¿Por qué escribió Charles Dickens Cuento de Navidad y qué supuso para el mundo?

Categoría: Novela | y tagged con | |

Primera edición de Cuento de Navidad

Por Alejandro Gamero (@alexsisifo)

A diferencia de muchos escritores ingleses del siglo XIX, como Jane Austen o las hermanas Brontë, que disfrutaban disfrutaban de una clase social alta simplemente por haber nacido en una familia acomodada, Charles Dickens no tuvo una infancia precisamente fácil, lo que despertó su empatía hacia las clases más marginales, y sobre todo hacia los niños. Aunque las penosas experiencias que el pequeño Charles se vio obligado a atravesar durante los primeros años de su vida no se describen directamente en ninguna de sus novelas, ya que representaban un vergonzoso y humilde pasado, sí se sabe que son determinantes en muchas de sus novelas, como en Oliver Twist o en David Copperfield. En este sentido, se entiende que las novelas de Dickens estuvieran llenas de feroces críticas hacia la pobreza y la excesiva rigidez social del ambiente victoriano, como vemos en La casa desolada o en La pequeña Dorrit.

En lo que respecta a Cuento de Navidad, es muy probable que el padre de Dickens, que generaba en el escritor un sentimiento contradictorio, fuera una de las principales inspiraciones para la personalidad del protagonista, Ebenezer Scrooge. Esa dualidad que vemos en el personaje, egoísta y avaricioso al tiempo que generoso y amable, es parte de la contradicción que Charles sentía por su padre, a quien culpaba por haber perdido la felicidad. En 1824, el padre de Dickens fue encarcelado en Marshalsea, y Charles, que por aquel entonces tenía 12 años, se vio obligado a trasladarse y a buscar un alojamiento cerca, a empeñar su colección de libros, a dejar la escuela y a ponerse a trabajar en una fábrica de betún para calzado. Tres meses más tarde su padre fue liberado pero el joven Charles tuvo que seguir trabajando en la fábrica. Fue ese terrible periodo el que le permitió conocer de primera mano las injusticias sociales que se cometían en el Londres victoriano, y que más tarde plasmaría en muchas de sus historias, entre ellas en Cuento de Navidad.

Charles Dickens

Entre el 20 y el 22 de marzo de 1842 Dickens pudo ver en a una prisión en Pittsburgh, Pensilvania, las pésimas condiciones en que se encontraban los más desfavorecidos. Al año siguiente, en las minas de estaño de Cornualles, pudo comprobar cómo los niños trabajaban en condiciones lamentables, un sufrimiento que volvió a ver en su visita a la Field Lane Ragged School, una de tantas escuelas londineses destinadas al mantenimiento y educación de niños sin hogar. Inspirado por estos acontecimientos y por un informe parlamentario en el que se describían los efectos de la Revolución Industrial en los niños pobres, Dickens planeó publicar un panfleto titulado An Appeal to the People of England, on behalf of the Poor Man’s Child para denunciar esta situación. Finalmente este panfleto nunca sería escrito pero se acabaría convirtiendo en la base para Cuento de Navidad.

El 5 de octubre de 1843 Dickens dio un discurso en el Mánchester Athenaeum en el que simpatizaba con las clases trabajadoras y animaba a combatir la ignorancia y el analfabetismo a través de reformas educativas. Pero el escritor pensó que una tierna historia navideña calaría más que un frío panfleto político y así su mensaje llegaría a la mayor cantidad de gente posible. Fue en Mánchester cuando concibió Cuento de Navidad.

Pobreza en el Londres del siglo XIX

No era la primera vez que Dickens reflejaba con nostalgia la época navideña. En Los papeles póstumos del Club Pickwick se nos cuenta la historia de Gabriel Grub, un hombre solitario y ruin que se transforma en Navidad tras la visita de unos duendes que le enseñan el pasado y el futuro. En efecto, es la misma idea que más tarde desarrollará en Cuento de Navidad. A esto habría que añadirle varios ensayos escritos por Washington Irving veinte años antes en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, en los que se describe una navidad tradicional, llena de armonía y calidez. En lo que respecta al fantasma y a la introducción de elementos sobrenaturales, Dickens siempre sintió una enorme fascinación por el espiritualismo y por los cuentos de hadas.

Dejando aparte las necesidades económicas del propio Dickens, que también quería ganar dinero con el libro, el autor estaba convencido de que con su nostálgica historia navideña podría restaurar una armonía y un bienestar social que se habían perdido en el mundo moderno. Como señala Lee Erickson, durante los años anteriores al periodo que refleja Cuento de Navidad se estaba produciendo una elevada tasa de deflación, lo que hizo que muchos empresarios se preocuparan por el futuro de la economía y fueran menos caritativos en previsión de que la situación empeorara más todavía. Este es el contexto en el que hay que situar a Ebenezer Scrooge y en el que hay que entender la visita que recibe para colaborar con la beneficencia. Ya existen prisiones, centros de trabajo y leyes contra la pobreza, sostiene Scrooge. Lo que Dickens contraargumenta con su historia es que estos programas son insuficientes y que la caridad es todavía necesaria.

Ilustración de Cuento de Navidad

Hay quien ha tratado de leer Cuento de Navidad como un ataque al capitalismo y una defensa del socialismo. Sin embargo, aunque Dickens condena la codicia, esta es solo un efecto colateral negativo del mercado libre, no la característica que lo define. El remedio que el escritor propone a la codicia no es el socialismo sino la caridad. Tras recibir la visita de los tres fantasmas Scrooge se convierte en una especie de filántropo, ofreciendo una comida para los Cratchits y atención médica para el pequeño Tiny Tim. Nada de esto hubiera sido posible si Scrooge no hubiera hecho fortuna con sus negocios. Es decir, que el capitalismo fue lo que hizo posible la generosidad de Scrooge; su riqueza es algo bueno siempre que se distribuya generosamente. Así lo hizo el propio Dickens, que se ganó bien la vida como escritor y utilizó gran parte de su dinero y de sus influencias para ayudar a las clases oprimidas.

Según explica Kat Eschner para el blog de Smithsonian, Cuento de Navidad no solo hizo que el nombre de Charles Dickens quedara para siempre vinculado con esta época del año sino que ayudó a cambiar la sociedad victoriana aumentando la conciencia de la gente con respecto a la situación de los pobres y fomentando la caridad y la generosidad. Y no solo de la sociedad victoriana. Cada vez que se versiona o se referencia Cuento de Navidad se está difundiendo y compartiendo ese mensaje de compromiso con el humanitarismo. La transformación de Scrooge pretende ser, al fin y al cabo, la de aquellos que se acercan a su historia, la del mundo entero. Y como decía el pequeño Tiny Tim: «¡Que Dios nos bendiga a todos!»

Related Posts with Thumbnails

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *