Por fin en castellano Elizabeth Jane Howard: ‘Los años ligeros’, crónicas de los Cazalet

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«Si había otra guerra solo podría ser peor, porque la gente no dejaba de decir que los buques de guerra, aviones, las armas y todo lo que podía empeorarla se habían perfeccionado gracias al desarrollo científico. La próxima guerra sería el doble de espantosa y el doble de larga. Muy en su fuero interno, envidiaba a Louise por no temer más que al internado; al fin y al cabo, ya tenía catorce años, y dentro de dos o tres años sería demasiado mayor para ir. Pero nadie era demasiado mayor o demasiado joven para la guerra».

Actualidad editorial:

Por fin en castellano el último gran clásico de la novela inglesa del siglo XX. Cuando en 1990 Elizabeth Jane Howard publicó la primera novela de las Crónicas de los Cazalet, puso la piedra de toque de lo que se convertiría en un inmediato clásico contemporáneo y en la novela-río más importante escrita en Gran Bretaña desde Una danza para la música del tiempo de Anthony Powell. En Los años ligeros, que ahora publica la editorial Siruela, la autora perfila con exquisitez la geografía íntima de una familia y de un modo de vida que, irremisiblemente, pertenecían ya al mundo del ayer. Un fenómeno literario que la crítica considera a medio camino entre La señora Dalloway y Downton Abbey… Los Cazalets tienen criados, niñeras y chóferes, dinero y posición social, una casa en la campiña donde veranear y una educación fuera de toda duda. Mandan a sus hijos a una escuela privada y educan a sus hijas en casa, en esa línea victoriana que supone el respeto total al marido y a normas no escritas de comportamiento… De hecho, no aprecian (o no quieren) la homosexualidad de la tía Rachel ni el comportamiento inmoral y mujeriego del tío Edward. Estamos en el periodo de entreguerras, en la Inglaterra que va viendo cambiar las formas más clásicas –personal y socialmente– y tradicionales de vida, especialmente para las mujeres.

«Había conocido a Villy en una fiesta y se había casado con ella tan pronto como hubo vencido el contrato con la compañía de ballet en la que esta bailaba y tan pronto como hubo acatado la orden del Jefe de que a partir de ese momento su carrera de bailarina había de terminar. «No debe uno casarse con una chica que tiene la cabeza puesta en otras cosas. Si el matrimonio no es la carrera de la mujer, no será un buen matrimonio».

Home Place, la distinguida casa señorial que en la campiña de Sussex tienen los Cazalet, se convierte cada verano en perfecto destino para la retirada y recreo de tres generaciones familiares: dos abuelos, cuatro hijos, nueve nietos… además de innumerables parientes, criados y otros visitantes de prestigio. Corre el año 1937 y a salvo de los vientos de guerra que soplan en el continente, esta gran mansión se convierte en el espacio ideal para disfrutar de días soleados, comidas en buena compañía, juegos familiares, algún que otro picnic, largos paseos y baños en la playa. El aire del mar suaviza el carácter y parece empequeñecer los problemas de una familia que afronta sus quehaceres e historias diarias con la naturalidad de quien vive cada momento como si fuese todo un acontecimiento, abarcando desde lo cotidiano hasta lo más trascendental: el chófer conduce demasiado despacio, los niños rescatan a su gato de lo alto de un árbol, los adultos hablan de la amenaza de una nueva guerra, y los sueños y pasiones que acechan bajo su charla ligera apenas opacan la indolente rutina de los últimos años felices que en mucho tiempo conocerá Inglaterra. De hecho, aquel y el siguiente, acabarán siendo para todos, dos veranos realmente inolvidables.

«Pero al cabo de tantos años de dolor y repugnancia por lo que su madre había llamado en cierta ocasión «el lado horrible de la vida matrimonial», tantos años de días solitarios ocupados por actividades sin sentido o por el aburrimiento a secas, tantos años de embarazos, niñeras y planificación de incesantes comidas, le parecía como si hubiese renunciado a todo a cambio de poca cosa».

Elizabeth Jane Howard (Londres, 1923-Suffolk, 2014) escribió quince novelas que siempre recibieron una extraordinaria acogida de público y crítica. Mujer polifacética, antes de convertirse en escritora también fue actriz y modelo. En 1951 se hacía con el Premio John Llewellyn Rhys por su primera novela, The beautiful visit, galardón que ya iba anticipando el destacado lugar que ocuparía en el panorama narrativo británico. Varias novelas precedieron a su obra más conocida, la saga familiar de los Cazalet. Los cinco volúmenes que la componen, editados como Crónicas de los Cazalet y convertidos ya en un hito inexcusable dentro de las letras inglesas, fueron adaptados con gran éxito a la televisión y a la radio por la BBC. En el año 2002, su autora fue nombrada Comandante de la Orden del Imperio Británico.

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Los años ligeros.  Elizabeth Jane Howard.  Editorial Siruela.  436 páginas.  24,95 €

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