Guerra de sexos en reducido “espacio”

Por Mariano Velasco

 

Espacio, una comedia que muestra la vida en pareja como una dura pero divertida batalla a “topicazo limpio” de la que todos salen ganando.

 

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¿Una comedia sobre la relación de pareja que habla de sexo, infidelidades, amigotes y suegras? El asunto llevaría todas las papeletas para convertirse en la típica retahíla de bromitas repetitivas, casposas y con poca gracia que tantas veces hemos visto y oído, sobre todo en televisión. Es decir, joseluismorenismo en estado puro.

Pero aunque de entrada pudiera parecerlo, no es este el caso de Espacio, una muy divertida comedia que vuelve a la cartelera madrileña con reparto renovado y que sorprende por la frescura de sus diálogos, sus magníficas interpretaciones y sus continuos giros imprevistos. Y ello pese a recurrir como principal argumento —tampoco podía ser de otra manera— a lo dicho más arriba, es decir, a topicazos propios de la vida en pareja.

Tópicos que la obra pone sobre la mesa —o mejor, sobre la cama— son, por ejemplo, los siguientes: los hombres alardean de sus infidelidades mientras que las mujeres tratan de buscar justificación a las suyas; los hombres quieren sexo a todas horas mientras que las mujeres seleccionan más los momentos íntimos; los hombres se encaprichan de objetos raros que no sirven para nada mientras que las mujeres prefieren gastarse los cuartos en ropa y calzado; los hombres se enganchan como niños a los juegos de guerra en las videoconsolas mientras que a las mujeres les va más lo del fitness; a los hombres les gusta traer a casa a los amigotes y a las mujeres… a la suegra.

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Vale, no siempre es así pero, qué quieren que les diga, al final el argumento funciona, y cada uno de estos puntos de partida sirve para enzarzar a la pareja en una discusión que, además de tener mucha gracia y ritmo, supone un ejercicio de brillante dialéctica por ambas partes en la mayor parte de los casos (unos más logrados que otros).

Uno de los mayores aciertos de Espacio es, precisamente, el aprovechamiento del “espacio” de intimidad que se crea en una pareja para lo bueno y para lo malo, y que permite que las discusiones, aunque cotidianas, mantengan su carácter reservado y el interés añadido —por no decir morbo— que siempre produce lo privado  en el espectador. 

Y a ello se añade que se hace todo con mucha gracia, muy lejos de aquellas televisivas “escenas de matrimonio” que casi con total seguridad, por qué no decirlo, habrán servido como inspiración a esta (la obra incluye un guiño directo al “maestro” José Luis Moreno), pero que quedan bien lejos en lo que a sentido del humor y originalidad se refiere.

Difícil destacar a alguien en el reparto porque los cuatro actores parecen enzarzarse en una lucha interpretativa de la que todos salen muy bien parados. Y a ello se añade el acierto del continuo intercambio de parejas, un recurso que transmite —además de agilidad y continuidad a las escenas—, la sensación de que, en efecto, da lo mismo quienes formen la pareja porque al final siempre acaba siendo todo muy parecido.

Con todo, lo mejor es que en esta desaforada guerra de sexos no hay vencedores ni vencidos, que hay palos y elogios a repartir por igual porque nadie es perfecto. Y uno acaba convencido de que en lo que consiste precisamente la vida en pareja es, entre otras muchas cosas, en aprender a convivir con los defectos y virtudes del otro. Y también, claro, con los tópicos.

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Espacio

Autor y director: David Marqués

Reparto: Alex Barahona, Nerea Garmendia, Miriam Benoit y Andoni Agirregomezkorta

Nuevo Teatro Alcalá, Sala 2

Hasta el 8 de noviembre de 2015

 

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