por Javier Blanco
Cada año salen decenas y decenas de juegos, lo que hace que muchos de ellos acaben pasando desapercibidos entre la masa. Y más aún cuando son juegos pequeños, de estudios independientes, que consiguen mantenerse a flote a través del boca a boca entre aficionados. Algo similar pasó con Planet of Lana, un pequeño juego de puzles y exploración desarrollado por Whistfully, ya que inicialmente quizá no fuese un juego tan conocido, pero que fue ganando reconocimiento a través del boca a boca. Y la gente que lo descubrió quedó fascinada con esa aparente sencillez, mezclando mecánicas de puzles con un universo críptico y hermoso que te sumerge de lleno en la aventura de la joven protagonista Lana y su fiel compañero, Mui. Así que la secuela estrenada el pasado 5 de Marzo lo ha tenido más fácil para solidificar su audiencia, pero aún así, yo vengo a reivindicar estas dos entregas que me parecen de lo mejor del panorama indie más reciente.
La historia es sencilla y directa, pero llena de emoción y momentos inesperados

No entraré en demasiados detalles del primer juego, ya que hay decenas de reviews sobre él en diversas plataformas, pero es importante haberlo jugado para poder entrar en Planet of Lana II y disfrutarlo al máximo. Esta segunda parte se nos presenta como una secuela al uso, en la que se expande el universo y las mecánicas de la primera entrega, con nuevos personajes y nuevas áreas a explorar. La historia a grandes rasgos de la primera entrega se podría resumir en el viaje que realiza la joven Lana para liberar a su hermana y a su pueblo de una invasión de robots asesinos. A la par que avanza hacia su meta, se van desvelando ciertos secretos de nuestro pasado que nos hacen entender mejor el universo, pero todo ello a través de una narrativa críptica y abierta a interpretación, ya que los diálogos hablados son en un idioma inventado. Lo que sí podíamos deducir es que los robots no eran malvados, sino que de alguna manera fueron corrompidos y nuestro viaje culmina con la purificación de los robots.
La secuela continúa poco tiempo después, y profundiza aún más en la historia de este mundo a través de fragmentos de flashbacks que aparecen en momentos clave de la historia, mientras que nuestra misión en el presente es encontrar los ingredientes para preparar una cura para la joven Annua, que ha caído enferma debido a una misteriosa roca. En este viaje nos encontraremos con más humanos, tanto amigos como enemigos, hasta que nuestro viaje culmina en un cliffhanger quizás algo abrupto, que deja un final abierto y lleno de posibilidades para una tercera parte. Quizás la historia de este juego no es tan redonda como en la primera entrega, ya que en aquella al llegar al final sentías esa sensación de satisfacción y realización, mientras que aquí da la sensación de que han cortado el juego a mitad. Quiero pensar que una vez que saquen una tercera entrega, la transición entre las 3 partes de la historia fluirán mejor entre sí, ya que a nivel narrativo es de los pocos peros que le podríamos poner a este juego.
La historia no es que sea necesariamente innovadora o inesperada, pero está contada con un buen ritmo, y te hace conectar con sus personajes para que los momentos dramáticos peguen más fuerte. Además, tiene la ventaja de que, a pesar de ser críptico en su narrativa, este juego se retroalimenta de muchas formas con el primero, haciendo que uno sea integral para el otro.
Las mecánicas de juego están más refinadas, en especial el uso de Mui como compañero complementario

Uno de los aspectos más criticados del primer juego, y con lo que puedo estar de acuerdo en parte, es el hecho de que los puzles no evolucionaban demasiado, y eran en general algo repetitivos, lo que no llegaba a perjudicar al conjunto pues era un juego relativamente corto, pero si que dejaba con ganas de una progresión de dificultad más pronunciada. Aquí no es que necesariamente haya una mayor curva de dificultad, sino que hay más variedad de puzles, que a medida que avanzas en la historia se van complicando. Me gusta como introducen nuevas mecánicas como las de las pequeñas criaturas peludas en las áreas de la nieve, o las partes de exploración subacuática, que aportan variedad al juego.
Algo también a destacar es la mayor presencia de Mui, que en el primer juego servía para solucionar ciertos puzles, pero aquí se siente como un personaje mucho más importante. Se amplían las acciones que podemos realizar con él, y hacia la segunda mitad del juego los puzles se vuelven bastante dinámicos ya que tenemos que alternar entre controlar a Lana y usar los poderes de Mui constantemente, lo que hace que los puzles no se sientan repetitivos como si podía llegar a pasar en la primera entrega.
Quiero mencionar también la importancia de la música a varios niveles. Ya ocurría en el primer juego y aquí regresa la mecánica de usar una melodía para resolver un puzle, en este caso en la sección del templo del ciervo sagrado. Me gusta mucho que se use la música como elemento diegético para resolver estas encrucijadas ya que recuerdan a una saga tan icónica como podría ser The Legend of Zelda, que en varias de sus entregas usa la música como elemento esencial de la narrativa y las mecánicas del juego.
En su apartado artístico, el juego es incluso más impresionante que su predecesor

A parte de eso, la música original, compuesta por Takeshi Furukawa que ya hizo la música de la primera entrega, es un excelente acompañamiento al hermoso apartado visual a la par que apoya la narrativa. Debido a que los personajes hablan en un idioma inventado, las emociones de los momentos clave podrían quedar diluidas o abiertas a interpretación a los jugadores, pero es la banda sonora la que nos conduce emocionalmente en este viaje de manera elegante y emotiva.
Y hablando del apartado artístico, hay que mencionar también su apartado visual, similar a la primera entrega pero con mayor variedad de entornos, con un estilo de animación sencillo pero lleno de detalles, que podría recordar por momentos al estilo de Studio Ghibli, con secuencias como la del bosque Wemari que parecen sacadas de La Princesa Mononoke. Desde nuestro pueblo natal hasta la hermosa utopía del último acto, pasando por las profundidades marinas, las gélidas montañas o las místicas cavernas, todo está creado con una atención y un mimo que se traspira de la pantalla y te cautiva desde el inicio hasta el final. La unión entre estos hermosos visuales, la excelente banda sonora, la ambientación sonora y un gran trabajo vocal hacen que la inmersión sea total, y eso hace que disfrutes al máximo de este viaje de apenas 5 horas.

En definitiva, Planet of Lana II es una más que digna secuela, que no solo busca vender y ya está, sino que está creada con una visión clara del conjunto de la historia y de todo lo que este universo puede ofrecer, expandiendo el lore con alguna que otra inesperada revelación a la par que mejora las mecánicas del primer juego, ofreciendo una experiencia más refinada, que se siente algo truncada por su brusco cierre, pero que esperemos que pueda dar pie a una continuación satisfactoria en una tercera entrega que debería llegar más pronto que tarde.

