Steve McQueen conquista Hollywood

 

Por José Luis Muñoz.

12-years-a-slave-2Se cumplieron las previsiones y el film de Steve McQueen se alzó con el Óscar a la mejor película que se suma a otros dos, mejor actriz de reparto para Lupita Nyong’o y John Ridley por el mejor guion adaptado. Se premia a una película dirigida por un británico de origen africano, aunque no recibió el Óscar al mejor director que fue a parar a las manos de Alfonso Cuarón por Gravity. ¿Premiar una película que habla de la esclavitud y dirigida por un director de origen africano es una forma de lavar la conciencia?

Uno de los crímenes en masa más execrables de la historia de la humanidad, al nivel del Holocausto hitleriano, fue la esclavitud, asunto en el que los españoles tuvimos bastante que ver como aventajados negreros que transportábamos la mano de obra robada de África a América. No hay estadística fiable sobre los millones de seres humanos que murieron después de ser explotados vilmente en el sentido más amplio del término. Una de las muchas vergüenzas de la historia. El tercer largometraje del videoartista británico de origen africano Steve McQueen, en el que no puede faltar su actor fetiche Michael Fassbender, aborda ese tema tenebroso.

De cómo un director minoritario y con planteamientos radicales, no solo en lo formal, sino también en lo temático ─Hunger sobre la huelga de hambre que lleva hasta la muerte a Bobby Sands, un activista del IRA que no doblegó a la Dama de Hierro; Shame sobre la adicción sexual destructora de un ejecutivo─ conquista Hollywood sería un  motivo de reflexión. ¿Se ha domesticado Steve McQueen o bien el tema, el de la esclavitud en Estados Unidos, una de sus mayores lacras como país, sigue conmoviendo la conciencia de los estadounidenses?

Solomon Northup (el actor británico Chiwetel Ejiofor), un culto músico negro que vive con su familia una existencia acomodada en Nueva York, es secuestrado por unos facinerosos y vendido como esclavo a una plantación de Louisiana. Su primer y algo humano amo Ford (Benedict Cumberbatch), incapaz de protegerlo del odio del joven capataz (Paul Dano), lo vende al despiadado Epps (Michael Fassbender). Empiezan para ese negro privilegiado y de vida burguesa doce años de pesadilla, brutalidad y tormentos en lo que lo único que le mueve a sobrevivir es alcanzar en algún momento la libertad y reunirse con su familia.

Basada en una historia real, la que el propio Solomon Northup dejó relatada en el libro autobiográfico que inspira la película de Steve McQueen, esta historia cruda y realista sobre la lacra que desencadenó años después el cruento enfrentamiento entre los estados del norte y del sur, podrá recordar, en algunas de sus secuencias, la serie Raíces, todo un referente en el tema, o El color púrpura de Steven Spielberg. McQueen narra el calvario que sufrieron los de su raza a través del microcosmos de esa plantación sureña, regida por el despótico, caprichoso y cruel amo Epps (Michael Fassbender nos ofrece su cara más siniestra y odiosa con un poder de convicción absoluto) sin ahorrarnos imágenes de violencia (los latigazos que recibe la esclava rebelde Patsy interpretada por la actriz mexicana de origen nigeriano Lupita Nyong’o; el ahorcamiento frustrado del propio protagonista). Del videoartista que es McQueen nos quedan algunos hermosas secuencias que se recrean en la naturaleza que rodea la plantación, primeros planos sostenidos del protagonista con los que dibuja su doloroso itinerario o esa insólita escena en la que Solomon, con la soga al cuello, sobrevive toda una tarde haciendo equilibrios sobre sus pies, porque si deja de hacerlo la horca se cerrará sobre su cuello, sin que los otros esclavos se atrevan a ayudarle.

A quienes achacan cierta crudeza al film, sobre todo en el apartado de los castigos físicos, decirles que la realidad debió superar con creces lo que, con bellas imágenes y precisos encuadres, cuenta McQueen. Tan violento como los latigazos puede resultar, o a mí me lo resulta, la disposición absoluta de los esclavos por parte de los amos (el ama, encarnada por Sarah Paulson, es casi peor que su marido por el demonio de los celos que la corroe por dentro): Epps acude por la noche a la cabaña de Patsy para poseerla (el término ya hace pensar en esclavitud, pues eso es la mujer negra, una posesión); el dueño de la plantación despierta a todos sus esclavos, porque tiene insomnio por la noche, y los obliga a bailar para que le deleiten durante una de sus borracheras. No es que los racistas sureños fueran excesivamente malvados (sí algunos, sí el Epps de la película; en Lo que el viento se llevó aparecen glamurosos y tan llenos de bondad Scarlett O`Hara y Rhett Butler que sus negros hacen piña contra los intentos de ser liberados por los brutos del norte y los del KKK son ángeles salvadores) sino que se regían por un aberrante sistema jurídico que les otorgaba la posesión de sus cuerpos, decidir sobre la vida y la muerte de ellos, y en esas condiciones muy pocos se comportaban como Teresa de Calcuta con ellos. Désele a un hombre los instrumentos para depredar, otórguesele una protección legal, y el 90 por ciento serán depredadores a la altura del personaje que interpreta Fassbender en Doce años de esclavitud.

No es la mejor película de Steve McQueen, pero sí una de las mejores que se han rodado sobre la esclavitud, en cuya lista no debe faltar la salvaje Django de Quentin Tarantino. Falta por saber si después de las estatuillas que le han caído al trabajo del director afrobritánico será éste capaz de mantener la independencia o sucumbirá al canto de sirenas de la industria cinematográfica americana y será él mismo un esclavo. Crucemos los dedos para que no sea así.  

 

 

*José Luis Muñoz es escritor. Sus últimas novelas son La invasión de los fotofóbicos (Atanor Ediciones, 2012), La doble vida (Suburbano Miami, 2013), El secreto del náufrago (Ediciones del Serbal, 2013) y Ciudad en llamas (Neverland, 2013)

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Una respuesta a Steve McQueen conquista Hollywood

  1. Gracias por esta reseña, coincido con el planteamiento. He seguido a McQueen y mi favorita sigue siendo Hunger, seguramente porque fue el primer encuentro con Fassbender, a quien también considero mi actor fetiche en estos últimos años, por el tema y por la narrativa de la resistencia.

    Los españoles y su historia como negreros, sí. Sin duda, los cientos de años de mal llamada Conquista y colonia les sirivieron de entrenamiento. La esclavitud, la explotación, la posesión y la disposición de vidas ajenas no es ajena al pueblo español, en realidad su imperio se cimentó en ellas.

    Saludos

    atenea
    6 Marzo 2014 at 19:17 pm

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