Entrevista con José Luis Guerin

Fotografía de Óscar Fernández Orengo

Por Hilario J. Rodríguez

          José Luis Guerin (Barcelona, 1960) dirigió muchos cortometrajes desde los años setenta, siempre de forma instintiva y autodidacta. Luego vinieron muy pausadamente los largometrajes Los motivos de Berta (1983), Innishfree (1990), Tren de sombras (1997), En construcción (2001) y En la ciudad de Sylvia (2007). En los últimos tiempos ha cambiado su ritmo de trabajo, colaborando con la Bienal de Venecia, proponiendo vídeo instalaciones, fotografiando, haciendo diarios fílmicos…

Innishfree (1990)

Tren de sombras (1997)

En construcción (2001)

En la ciudad de Sylvia (2007)

          Sin embargo, su relación con el cine nunca deja de ser la de un espectador y un creador al mismo tiempo, por eso sus películas no pueden ser consideradas simples homenajes sino más bien indagaciones (formales pero también argumentales). Quizás ni siquiera deberían llamarse películas sino más bien textos fílmicos.

Las mujeres que no conocemos (2007)

          Su obra se sitúa entre el clasicismo y la vanguardia. También se sitúa entre la narración y la reflexión. Y esa capacidad de situarse entre las cosas, que más que en cineasta lo convierte en explorador, es quizás lo que ha propiciado que ahora su obra llegue al museo Esteban Vicente de Segovia, donde se puede ver La dama de Corinto, una peculiar indagación sobre el deseo.

La dama de Corinto (2010)

          -Más que «ver en imágenes», «ves entre imágenes».

          Siempre me gusta colocar mis películas en una trama, pero la trama a veces tiene fugas.

          -Ante el cine te sitúas más como un arqueólogo que como un historiador.

          No me interesa ese tipo de películas endogámicas que sólo se retroalimentan de otras películas. Yo me considero tan heredero de los Lumière como de los kuroi griegos o los experimentos fotográficos de Muybridge, porque en todos ellos encuentro imágenes en movimiento. Me quedaría corto si dijese que mi historia es la historia del cine, mi historia tiene que ver con las artes en general.

Poseidón de Artemisión

Trabajo de Thomas Eakins

          -¿Llamarías cine a lo que acabas de hacer con La dama de Corinto?

          Si lo llamase de otra forma, sonaría pretencioso. Soy un cineasta y los cineastas hacemos cine, otra cosa es que un museo me pida que haga algo para exponer en sus salas y yo aproveche el contexto para ir más allá en el grado de experimentación que te permite el cine convencional.

          -Dentro de los géneros tradicionales, ¿dónde situarías esta obra?

          Quizás en el cine de terror, aunque no me importaría que tuviera un carácter apátrida.

          -Yo la situaría en la ciencia ficción como hizo Fellini con su Satyricon, que dijo que era un viaje a la romanidad comparable a un viaje a la Luna.

          -No me parece mal esa comparación entre diferentes viajes, uno en el tiempo y otro en el espacio.

La dama de Corinto

          -La instalación se recorre primero como espectador cinematográfico, con una pantalla definida, pero luego se transforma en otra cosa, cuando los ángulos de las paredes producen efectos anamórficos y las imágenes se multiplican.

          Hay un primer indicio a partir del que te mueves, y ese primer indicio tiene que ver con lo que uno espera de un cineasta, que es una película aunque se exhiba en un sepulcro. Luego viene todo lo demás, un encadenado de cosas en las que es preciso buscar un hilo conductor.

          -Todo, no obstante, está presidido por el mundo en sombras del que hablaba Gorki al referirse al cine y por el mundo en sombras de la caverna platónica.

          Partimos de proyecciones: el cine ve porque antes ha sido visto o intuido, la amada pinta porque antes ha visto la sombra de su amado poco antes de partir a la guerra… Plinio, al hablar sobre la pintura y en concreto sobre Zeuxis, describió un mundo que ya nunca podremos ver pero que, aun así, ha inspirado a los pintores, sobre todo durante el Renacimiento; yo intento describir una imagen fundacional de ese mundo antes descrito por Plinio, para hacer con ella La dama de Corinto.

          -La mezcla de correspondencia fílmica, de vídeo danza y de juegos que remiten a los precines, es también la mezcla que hace Plineo el Viejo en su Historia natural, al mezclar la pintura con la flora, la fauna, los minerales…

          Me gusta esa idea de fundir las artes con la Naturaleza.

