicación, las cuales tienden a la brevedad y a la telegrafía despiadada. ¿Ha sido una casualidad que vuestra primera publicación sea una defensa de la palabra escrita o es casi una declaración de principios? ¿Qué os hizo decidiros por este título para inaugurar la editorial?

Decidimos estrenarnos con Un día me esperaba a mí mismo porque nos pareció una novela maravillosa. Cuando algo nos enamora queremos hacernos cargo de ello para mimarlo y darle la forma que creemos que debería tener. Tanto el contenido como las formas de Ortiz Albero piden que se les preste la atención que una buena obra merece a través de todos los medios posibles: desde la elección del papel o la caja de la página hasta la promoción a través de los medios de difusión que tenemos a nuestro alcance. Esta primera obra no es una cuestión de posicionamiento, sino de armonía y coherencia, de buen gusto, si se quiere, ya que creemos que no hay libro difícil si el contenido y la forma van de la mano.

-El segundo libro que habéis publicado es Doppelgänger, en el que encontramos relatos de Sergi Bellver, Javier Moreno y Francisco Nixon entre otros. ¿Qué nos podéis contar de este proyecto y de los relatos incluidos en él? ¿Fue idea vuestra o una proposición de alguno de los autores?

El topos del Doppelgänger es una vieja obsesión de ambos, como el propio nombre de la editorial sugiere. Nos gustan mucho obras anglosajonas clásicas como Las confesiones de James Hogg o los cuentos de Hoffmann, y nos interesa también mucho la literatura contemporánea, cómo se exploran los eternos temas hoy en día, así que sacar una antología de obras inéditas y variadas sobre este tema tan jugoso casi era una obligación. Se lo propusimos a unos pocos autores, el entusiasmo por la idea creció, y ya ven el resultado: una heterogénea muestra de Dobles de toda índole. Además, tenemos en el archivador de ideas otros cuantos temas suculentos para sacar futuras antologías de relatos.

-Parece que el relato o cuento como género está volviendo a tener el espacio que se merece y poco a poco van apareciendo libros o antologías temáticas. ¿Quizás nos estamos dando cuenta de que es un modo narrativo tan válido como la novela y, aunque en otros países tiene una mayor difusión, empieza a despertar un interés en el lector que antes no estaba tan extendido?

El género del relato se ha ganado el respeto de la crítica (siempre tuvo el respeto de los lectores). Es cierto que ha costado romper con el canon anglosajón tan centrado en la obra de la burguesía, pero el postmodernismo permitió que surgieran nuevas voces y modos entre las fisuras, y hoy en día ya existe un contexto de recepción lo suficientemente sólido como para que el relato haya dejado de ser una historia corta (¿corta con respecto a qué?) para ser un género literario independiente. El relato es un género narrativo separado de la novela, con su propia evolución, sus propias formas y, como algunos aseguran, hasta sus propios temas, y su salud es excelente.

-Como editores, ¿cuál ha sido vuestra implicación en ambos proyectos, a qué nivel?

Las pequeñas editoriales tienden a implicarse totalmente, puesto que los editores se encargan de realizar todas esas tareas que suelen estar fraccionadas (especialización, creemos que lo llaman) en la fabricación de libros en cadena: lectura, corrección, maquetación, diseño, cubiertas, guardas, contras, tintas, papeles, promoción, etc. La comunicación con el autor se convierte casi casi en adopción: durante un tiempo al menos, la editorial crece y consigue involucrar por completo al autor, que participa de todo el proceso. En diez años nos imaginamos haciendo enormes cenas en las que invitaremos a nuestros autores elegantemente sentados a una mesa larguísima.

-¿Qué tipo de línea editorial pensáis seguir? ¿Tendrán cabida autores extranjeros, recuperar autores y obras, poesía…?

Sólo publicaremos a autores que queramos tener en esa enorme mesa, nacionales, internacionales, novelistas, poetas, ensayistas, fotógrafos, ilustradores, antiguos y actuales.

-¿Tenéis algún soporte de lectura digital en vuestra vida diaria?¿Habrá libros en dicho formato en un futuro en vuestra editorial?

Ahora mismo lo que nos apetece es fabricar libros de papel y tinta, pero no nos cerramos a nada, somos muy abiertos.

-¿Habéis cometido algún error de principiantes como editores que sea confesable públicamente?

Teníamos que habernos puesto sueldos más altos para poder ir a las presentaciones vestidos de Balenciaga. Fuera bromas, lo cierto es que nos está sorprendiendo todo favorablemente: nos han invitado a congresos y ferias donde hemos podido hablar y aprender mucho, y hemos conocido librerías maravillosas en las que estamos presentando o vamos a presentar nuestros libros. Ciertos medios han sabido ver el cariño y el cuidado que ponemos en nuestra labor y así lo han transmitido. Lo agradecemos mucho.

-¿Cuál es el proceso que seguís para la promoción y las presentaciones de vuestros libros?¿Os habéis quedado sin presentar en algún sitio en que os hubiera gustado y no ha podido ser?

La verdad es que todo sale bastante natural: uno cuenta el proceso mientras lo hace (por ejemplo nos gusta mostrar al público fotos de las pruebas de preimpresión, puesto que la impresión y encuadernación son unos procesos fascinantes que suelen permanecer ocultos al lector, y el amante del libro desea conocer todos esos detalles). Después intentamos presentar en varios lugares de España, en librerías que cuidan el producto independiente, subimos a nuestro blog las reseñas que publican en diferentes medios y seguimos contando futuros proyectos por Facebook. En algunas ocasiones preguntamos a los lectores su opinión sobre un tema o les pedimos consejo para una traducción. En El otro McCoy, más de un seguidor verá que les hemos hecho caso en alguna sugerencia de traducción. Es muy divertido y enriquecedor poder tener un contacto tan directo e inmediato.

-¿Cuáles son los próximos títulos que podremos encontrar de Jeckyll&Jill?

Estamos trabajando en la traducción de la novela del autor escocés Brian McCabe, El otro McCoy, con un prólogo crítico y una sorpresa (sí, lo de las sorpresas es ya firma de la casa), dos libros de autores que trabajan con fotografía analógica, un libro ilustrado por la fantástica Ale Acosta y traducido directamente del Plattdeutsch, —un dialecto alemán muy cercano al holandés y al danés—, una novela muy suculenta de Francisco Nixon, al que ya hemos publicado en nuestro libro de relatos, y también un ensayo sobre el que aún no podemos desvelar nada. Estamos también negociando los derechos de algunas traducciones de obras inéditas en España, puesto que para nosotros merecen la misma atención las obras desconocidas que las aún-no-publicadas. Esperemos que todo siga marchando igual de bien.

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