«Wasted», de Kate Tempest, testimonio de tres jóvenes desolados

Por Horacio Otheguy Riveira

Tras unas finas cuerdas sujetas por arriba y por abajo, dos hombres y una mujer completamente vestidos se abrazan en un movimiento continuo como si fueran a desnudarse y amarse en público, encantadoramente ensoñados. Aunque sus abrazos nunca son explícitamente sexuales ni facilitan besos, ellos se inclinan y acarician sobre sus ropas, se entregan a una imperiosa necesidad de amor.

El notable encuentro sucede mientras el público se acomoda en la sala, a toda luz, aunque bajo la extraña situación de encontrarse detrás del escenario, con las cuerdas haciendo el papel de sombras, luego de prisión con variedad de simbolismos. Algunos espectadores no les quitan ojo, otros se ponen nerviosos, como si fueran a ver un trío porno y leen el programa, no sea cosa que se equivocaran de función…

Se exalta de este modo una placidez amorosa que nunca más va a producirse, pues en cuanto empiezan a hablar abandonan ese amor incondicional y discurren en coreografías solitarias, en la interpretación de textos que a veces convierten en diálogos, pero que casi siempre mueren en monólogos sobre vidas apagadas, en crisis, solitarias, abrumadoramente «atrapadas» por el devenir abúlico, castrador, de la sociedad en la que les ha tocado vivir en el mundo, más concretamente en España, si bien el original proviene de Londres, lugar de nacimiento y vida cotidiana de la autora de la obra, Kate Tempest: más actriz que cantante de raps creados por ella misma, también poeta, novelista y dramaturga.

Dos hombres y una mujer se reúnen en el aniversario de la muerte de un amigo. El encuentro en realidad se realiza más como intención que como hecho teatral, pues la puesta en escena lo aborda de manera discursiva, mecánica, sumamente fría, y los tres intérpretes se desenvuelven dentro de ese recitativo con voz blanca, sin matices emocionales, un planteamiento que dificulta toda empatía con sus problemas o angustias.

La falta de conflicto dramático de la pieza original, hubiera necesitado una traslación escénica con cierta emoción contenida, pero esta se esconde en los abrazos ya mencionados del prólogo, y nunca sale de su escondite, pues los tres hablan y hablan como en un largo poema solitario, como solitarios son sus movimientos corporales que no buscan un contacto profundo con el otro, sino apenas un tímido abrazo entre los dos muchachos, pero en el fondo los tres permanecen como zombis en una existencia gris cuyos pies siguen atrapados en la misma ciénaga de siempre, o no, pues quizás en el final hay una manera nueva de enfrentarse a la asfixia de cada día, evitando la huida hacia delante.

La representación se desarrolla sumergida en un campo teórico que no se trasluce en escena, donde prevalece un discurso distante, falto de energía, contrario a lo que sus creadores se proponen: «Con un diálogo desenfrenado, Kate Tempest (Londres, 1985) pinta un cuadro de vidas comunes en un despiadado mundo donde nuestros sueños nos ahogan. Su aclamada obra habla de la vida, el amor y la pérdida. La inmediatez del mundo actual obsesiona a las nuevas generaciones con la necesidad de alcanzar sueños rápidamente. Wasted conecta directamente con el espectador a través de la frustración por los sueños truncados, inalcanzables e inexistentes; y la lucha diaria con la dura realidad que nos ha sido impuesta. «Solíamos volar en la superficie, hasta que nos hundimos y tocamos fondo”».

El espectáculo borra el impulso inicial de los silenciosos abrazos, tornándose monótono en su tedioso enjambre de palabras, y en definitiva resulta más interesante como invitación a conocer a la autora con una novela publicada en castellano (Cuando la vida te da un martillo) y algunas grabaciones en las que su voz irradia una notable sensibilidad y profunda tristeza, siempre señalando el cenagal urbano en el que se encuentran millones de jóvenes paralizados por un sistema que genera una tortuosa convivencia social.

