Cuestionario literario: Dos Bigotes

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tierraLa tarea de editor excede sin duda la mera publicación de libros; la tarea de editor implica siempre un compromiso ético con la obra que se publica, con la literatura, en su más extensa definición, que se quiere ofrecer a los lectores así como con el tiempo y con el contexto presente. En un momento en que, no en pocas ocasiones,  en nombre del mercado se obvian los principios regidores de toda tarea editorial, la presencia en el campo editorial y literario de dos editores como Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez reconforta a la vez que permite confiar, a pesar de los no siempre convenientes malos augurios, del próspero futuro del libro y de la literatura que bien merece este nombre. Hace algo más de un año, estos dos periodistas decidieron crear y dar vida a Dos Bigotes: se trata una editorial LGTBI que buscaba combinar el compromiso LGTBI en un país donde, pese a los pasos hacia adelante realizados, todavía tiene una batalla que librar contra la homofobia, con un férreo compromiso literario. El valor literario define, ante todo, el catálogo de Dos Bigotes, un catálogo en el que el valor de los textos publicados y sus autores tienen como temática LGTBI, es decir, afrontan desde la literatura temas vinculados, sobre todo, a la temática homosexual, desde el descubrimiento de la orientación sexual, como es el caso de 49 goles espectaculares de Davide Martini, hasta la represión que el colectivo LGTBI sufre en determinados países, como es el caso de El armario de acero, una antología de relatos escritos por autores rusos que utilizan la palabra literaria como la más potente arma de denuncia ante la situación de opresión que se vive en su país. Junto a esta antología, cabe también mencionar Los deseos afines, una antología de relatos de autores africanos, a penas conocidos en nuestro país, que describen desde diferentes zonas geográficas la realidad de un continente todavía muy desconocido, al menos literariamente hablando, para Europa y en el que el colectivo LGTBI se enfrenta a situaciones y contextos muy dispares, algunos de represión y violencia extrema como es el caso de Uganda. Mañana hablarán de nosotros es otra de las antologías publicadas por Dos Bigotes que cabe destacar, puesto que reúne una serie de autores cubanos que reflejan la actual situación del colectivo en la Cuba actual; asimismo, con la antología Lo que no se dice, Dos Bigotes reúne una serie de autores españoles, algunos de indudable y reconocido prestigio como Luisgé Martín, Luis Antonio de Villena o Eduardo Mendicutti y otras jóvenes voces como Álvaro Domíguez, que a través del género del relato –por fin reivindicado desde el sector editorial español- se aproximan a la experiencia de la homosexualidad desde la realidad española y desde el tiempo presente. El catálogo de Dos Bigotes, centrado por el momento solamente en la ficción, no se conforma sin embargo sólo de antologías, sino que contiene una serie de novelas que, lejos de circunscribirse geográfica y temporalmente, amplían los márgenes literarios de la editorial: desde Edward Prime-Stevenson, cuya novela Imre: una historia de amor es la primera novela inglesa de explícita temática homosexual hasta Suzana Tratnik, una autora eslovaca que en a través de los relatos que conforman Posiciones geográficas se adentra en temas como la identidad de género, la femineidad y sus roles o el lesbianismo. Junto a estos dos libros, cabe destacar Suburbana, la primera novela de Claudio Mazza y La tierra de los abetos puntiagudos de Sarah Orne Jewett. La novela de Jewett, aplaudida en su día por el implacable crítico y autor Henry James, es la última publicación de Dos Bigotes: se trata de una obra de excepcional valor, donde la temática LGTBI se inscribe en una obra de indudable valor literario, de la que cabe destacar el estilo. La introspección, la mirada irónica hacia lo narrado y la construcción costumbrista de los personajes hacen de La tierra de los abetos puntiagudos un interesante ejemplo de la novelística regionalista de los Estados Unidos, una novelística en la que encontramos nombres tan excepcionales como el propio Henry James o Edith Wharton.  Literatura y compromiso, diálogo con el presente, militancia y apuesta por textos de calidad y por autores de aquí y de allá, de ahora y de antes. Dos Bigotes es, sin lugar a dudas, uno de los proyectos editoriales más interesantes de los últimos dos años, un proyecto al que solamente se le puede desear un largo recorrido.

dos bigotes

 

 

¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Cada vez tenemos más claro que estar rodeados de la gente que apreciamos y poder llevar a cabo el trabajo que nos gusta —a pesar de las evidentes dificultades del momento— son algunas de las claves de nuestra felicidad. Eso sí, aspiramos a que, en un futuro, Dos Bigotes tenga su oficina en una casa frente al mar.

