Por Sergio Vargas /
Uno de los montajes escénicos más singulares de la temporada llegó a Las Palmas de Gran Canaria: La Ópera de los Tres Centavos, protagonizada por el cantante y actor Coque Malla en el papel principal de Mackie Navaja, en una producción que reinventa el clásico teatral de Bertolt Brecht con música de Kurt Weill.
La obra, que se preestrenó oficialmente esta semana en el Teatro Pérez Galdós, desarrolla sobre el escenario un Londres de entreguerras marcado por la corrupción, la miseria y la explota¬ción del sistema económico, manteniendo intacto el espíritu crítico y provocador del original de 1928.
Bajo la batuta escénica del canario Mario Vega y con dirección musical de Miguel Malla —hermano de Coque—, el espectáculo fusiona teatro hablado con música en directo ejecutada por un octeto sobre el escenario, creando una atmósfera híbrida que mezcla jazz, cabaret y sonidos clásicos con ironía y sátira social.
La música cabaretera, interpretada en directo por un octeto dirigido por Miguel Malla, hermano del protagonista, fue uno de los pilares de la noche. Una mezcla de jazz, cabaret, tango y música clásica que no solo acompañó la acción sino que se integró en ella como elemento narrativo, comentando y amplificando la crítica social de Brecht y Kurt Weill.

La interpretación del cantante de Los Ronaldos destaca por su energía y presencia magnética, trasladando al icónico Mackie desde el terreno operístico hacia una dramaturgia más ágil y contemporánea, sin perder ni un ápice de la dureza del texto brechtiano. Su Mackie es carismático, cínico y profundamente humano, un espejo de la ambigüedad moral que vivimos en nuestra sociedad.
La escenografía , versátil con estructuras modulares de madera y una estética que oscila entre lo grotesco y el simbólico, rompe deliberadamente la ilusión tradicional del teatro —una apuesta consciente por el distanciamiento brechtiano— para obligar al espectador a pensar, reflexionar y, sobre todo, interrogar la realidad que tiene ante sus ojos
A lo largo de dos horas, el montaje mantiene un ritmo dinámico y desafiante, donde el humor negro se entrelaza con una crítica incisiva al capitalismo y a las estructuras de poder actuales, haciendo de esta producción no solo un espectáculo escénico, sino un ensayo vivo sobre la desigualdad y la moral social.
El resto del reparto lo completaron de forma creíble intérpretes como Omar Calicchio, Andrea Guasch, Paula Iwasaki y Carmen Barrantes, mantuvo un ritmo firme durante las dos horas de función, alternando momentos de humor negro con escenas de feroz crítica social.
Tras su estreno en Gran Canaria, el espectáculo emprenderá una extensa gira nacional con más de 90 funciones confirmadas en ciudades como Bilbao, Murcia o Madrid.
Elizabeth Salvatierra

