‘El turista perpetuo’, nuevo trabajo del escritor vasco Harkaitz Cano

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«Sus padres estaban separados y a mi madre le parecía que el hecho de que sus progenitores no estuviesen juntos tenía mucho que ver con su comportamiento impetuoso, con aquella temeraria determinación que le llevaba a saltar de cabeza desde la roca más alta sin temor a la altura ni a las medusas».

Actualidad editorial:

Llega a las librerías El turista perpetuo (Editorial Seix Barral) de Harkaitz Cano, ganador del Premio de la Crítica en euskera por su narrativa breve. En este nuevo libro el autor vasco propone un conjunto variado de personajes y de tramas en las que impera el suspense, la crítica social, la experimentación, el humor o el diálogo con grandes cuentistas como Alice Munro, Raymond Carver o Julio Cortázar. En El turista perpetuo hay relatos protagonizados en gran medida por mujeres, algunos contados en primera persona, un cameo de Angela Merkel, guiños literarios y cinematográficos… y un itinerario por los temas que nutren su prosa: la amistad, la decepción, la violencia y el poder, el arte y los afectos, la intimidad y el misterio.

«Se conformaba con que yo fuese su sombra, aquellos días de canícula estival. Yo le seguía los pasos, apoyándome una por una en las piedras que él iba pisando en el camino, parándome también en seco cuando él lo hacía. Debía ser su sombra siempre, pero no le seguía hasta el charco. Al charco saltaba sin su sombra, él solo».

El turista es, por definición, un ser en apariencia despreocupado, busca el descanso, una promesa de felicidad, una franquicia del paraíso. Vive en un tiempo irreal, una vida entre paréntesis: el verano, un fin de semana largo, una escapada, cualquier periodo vacacional con fecha de caducidad. Si no la tuviese, condenado a perpetuidad como las nieves del Himalaya, este tiempo suspendido mostraría, quizá, un reverso inquietante. El mar, el río, la piscina, una playa o una isla… la mayoría de estos relatos están rodeados de agua e invitan a los personajes a armonizar con su entorno natural. Son cuentos que se pueden leer con los pies descalzos, a riesgo de que se queden helados repentinamente.

«Le gustaba saltar al agua de cabeza y permanecer el máximo tiempo posible aguantando la respiración antes de salir a la superficie. No había forma de saber si emergería en medio del charco o en algún otro rincón en el que el agua estaba más remansada; recio su cuello, su torso salía del agua como el de un hombre bala. También yo, inquieta, trataba de aguantar la respiración mientras lo perdía de vista, pero jamás conseguía retenerla tanto tiempo como él».

Harkaitz Cano nació en Lasarte (Gipuzkoa), en 1975. Se licenció en Derecho en la UPV de San Sebastián y comenzó su andadura literaria con la creación del colectivo Lubaki Banda, en 1993. En 1994 publicó su primer libro de poesía. Después vendrían las novelas Beluna Jazz, Jazz y Alaska en la misma frase, Pasaia blues, Belarraren ahoa y Twist, ganadora del Premio de la Crítica, el Premio Euskadi de Literatura y el Premio Beterri de los Lectores. Posteriormente ha publicado el poemario Compro oro. Entre su narrativa breve destacan Enseres de ortopedia inútil, que reúne sus mejores relatos, El puente desafinado, que recoge sus crónicas literarias de Nueva York, y Neguko zirkua. Además de poesía, cuento y novela, Cano ha publicado ensayo, ha trabajado como guionista de cómic, cine y televisión, y ha colaborado en proyectos que combinan la literatura con otras artes como la música o la escena. Su obra ha sido traducida al castellano, al inglés, al alemán, al italiano, al ruso, al griego y al gallego.

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