¿Cuál es su gran miedo?

Perder a alguien al que quieres, o que esa persona sufra.

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

Estamos un poco hastiados de un sistema que parece premiar la ambición y la competitividad desatada, entendidas como supuestas virtudes necesarias para alcanzar el éxito personal y profesional. El «yo soy más listo que nadie» no va con nosotros e intentamos huir de aquellos que piensan así (aunque a veces es imposible no encontrártelos en el camino).

¿En qué ocasiones recurre a la mentira? (en el caso que confiese mentir)

Defendemos el recurso a la mentira «piadosa» cuando así se puede evitar hacer un daño innecesario. Pero confesamos ser unos muy malos mentirosos y utilizar este recurso solo en casos de extrema necesidad.

¿Se muerde la lengua antes de expresar determinadas opiniones por temor al qué dirán?

No sentimos excesiva presión por el qué dirán y solemos expresar lo que pensamos con sinceridad aunque, eso sí, evitando herir a nadie.

¿Cuándo fue la última vez que tuiteó o publicó algún comentario en las redes sociales con plena libertad?

Siempre nos responsabilizamos de aquello que escribimos en redes sociales y la única «censura» vendría de nosotros mismos (tampoco solemos poner lo primero que se nos pasa por la cabeza).

¿Qué es para usted la libertad?

La posibilidad de actuar conforme a uno mismo, siendo fiel a tus principios.

¿Siente el ser una persona reconocida públicamente le resta libertad con respecto a la persona anónima?

Si en algún momento somos reconocidos públicamente, cosa que no creemos que llegue a suceder, esperamos gozar de la misma libertad de la que disfrutamos ahora. Si alcanzar el estatus de personaje público pasa por perder nuestra libertad, preferimos el anonimato. Pero como te decimos, mucho tienen que cambiar las cosas para que dos pequeños editores se hagan famosos…

¿Hablar y expresar públicamente opiniones políticas o silenciarlas?

Las opiniones políticas están para hablarlas, compartirlas y debatirlas. No creemos que sea algo que deba pertenecer necesariamente a la esfera privada…

¿Activismo público o compromiso privado?

Creemos que ambos son compatibles y que existen muchas formas de ser activista y estar comprometido con las causas en las que uno cree. En este sentido, somos unos firmes defensores de que la cultura puede ser un excelente vehículo para denunciar situaciones injustas, luchar por ellas e intentar cambiarlas.

¿Informarse o ser informado?

Ambos somos periodistas y sabemos que es conveniente no creerse a pies juntillas todo lo que nos cuentan y tratar de contrastar siempre la información a la que tenemos acceso. Además, informarse es fundamental para cuestionarse los discursos oficiales y rascar más allá de la superficie.

¿Qué es para usted y qué valor tiene la información?

La información es el pilar necesario para tener una actitud crítica y conformar nuestras propias opiniones, algo básico para ejercer la libertad a la que antes nos referíamos. Ahora sí, habría que tener cuidado con aquellas opiniones disfrazadas de información que tanto abundan en los medios.

no se dice 2La cultura, ¿cuestión de esnobismo o conocimiento transversal?

Conocimiento transversal y herramienta para ser más crítico, menos manipulable, y por tanto, más libre.

¿Todo es cultura? O, mejor dicho, ¿qué no es cultura para usted?