Historia Natural, de Plinio el Viejo

          -Aquí el papel del espectador es esencial porque, de algún modo, él tiene que integrar todos los fragmentos dispersos y darles una forma.

          Los espectadores de cine ya no son lo que éramos nosotros, la gente de mi generación, la tuya. Muchas películas las conocíamos a partir de fotogramas que encontrábamos en libros, pero difícilmente llegábamos a verlas a no ser que nos fuésemos a París o se proyectasen en una filmoteca. Por eso teníamos que soñar esas imágenes si de verdad queríamos verlas, y eso provocaba un diálogo entre los sueños y la realidad, entre el cine y el deseo. Hoy, con los festivales, los canales de televisión, los dvds e internet, la gente ya no quiere ver porque ya ha visto con anterioridad.

          Convertir a los cinéfilos en espectadores de museo no está mal. A los espectadores de museo no les interesan las imágenes a secas, son como un flâneur recorriendo espacios, en busca de cosas con las que se encuentra de manera temporal, a veces incluso de manera casual. El flâneur se conforma con el encuentro, hoy los cinéfilos quieren poseer, ser dueños de las imágenes que consumen.

Banda aparte (1964, Jean-Luc Godard)

          -Tú llamas esbozo a esta obra, como si sus imágenes no representaran nada definido, sólo sugirieran.

          El esbozo tiene algo admirable y es que a partir de él todo es posible, nada es demasiado definido. Así, una obra se convierte en un trabajo en el que espectador y artista colaboran, realizan funciones similares.

          –La dama de Corinto plantea una búsqueda, algo que ahora mismo el cine comercial, sea mainstream o de autor, pocas veces plantea.

          Buscar imágenes en un mundo que únicamente se preocupa de producirlas es un acto de modestia y determinación. La modestia está en proyectarse a través de otro y la determinación en intentar definirse uno mismo pese a todo, aunque uno parta de la imagen de otro.

La dama de Corinto

          -La historia de Zeuxis, cuyas obras jamás conoceremos más que por las descripciones que nos hace de ellas Plinio el Viejo, me recordó mucho a las películas que se rodaban en la Unión Soviética después de la revolución, cuando no había celuloide en las cámaras pero aun así los alumnos de la Escuela de Cine filmaban sin darle importancia a que las imágenes no quedasen registradas.

          El cine y la pintura no tienen por qué vivir en paralelo, pueden tocarse, fundirse. Una pantalla, al fin y al cabo, es un lienzo, de igual forma que un lienzo, al fin y al cabo, es una pantalla. Y en ambas artes o disciplinas se parte siempre de la intuición de una imagen. Como decía Leonardo Da Vinci: «Cerrad los ojos y mirad: lo que habéis visto ya no está, y lo que veréis no existe todavía».

          -El anonimato de la dama de Corinto, autora de la primera pintura de Occidente, lo comparas con el anonimato de muchos directores de la época clásica de la historia del cine.

          Aquellos directores eran ante todo artesanos que no olvidaban que el cine (y el arte en general) primero es trabajo y después todo lo demás, eran directores de quienes nos importan sus trabajos y no tanto su personalidad, que a veces podría resultarnos muy conflictiva. Hoy en el cine (y en el arte en general) la personalidad casi siempre se antepone a la obra.

          -Una historia de amor está detrás de esa primera pintura de la dama de Corinto, el amor también parece estar detrás de esa prolongación que haces tú con la cámara cuando tu sombra y la presencia de una compañera de viaje, quizás tu mujer, se mezclan en las actuales ruinas de Corinto.

          Sin amor ni admiración no es posible crear nada digno de ser amado y admirado.

 

 

* Esta entrevista fue inicialmente publicada en el suplemento Abcd de las artes y las letras del diario Abc en marzo de 2011.

Related Posts with Thumbnails

2 respuestas a Entrevista con José Luis Guerin

  1. GRACIAS.COMPARTO CON LOS COMPAÑEROS INTERESADOS.UN ABRAZO.

    MARIA JOSÉ GARCÍA
    5 noviembre 2012 at 21:38 pm

  2. Magnífico testimonio e imágenes, además de las palabras del director. Para los que no fuimos, una pena no haber asistido. Sin embargo, sin duda, esta entrevista es un inolvidable recuerdo escrito y narrado de aquella exposición sobre el mito fundacional de la pintura y el cine con el que José Luis Guerín ilumina los diversos senderos del arte. Gracias a Hilario J. Rodríguez por volver a dar luz a este testimonio y conducir esta entrevista tan soberbia.

    María Jesús León
    7 noviembre 2012 at 22:08 pm

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.