In Memoriam: Javier Valdez Cárdenas (1967-2017)

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Por Teresa Suarez.

Yo apenas lo intuí, tú lo esperabas…

Nadie que se sumerja en Malayerba puede salir indemne porque, como advertí, el efecto que produce la lectura de esos cuentos reales del narcotráfico es demoledor. Y si escalofriante es leerlo ¿acaso somos capaces de imaginar, siquiera por un segundo, cómo es tenerlo al lado?

Cuando el horror es cotidiano ¿dónde encuentras el ánimo para levantarte cada mañana? ¿Qué  extraña fuerza te empuja a seguir adelante? ¿Cómo evitas que el miedo por ti, por los tuyos, te paralice al extremo de convertirte en un hombre roto? ¿Cómo logras que la etiqueta de víctima, seas consciente o no de ella, arrincone y aplaste tu libertad, preciado tesoro?

El ser humano es extraño. Capaces de lo mejor y lo peor, ¿no se han preguntado alguna vez si nuestra capacidad de raciocinio, esa que en teoría nos hace superiores al resto de los animales, es la maldición que acabara con nuestra especie?

Convertirte en trovador de la barbarie nunca fue buena idea. A lo largo de la historia muchos son los casos en los que ejercer de cronista comprometido ha supuestouna sentencia de muerte sin posibilidad de defensa ni juicio previo. Ser valiente sale caro.

Yo apenas lo intuí, tú lo sabías… pero no te importó.

En Culiacán, su pueblo y el de tantos otros inocentes, ha muerto asesinado a tiros Javier Valdez Cárdenas, reportero, sociólogo, escritor.

Tenía 50 años.

 

Pablo Milanés pone voz a mi sentido homenaje:

La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama.

La vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman.

La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.

La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga.

La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara otra celada.

La vida no vale nada
si se sorprende a mi hermano
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.

La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.

La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.

La vida no vale nada
si, en fin, lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera
lo que tengo y que me ampara.

Y por eso, para mí,
la vida no vale nada.

Descansa en paz Javier.

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