Horacio Otheguy Riveira.

Desolación por un tiempo y un hábitat paradisiaco… que se va para siempre. La finca comprada por el hijo de un campesino tratado como esclavo que logra una suprema venganza -expresada con fingida amabilidad- frente al viejo imperio de sus amos.

Pero para Liuba -la emblemática dama que despilfarra constantemente- la desgracia está teñida de amor: vive en una nube donde puede acompañar a un marido que la arruinó para irse con otra más joven, ahora enfermo, tal vez moribundo esperándola en París.

Liuba no puede ni quiere evitar amar al desgraciado, y da lo poco que tiene a gente más pobre que ella, ya que -después de todo- una rica tía aristocrática le presta dinero para su regreso a la capital de Francia…

En el camino, otros sufren más en la trágica capacidad de trabajar para huir de la desesperación, ante un amor no correspondido… Madre e hija: Liuba y Varia (Carmen Conesa, Marta Poveda) coronan de gloria sus encuentros, como si bailaran un vals con la gracia de una madre vestida siempre como una reina y su hija, de sol a sol, escuchando a la gente que asegura que el rico campesino (Chema León) la pretende, que están comprometidos… pero también él se esconde de sí mismo y de la muchacha, parapetado en el trabajo…

Personajes e intérpretes formidables en una puesta en escena que logra la tensión justa, poética y conmovedora del original. Una Rusia próxima a todos los grandes (Tolstoi, Dostoievski, Turgueniev, luego Máximo Gorki, que -tan joven- en el mismo 1904 en que se estrenó El jardín…, publicó Veraneantes, personajes de una burguesía que poblará el territorio de esta gran finca…) en una producción que, respetando la época -con un vestuario fabuloso- la acerca a nuestro tiempo, no solo como buen clásico que irradia su sabiduría, sino también con los cuerpos de algunos de sus personajes deambulando entre el público, yendo y viniendo, mezclándose con nuestra capacidad de asombro.

Muchos personajes, ricas situaciones, debates y manos tendidos, ya que Pérez de la Fuente ha conseguido equilibrar los distintos estilos, las variadas tendencias de toda la obra, para ofrecer un Jardín de los cerezos a los pies del público, haciendo del simbólico paisaje un ser vivo, palpitante, donde la agonía de una época con sus diversos seres a la deriva… se deja llevar por las manos temblorosas de Liuba, que no teme ni sufre, se yergue victoriosa en un fascinante carromato de bondad… Una bondad que glorifica al personaje y también lo juzga, pues puede dar lo último que le queda, pero es impotente para comprender los lazos sentimentales que aún la buscan sin que ella los vea…

 

© Luiscar Cuevas.

 

© Luiscar Cuevas.

 

© Luiscar Cuevas.

 

Chejov era un hombre progresista, no revolucionario, no buscaba la revolución. La escribió en 1902 y se estrenó dos años más tarde ¿cómo es posible que este hombre intuyera lo que iba a pasar en el mundo? Podemos pensar que era premonitorio. Es el más moderno de los autores. Sí hemos partido de una idea porque él decía: me interesan los seres humanos, después, todo lo demás. También pedía que no se manipulara a sus personajes ideológicamente para dejar que lleguen al futuro y que sea el público quien los juzgue. He querido montarla ahora porque nos llega el ruido de la calle, porque es el momento de mayor confusión que yo he vivido, todo se está deteriorando. Esta es una obra que va más allá de la anécdota de aquella Rusia. Juan Carlos Pérez de la Fuente.

 

© Antonio Castro.

 

© Luiscar Cuevas.

 

© Antonio Castro.

 

Autor: Anton Chéjov
Versión: Ignacio García May 
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente

Reparto (por orden alfabético):  
Boris Borisovich Semyonov Pischik: Juanma Cifuentes
Liuba Andreyevna Ranevskaia: Carmen Conesa
Anya: Helena Ezquerro
Ermolai Alekseyevich Lopajin: Chema León
Yasha: Manuel Maciá
Caminante / mendigante: Borja Maestre
Carlota Ivanovna: Cristina Marcos
Leonid Andreyevich Gaev: Markos Marín
Dunyasha: Noelia Marló
Firs: Chema de Miguel
Semion Panteleyevich Epijodov: José Gonçalo Pais
Varya (Varvara): Marta Poveda
Piotr Sergueyevich Trofimov: Jesús Torres
Coro de mendicantes: Maribel Cuadra, Pablo Méndez Lobo, Sonia Molina Leivinson, Elena Jerez, Marta Alonso, Jorge Tasende y Abel Ferris
Diseño de escenografía: Juan Carlos Pérez de la Fuente e Isi Ponce
Dirección de vestuario y figurines: Rosa García
Diseño de iluminación: José Manuel Guerra
Espacio sonoro: Ignacio García
Diseño y realización de maquillaje: La kasa del Maquillaje
Coreografía y dirección de movimiento: Guillermo Weickert
Dirseño de videoescena: Violeta Nêmec
Ayte. de dirección: Abel Ferris
Ayte. de vestuario: Rocío León
Ayte. espacio sonoro: Gabriela Zaldívar
Asesor de magia: Alejandro García May
Asesor de guitarra: Nacho Vera
Diseño y aportación del calzado femenino: defloresyfloreros

Agradecimientos a la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) 
Una producción del teatro Fernán Gómez. Centro Cultural de la Villa en colaboración con Octubre Producciones S.L.

TEATRO FERNÁN GÓMEZ HASTA EL 12 DE ABRIL 2026