Horacio Otheguy Riveira.

1984 en la sala Jardiel Poncela del Fernán Gómez es una representación realista con un fervoroso aliento a modélico ejemplo de advertencia «No dejes que te suceda, depende de ti». Pero lo hace de un modo tan estridente que el profundo malestar que produce la novela se convierte en escena en un casi inverosímil tratado sobre el control que pretende ofrecernos el avance de la ultraderecha en el mundo. En realidad, toda la derecha, embarcada en la pertinaz destrucción de cuanto se ha logrado en derechos sociales, a partir de la segunda posguerra mundial.

George Orwell (India,1903-Londres, 1950) la escribió un año antes de morir, y llegó a verla publicada. El proceso de creación sucedió mientras estaba gravemente enfermo de tuberculosis, muy atormentado por la muerte de su esposa y sus propios recuerdos al haber participado en movimientos anticolonialistas británicos, así como brigadista en la guerra civil española y en la segunda gran guerra.

Desde una mirada filosófica marxista, mantenía un pertinaz rechazo al totalitarismo fascista y soviético. Su indudable talento narrativo en tercera persona, parte de constantes del realismo social, enfocando una cotidianidad vigilada con consignas totalitarias absolutas, imaginando un futuro -1984- donde la gente sería dominada por alta tecnología que todo lo ve, todo lo maquilla y destruye cualquier intento de rebelión. Algo que ocurriría treinta y cinco años después mientras él agonizaba y Europa se recuperaba muy lentamente del horror nazi.

Personajes principales y algunas situaciones clave de la novela se trasladan al teatro (después de varias versiones cinematográficas, la más famosa con John Hurt y Richard Burton, realizada en el mismo año en que transcurre la acción novelística). Pero ya entonces, llegado el fatídico año, las monstruosidades dictatoriales se fueron expandiendo por varios continentes en los años 60 y 70 como centros neurálgicos… décadas terribles que continúan con similares excusas…

Solo en Hispanoamérica el levantamiento de diversos grupos en defensa de mejores condiciones de vida-trabajo-economía, despertó una ira Made in USA de tal calibre que desde allí se inventó una guerra santa anticomunista, creando el llamado Grupo Cóndor, para presidir una cadena de dictaduras feroces (Paraguay, Chile, Argentina, Uruguay…), donde la busca y captura de presuntos terroristas permitía robar propiedades, secuestrar adultos, niños, estudiantes adolescentes y mujeres embarazadas con diversos grados de tortura.

Sirva este resumido recorrido por el horror en manos de briosos salvadores de la patria para señalar que todo lo relacionado con Orwell tiene un valor relativo, pues ya en las fechas señaladas se arrasaba con pueblos enteros sin necesidad del Ojo del Gran Hermano que nos pilla donde menos lo esperamos (algo, por otra parte, muy desarrollado por la ciencia ficción desde Fahrenheit 451 de Ray Bradbury en 1953).

Resulta muy meritoria la elaboración teatral en casi dos horas, pero chirría el exceso de estridencia en torno a la violencia imperante, y sobre todo las torturas del protagonista, un hombre bueno sometido a la vigilancia exhaustiva, la delación y la tortura hasta lograr la plena adhesión al régimen. Meritorio esfuerzo sobre todo actoral, pero con un montaje al que le falta sutileza, ya que abusa de exacerbado realismo que molesta sin provocar necesaria reflexión.

Y es que el dominio de la tortura sobre el cuerpo indefenso de un hombre se ha visto y leído bajo tantos regímenes que hoy estaríamos más cerca de otra clase de dominio: la crueldad física sumada al deleite de tener la verdad absoluta, pues todos los que consideramos enemigos son terroristas, lo que permite bombardear ciudades enteras, colegios, mundos todos que no conviene que se mantengan en pie, mientras los poderosos atacantes amasan su fructífero negocio neocolonial.

Un panorama mucho más desgarrador que lo que pueda suscitar presenciar la desesperación de un actor bajo la presión de una tortura implacable. Lamentable resultado, a pesar del muy loable esfuerzo de todo el elenco, intérpretes que concitan mayor interés en los momentos intimistas con especial valía en los diversos personajes que asume Javier Bermejo.

1984 NUESTRA VERSIÓN:  Winston Smith nos relata su experiencia a través del diario que ha decidido escribir en acto de rebeldía contra el pensamiento único del Partido.
Esta narración abre ante nuestros ojos un espectáculo de convención consciente, de juego a vista del espectador. Cuatro actores como Winston, Julia, O’Brien y toda la constelación de personajes que pueblan el mundo de 1984 alrededor de Winston.

Estética retro-futurista. Espacio de juego alienante donde los humanos (intérpretes y público) sentirán la crueldad del material hiriente, molesto, agresivo…  Metales oxidados, herrumbre, humedad… Recursos escénicos creados en vivo por los acto- res conviven con el uso de la tecnología audiovisual.
Javier Sánchez-Collado Carlos Martínez-Abarca (Versión del texto)

 

Una escena en la que son descubiertos quienes se creían a salvo de toda persecución.

 

George Orwell: «En mi novela estoy especialmente escéptico por lo sucedido en el mundo hasta entonces, pero también por el intenso sufrimiento que me produce mi enfermedad».

 

Comienzo de la novela:

«… Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie….»

 

Autor: George Orwell

Versión: Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez-Abarca

Dirección: Carlos Martínez-Abarca

Intérpretes:

David Lázaro, Winston Smith

Javier Ruiz de Alegría, O´Brien

Cristina Arranz, Julia

Javier Bermejo, Syme, Parsons, Anciano prole, Charrington, Martin, Camarero

Espacio escénico e iluminación: Javier Ruiz de Alegría

Videoescena: David Miguel Blanco

Sonido: Eduardo Ruiz Lozano

Vestuario: Escorzo Teatro

Producción: Escorzo Teatro. Distribución: Seda

TEATRO FERNÁN GÓMEZ DEL 3 MARZO AL 5 DE ABRIL 2026

Recomendada a partir de los 14 años.