Los 7 comienzos que debes evitar si no quieres aburrir a tu lector

Por Amalia Sánchez (@heraediciones1). Últimamente tengo que leer mucho más de lo que lo hago de forma habitual por la tesis que estoy preparando.

Como ya te he contado, estoy investigando sobre el papel del investigador en la novela negra escrita por mujeres, y eso me hace buscar, sumergirme en un montón de libros, en documentos, en novelas…

Y leo tanto novela como libros teóricos, así que, como ves, entre la agencia y la tesis no tengo tiempo para aburrirme.

A lo que iba.

Leyendo tantas obras, he caído en la cuenta de lo importante que es no solo que el libro cuente una buena historia, o que aborde un tema interesante, sino sobre todo que sea un texto con un inicio trabajado.

Algunas veces (y yo también me incluyo), cuando escribimos, nos olvidamos de nuestro lector, de lo importante que es, y a la hora de dar forma a un texto deberíamos tener en cuenta su finalidad: que el lector nos siga desde la primera línea y hasta el final, hasta que pongamos el último punto.

¿Por qué te digo esto?

Porque estoy descubriendo algunos libros que no sé cuál sería el objetivo del autor al escribirlos, pero te puedo asegurar que no era tener lectores.

En algunos de ellos, el inicio, el primer párrafo, que es el que abre la puerta al lector y el que le anima a continuar, es soporífero, aburrido, no aporta nada.

Vamos, que sigo leyendo porque no me queda más remedio, si no te aseguro que los devolvería al rincón de los “libros por leer” porque no se merecen más.

En otros artículos, para hablarte de los inicios te he puesto como ejemplo una relación sentimental que comienza: si en ese primer contacto con la otra persona no hay “feeling”, no hay más que hacer. O piensa en una comida. Si el camarero llega con el primer plato y está frío, reseco, salado, nada rico, pensarás que es un mal restaurante y no volverás más.

Pues traslada esto a un libro. Te la estás jugando a una carta. Si no consigues que en las 10 primeras líneas tu lector caiga rendido, lo habrás perdido para siempre.

Mira, hoy te traigo un listado de los inicios que nunca, recuerda bien, nunca debes escribir salvo que pretendas que tu lector use tu libro como somnífero (son solo un pequeño ejemplo, hay muchísimos más).

 

¿Qué inicios debes evitar a toda costa?

Inicio 1. Un comienzo estático o con poca acción.

Por ejemplo, esos inicios en los que se describe o una situación, una persona o un objeto, del tipo “Ella era alta, delgada. Su pelo, en cascada, caía sobre su espalda y hacía el efecto de una hermosa capa negra. Llevaba un vestido oscuro, diríase que algo antiguo, que no obstante lucía con armonía (…)”.

Aburre. Cansa. Y el lector no deja de pensar “¿y cuándo comienza lo bueno?”. Excepto que tu lector tenga la paciencia de Job, acabará aburriéndose, te lo aseguro.

Inicio 2. Esos capítulos donde hay muchos, cientos, miles de personajes, y que el escritor trata de presentar todos a la vez como si tuviera prisa.

Puede suceder en libros donde se describen sagas familiares. A veces también en novelas históricas. Y claro, ante tanto dato, el lector no puede asimilar esa información en tan poco tiempo. Y se cansa. Y se aburre.

Inicio 3. Esos inicios que no son más que una descripción constante.

Sí, seguro que te has encontrado con alguno. Me refiero a esos textos en los que, en sus tres o cuatro primeras páginas solamente encuentras datos de cómo es un lugar. Una iglesia, una plaza, un bosque, una montaña…

Si estás tentado de hacer un comienzo así, pregúntate, ¿esta descripción es relevante para lo que tendré que contar después? Si respondes que no, ya sabes. O bien, ¿esta descripción puede acortarse y ser más breve? Si la respuesta es que sí, no lo dudes. Corta.

Inicio 4. Si piensas comenzar tu libro con palabras grandilocuentes, rimbombantes, para, stop.

Salvo que tu historia esté ambientada en la Edad de Oro o en la corte francesa de Luis XVI, no tiene sentido. Estos comienzos suelen echar para atrás al lector.

Todo en tu trama debe estar justificado, así que el empleo del lenguaje rebuscado y retórico, también. Si no es así, elimínalo. No tienes que demostrar que tienes un amplio conocimiento del lenguaje (se da por entendido que si escribes es así).

Inicio 5. Evita los inicios retrospectivos, esos en los que das pistas de lo que sucedió en un tiempo pasado.

Lo interesante en este caso es que desarrolles el conflicto principal de la historia, de esta manera conseguirás que el lector se interese y pregunte por todos los hechos, acontecimientos y acciones que al personaje le han ocurrido antes y que le llevan a verse en esa situación.

Inicio 6. Desde el punto de vista formal, huye de inicios formados por párrafos seguidos, sin frases sueltas, sin puntos y aparte, sin formato.

Un inicio no son tres páginas escritas seguidas, sin parar y sin darle un respiro al lector. Lo que conseguirás con un arranque así es que tu lector no pase de la primera página, te lo aseguro, por muy interesante que sea lo que le estás contando.

Inicio 7. ¿Recuerdas esos comienzos referidos al tiempo?

Me refiero a esos tipo “Hace muchos, muchos años…” o “Desde que comenzó a escribir hace 15 años…”

Están muy usados. Agotados. Gastados.

A excepción de casos en los que un comienzo así sea necesario para explicar los sucesos que van a venir después, trata de ser un poco más original.

 

Soy Amalia Sánchez, periodista y creadora de Grupo Hera Ediciones (http://www.heraediciones.es). Para agradecerte que estés aquí, te voy a hacer un regalo: Mi ebook “Cómo seducir a una editorial. Unos consejos (que nadie te ha contado para conseguirlo). En él descubrirás los 10 errores que cometes cuando contactas con una editorial y que impiden que te publiquen. Descárgalo gratis  en http://www.heraediciones.es/descarga-tu-ebook-gratis.

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