Cada persona tiene su propio baremo para medir lo que considera cultura pero, en nuestro caso, sentimos cierta alergia por aquellos productos culturales concebidos en despachos y producidos de manera industrial con el evidente propósito de obtener el mayor rendimiento económico posible. Quizás tengamos un concepto un tanto romántico del asunto, pero no nos interesan demasiado las manifestaciones culturales que, bajo el amparo de ese paraguas llamado «entretenimiento», solo ofrecen algo vacío y sin «alma». Es resumen, que para entretenerse no es necesario renunciar a la calidad.

¿Sus referentes culturales son literarios, musicales, artísticos, cinematográficos…?

Entre nuestros referentes culturales, los literarios y cinematográficos ganan por goleada pero estamos abiertos a aprender de ámbitos que nos resultan más desconocidos (y es que nunca hay que dejar de ser curioso).

¿Un autor para releer?

Nunca está de más recurrir a esos autores que sabes que no te van a fallar y en los que siempre puedes descubrir algo nuevo. Un ejemplo, la inagotable belleza de los cuentos de Flannery O’Connor.

¿Un autor recién descubierto?

El irlandés John Connolly, autor de Todo está descubierto, primera entrega de su serie dedicada al investigador Charlie Parker. Novela negra de trama alambicada y cierto componente sobrenatural.

¿Una película, una obra de teatro o un espectáculo recientemente visto y que no olvidará?

Ida de Pawel Pawlikowski, que recuperamos hace poco en DVD. 80 minutos de cine sin trampas.

La creación, ¿un arte, una pasión o un oficio que se puede aprender?

La creación es arte, pasión —sin este componente toda creación es inocua y estéril— pero también un oficio que se puede aprender y que, por lo tanto, exige muchas horas de trabajo. En el caso de la literatura, pensamos que más allá de poseer un talento innato o estar tocado por una especie de inspiración divina, la única manera de ser un buen escritor es ejercitando con esfuerzo las técnicas propias de la escritura, enfrentarse al papel en blanco, buscando esa voz propia que te diferencie de los demás.

¿Todos podemos escribir un libro?

Más allá de que todos podamos escribir un libro deberíamos de plantearnos antes si tenemos algo interesante que contar o si conocemos las herramientas necesarias para hacerlo de manera «correcta» (con todos los matices que pueda tener esta palabra). Otro asunto diferente es escribir un buen libro, uno que de verdad permanezca en la memoria del lector, algo que, desde luego, es mucho más difícil y para lo que no existen recetas ni fórmulas mágicas.

¿Todos podemos publicar?

Si nos referimos a los facilidades que ofrece la autopublicación, es indudable que cada día resulta más sencillo publicar un libro que, eso sí, no suele entrar en los canales habituales de distribución (y habría que preguntarse si vale la pena el esfuerzo… y el dinero). Si nos referimos a la posibilidad de que una editorial «convencional» publique una obra de una autora o un autor desconocido, el contexto actual ha hecho que la respuesta a esta pregunta sea que publicar es cada vez más difícil.

¿Todos podemos ser artistas?

Si consigues encontrar una forma de expresión artística que haga sentir a los demás, que les «remueva» por dentro, adelante.

El éxito, ¿personal o profesional?

El éxito personal, indiscutiblemente. Y habría que revisar el concepto de éxito profesional, en demasiadas ocasiones asociado al «todo vale» y al «sálvese quien pueda».

El éxito, ¿fama, dinero, reconocimiento o no necesariamente?

A todos nos gusta que nos digan que hacemos bien nuestro trabajo, que nos feliciten por ello. Es una señal de que quizás vas por el buen camino. Y el dinero, en nuestro caso, es indispensable para seguir dedicándonos a lo que nos gusta. Nos conformamos con tener lo suficiente para poder seguir haciéndolo durante muchos años más.

¿Cuál considera que es su gran logro?

No sabemos si es un gran logro, pero conseguir que un lector te diga que se ha emocionado con alguna de las historias que ha leído en un libro publicado por nosotros nos hace muy, muy felices.

¿Cuál es su lema?

Hacemos nuestro el lema de la editorial: ¡Leer nos pone!

 

 

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