Horacio Otheguy Riveira.

Quién era la madre que ahora hay que enterrar, con amargura o capacidad de ensueño la pregunta canalizará varias propuestas y un desfile fabuloso de gente, cabras y reconfortante sonido del mar (Un mar que todavía no se ha cansado de los hombres).

Alberto Conejero limpia de pedruscos montañas, playas, fondo marino, pueblo en Grecia… y deja que le alcance un cielo fantástico en el que puedan reflejarse caminos de esperanza. A él primero, que rinde un homenaje muy sentido (que no conviene desvelar) y después a sus tres personajes, tres hermanas en torno a la madre común que acaba de fallecer. Pero, oh, magia del teatro, es un personaje ausente de viva presencia, ya que los dramas y las comedias, las risas y lágrimas de sus hijas tienen un protagonismo destacado, único, fantástico.

Conejero urde historias y en su pulido poético permite que Helena, Penélope y Ariadna nos ofrezcan la primicia de sus desventuras. Tienen cuerpo y alma de mujeres que se enfrentan a cuanto les suceda, y, cada una a su estilo se dejan habitan por tres actrices formidables y una directora muy creativa. Todas trabajan en un amplio escenario que ejerce de realismo mágico donde todo es posible y lo que no, se cuenta con gracia, calidez, y desusado sentido del humor.

— ¡Pero por qué a mí!

— Porque si no sería otra obra.

Guiños de teatro dentro del teatro, mientras ellas van despojando lo que no se dice, lo que debería haberse dicho, y alrededor un pueblo que habla otra lengua, atendiendo llamadas misteriosas, enigmas que se desvelan apenas, lo suficiente para que una actriz con frecuentes recaídas en el alcohol insista en recuperar su fortaleza para que la soledad -después de los aplausos- no la desespere; a su lado, la fascinante aventura extramatrimonial de Penélope en tierras griegas que tanto amaba su madre… y Ariadna, la más dura y más sensible, la astrónoma que llega para descubrir abrazos impensados…

La muerte es un paisaje donde el frío de lo ignoto se deja acariciar por los anhelantes cuerpos de quienes siempre, conscientes o no, buscan el amor incondicional del origen… de cuando una mujer contuvo su cuerpecillo y lo abrazó cuando más lo necesitaba…

 

Cecilia Freire, Amaia Lizarralde, Marta Nieto conmueven y divierten. Las acompaña la voz cautivante de Julieta Serrano. 

 

Qué espléndida comunicación, cómo se escuchan y miran… De lo oscuro, luz incesante en la hermandad singular que las actrices y la directora crean a la manera de una conmovedora sinfonía.

 

Texto Alberto Conejero

Dirección María Goiricelaya

Diseño música original y Espacio Sonoro Luis Miguel Cobo

Diseño audiovisual Estudio Gheada

Intérpretes: Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde.

Con la colaboración de Julieta Serrano.

Ayudante de dirección Eider Zaballa

Diseño de escenografía y vestuario Pablo Chaves
Coreografía Alberto Ferrero

Diseño de iluminación David Alcorta

 

Producción NAVE 10 | Matadero y Octubre Producciones

 

NAVE 10 MATADERO. HASTA EL 8 DE MARZO 2026

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Otras creaciones de Alberto Conejero:

La geometría del trigo

El sueño de la vida

Frankenstein

Todas las noches de un día

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