Entrevista con Enrique Serna. Ángeles del abismo.

Por Elvira M. J.

 

 

ENRIQUE SERNA: “Omitir a los nativos hubiera sido una injusticia”

 

Sonríe cuando habla de sus personajes queridos y ríe a carcajadas de los que se ha burlado. El mexicano Enrique Serna es humor en movimiento y lo sabe: “ha sido siempre la columna vertebral de todos mis libros, humor negro, humor cruel…” asegura y añade, “en esta novela que es en gran medida una comedia de enredo me parecía indispensable”. Aquí está bien dispensado, en dosis adecuadas, como un buen medicamento contra la desidia. Fundamentalmente irónico, se torna satírico cuando es necesario.

 

Ángeles del abismo cuenta la historia de Crisanta, una falsa beata que finge arrobos místicos con tal capacidad teatral que puede así ganarse la vida. Ella y su amante indio, Tlacotzin, son los dos ejes fundamentales de esta novela aunque comparten protagonismo con otros que aliñan el enredo. Pero no todo ha salido de la mente ingeniosa de Serna sino que es una obra basada en hechos históricos pues existió en el siglo XVII una beata embaucadora conocida como la falsa Teresa de Jesús que fue condenada por la Inquisición y que, como Crisanta, tuvo un amante indio. Sin embargo los detalles del auto inquisitorial no eran los suficientes para una historia completa y ahí entró en juego la imaginación del escritor.

 

Prendido de estos dos personajes obró de médium entre ellos y el mundo de los lectores vivos para que pudiésemos conocerles. Echó una lupa sobre Tlacotzin para hacer un poco de justicia pues, según cuenta, quería un protagonista indio en esta novela porque opina que “fue una de las grandes carencias de los novelistas colonialistas mexicanos de otras épocas y porque omitir a los nativos hubiera sido una injusticia”.

 

Tlacotzin, como buen indígena, domina la lengua náhuatl, los clérigos emplean a menudo el latín y lógicamente hace cuatrocientos años no se hablaba igual que ahora. Todo ello ha implicado una gran labor de documentación y de juego de equilibrismos del que Enrique Serna dice que fue una tarea que le alegró en algunos momentos y también en otros le costó sangre… “en lo que fue una búsqueda difícil para tratar de crear un lenguaje híbrido que permitiera una pátina de antigüedad sin estorbar demasiado al lector”.

 

Serna bebe de fuentes que van del folletín a la novela picaresca y a la segunda quería tomarle la revancha. Después de que durante la Contrarreforma ésta se alineara con el poder satirizando a los más vulnerables, el autor ha puesto la diana en los poderosos, volviendo al Lazarillo, en el cual observa “una crítica sutil al orden establecido”. Durante el tiempo que dedicó a escribir la novela solamente leyó literatura del Siglo de Oro aunque ya conociera bien la época, dado que realizó su tesis sobre el poeta barroco Luís de Sandoval y Zapata. A este viejo conocido, Serna le hace además resucitar para su novela, y no es el único personaje real de la obra, donde también se da cita a Juana Ramírez de Asbaje que algún día se convirtió en la poetisa Sor Juana Inés de la Cruz.

 

Todo este encaje de bolillos está entretejido con cierto anticlericalismo en el que pretende mostrar la Iglesia posterior a la archiconocida de las misiones. Un clero que ante una población diezmada donde no quedaba a quien evangelizar, sólo tenía un cúmulo de riquezas a repartir y luchas de poder. Para encarnar todo esto ha creado a Fray Juan de Cárcamo, el mayor blanco de sus mofas ensañadas que si bien no es único personaje ridículo, sí es el tratado con más furia. Una consideración muy diferente recibe la joven Leonor, pacata, enamoradiza y sentimentaloide, el autor asegura que es un personaje ridículo pero con el que siente “una absoluta compenetración sentimental”. Aunque no sólo es la religión católica la que sale mal parada, pues también la tradición prehispánica muestra su cara cruel y dictatorial.

 

Hace ya siete años que esta novela se publicó en México, donde Enrique Serna es un autor más que consagrado, pero la escogió como carta de presentación en España y aunque no pretende volver a escribir novela de rasgo histórico, asegura sin sonrojo que si tiene problemas económicos, volverá a ella por ser el producto de moda. Ahora ha finalizado un libro de cuentos que publicará en 2012 en su país y está terminando un largo ensayo que versa acerca del poder cultural autoritario y que tendrá por título La bestia y el genio.

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