Regocijo del Teatro de tesis ante la disputa entre Voltaire y Rousseau

Por Horacio Otheguy Riveira

Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) llama a la puerta de François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire (1694-1778), esgrimiendo un panfleto que le denigra acusándole de haber abandonado a sus cinco hijos en un hospicio. Rousseau, desesperado, acepta la comprensión aparente de Voltaire, pero en ningún momento deja de alardear de su odio hacia la sociedad que representa. Uno radicalizado y resentido ante otro, dueño de casa, felizmente enamorado de sí mismo. Ambas personalidades excepcionales de su tiempo, una época en la que, precisamente, surgió el llamado Teatro de tesis como respuesta a los convencionalismos de entonces: ante los sentimentalismos o las sátiras imperantes, una exposición de ideas en conflicto a través de una palabra escrita con esmero, en boca de personajes extraordinarios, esta vez interpretados por dos grandes que se unen por vez primera: Josep Maria Flotats y Pere Ponce en un duelo verbal de aúpa.

Se trata de acontecimientos claves en la historia de Francia del siglo XVIII, fundamentales en la historia del mundo, que aún siguen llamando a la puerta de muchos de los conflictos que nos atañen. De hecho, esta obra teatral facilita, con buen armado escénico, que dos personajes tan importantes como Voltaire y Rousseau se enfrenten a través de situaciones, ideas y conceptos que todavía nos preocupan. Ellos vivirían poco después las maravillas y los estragos de la primera gran revolución mundial que abonó grandes corrientes ideológicas y culturales.

La inteligencia de Voltaire riñe con su propio cinismo en un ejercicio de contradicción vital e intelectual que sobrecoge, mientras la ira de Rousseau, producto de un justo resentimiento por la marginación de su obra y su condición social, lucha con facetas complejas de su propia personalidad. El acomodaticio que fue revolucionario, a su manera, y el radical que añora mayores zonas de confort, se admiran y detestan en un rifirrafe donde los dos actores lucen su muy reconocido talento, aunque es Pere Ponce quien alcanza un desarrollo mucho más atractivo, pues en su personaje se encuentran ángulos, luces y sombras de mayor interés.

Todo lo dirige Josep Maria Flotats en un contexto en el que el espacio escénico del propio director y el vestuario de Renato Bianchi resultan muy confortables para los personajes y para el público: un confort muy francés que esconde el amargo veneno de pasiones irreconciliables.

 

 

 

Qué fácil es hablar así, cuando se tiene el culo cubierto de seda. (Rousseau).

 

Estoy en contra de la censura. Pero a usted había que hacerlo callar. (Voltaire).

 

VOLTAIRE/ROUSSEAU: LA DISPUTA

Autor Jean-François Prévand
Traducción Mauro Armiño
Dramaturgia y dirección Josep Maria Flotats

Intérpretes:
Voltaire Josep Maria Flotats
Rousseau Pere Ponce

Espacio escénico Josep Maria Flotats
Iluminación Paco Ariza
Vestuario Renato Bianchi
Espacio sonoro Eduardo Gandulfo
Ayudante de dirección José Gómez
Fotos marcosGpunto
Coproducción Centro Dramático Nacional y Taller 75
Colaboración Institut Français d´Espagne

Teatro María Guerrero. Del 12 de enero al 4 de marzo 2018.

Funciones accesibles para personas con discapacidad auditiva
y visual: Jueves 22 y viernes 23 de febrero de 2018

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