En esta grabación se la puede percibir en su tan personal tensión poética, aunque no se entienda todo lo que dice: Kate Tempest: «People´s Faces»


… Más empatía, menos codicia, más respeto. Todo lo que tengo que decir ya ha sido dicho Quiero decir, lo escuchaste de ti mismo Cuando estabas acostado en tu cama y no podías dormir Pensando: «¿No podríamos estar haciendo esto de manera diferente?…


WASTED (GASTADO, DESAPROVECHADO)

Dramaturgia Kate Tempest

Dirección María San Miguel

Traducción Javier Amann

Reparto Mariano Estudillo, Javier Amann, Nakarey

Escenografía Almudena Vello Idea Original DAI2 ETSAM – UPM

Espacio sonoro Zeltia Montes

Iluminación Libe Aramburuzabala

Vestuario Almudena Vello

Ayudante de dirección Alba Muñoz

Fotografía Jesús Romero @novomc

Teaser Daniel Moreno García, Fernando Cuena, Jacobo Herrero, Cristina Márquez, Joan Soler y Carlos Barroso. Con la colaboración especial de BLACKPANDA.

 

Dirección de producción Nakarey Fernández Sornes Formato Mediano

Una producción de Abre tu mente y En crudo

TEATRO FERNÁN GÓMEZ. Del 8 de febrero al 1 de marzo 2020

6 comentarios sobre “«Wasted», de Kate Tempest, testimonio de tres jóvenes desolados

  • el 17 febrero, 2020 a las 7:49 pm
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    lamento no estar de acuerdo en esta ocasión con el crítico teatral Horacio Otheguy. He ido a ver la obra y precisamente lo que comenta como negativo me parece el valor de la puesta en escena. Esa ausencia de contacto, esos movimientos solitarios de los actores, que en efecto, en ocasiones parecen zombies, se corresponden con los modos de vivir de los jóvenes.

    Wasted, y lo pude apreciar el día que asistí, no es una obra para gente mayor, que somos los que habitualmente acudimos al teatro. Es para gente joven que ve reflejada su vida a menudo bastante gris y de sueños no cumplidos sin que obligatoriamente haya de existir un conflicto, ni un final feliz….

    Lamento que las críticas negativas hechas por las personas mayores disuadan a la gente joven de asistir al teatro como un hábito saludable; a veces hay que pensar las consecuencias de lo que se dice…y desde dónde se habla.

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    • el 17 febrero, 2020 a las 10:26 pm
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      Muchas gracias, Rosa, por aportar tu visión junto a la mía. Una sana discusión.

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  • el 17 febrero, 2020 a las 7:58 pm
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    TOTALMENTE DE ACUERDO CON ROSA. YO ESTE AÑO YA NO TENGO JOBO Y HE PAGADO LA ENTRADA PARA IR A VERLO POR LA ESCENOGRAFÍA. ME IDENTIFIQUÉ CON LOS PERSONAJES QUE A LA VEZ CREO QUE PUEDEN SER INCLUSO LOS PROPIOS ACTORES: GENTE CON SUEÑOS, QUE POCO A POCO VEN TRUNCADOS…
    PARECE COMO SI EN EL TEATRO TODO DEBIERA SER SIEMPRE IGUAL….DE HECHO SIEMPRE ESTOY RODEADO EN EL FERNÁN DE LA MISMA GENTE.
    ÁNIMO A LA DIRECTORA, A LOS ACTORES, A LA ESCENÓGRAFA Y A LA ILUMINADORA…..NO DEJÉIS QUE LAS CRÍTICAS OS AFECTEN, EXCEPTO SI ES PARA MEJORAR!!!

    Y ANIMO A LOS JÓVENES A QUE VAYAN A WASTED, SOBRE TODO SI TENÉIS JOBO Y ENCIMA OS SALE GRATIS.

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    • el 17 febrero, 2020 a las 10:26 pm
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      Muchas gracias por tu comentario, Lola. Es interesante disentir tan bien argumentado.

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  • el 17 febrero, 2020 a las 8:01 pm
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    HOLA, YO SOY JOBO Y ME ENCANTÓ!!!!!

    GRACIAS POR ESOS COROS SINCRONIZADOS: DIVINOS!!!!

    SI PUDIERAIS RAPEARLOS UN POCO MÁS RÁPIDO Y MÁS ZOMBIES, TODAVÍA MEJOR!!!

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    • el 17 febrero, 2020 a las 10:25 pm
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      Muchas gracias por tu comentario, Gonzalo.

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