Horacio Otheguy Riveira.
Un debate intenso cual impecable Teatro de ideas (léase, por ejemplo, el Ibsen de Un enemigo del pueblo, y el Sartre de A puerta cerrada). Un grupo discute con el genial escritor Roald Dahl en su casa inglesa destartalada, pues se encuentra en obras dirigidas por su compañera Felicity «Liccy» Crosland.
También participa su editor, Tom Maschler, la encantadora empleada del hogar, Hally, un jardinero al que presta mucha atención… y Jessie Stone, encargada de ventas de la editorial neoyorquina, que llega para que Roald se retracte de una reseña del libro Dios lloró, en el que ambos fustigan con dureza la criminal acción de Israel sobre Líbano en tiempos del Ministro de Defensa Ariel Sharon, quien colaboró con los cristianos maronitas en lo que se llamó La masacre de Sabra y Shatila, que la ONU condenó como acción genocida.
Sharon fue destituido, pero años después reapareció, hasta que cayó en coma mucho tiempo antes de morir, por entonces ya iba masticando su idéntica capacidad criminal Benjamin Netanyahu, quien gobernó un tiempo, cayó por diversos grados de corrupción, se apartó hasta que volvió con el ímpetu del apoyo de los partidos nacionalistas más radicales. Ahora capitanea guerras salvajes, genocida entusiasta para consolidar su Gran Israel, mandato divino, de bíblicas resonancias.
La dura reseña del escritor mundialmente famoso por libros -y versiones cinematográficas- para niños y adolescentes, trata sobre un implacable libro que promueve la idea de que Israel debería desaparecer, ya que en aquel 1983 (en que transcurre la acción) resultaba imperdonable que, para defenderse de musulmanes antiisraelíes, impusiera un crimen masivo sobre la población. Al mejor estilo nazi.
Las dos horas y media resultan amenas, divertidas -las salidas irónicas de Dahl siempre fueron admiradas-, inquietantes, furibundas, ya que él no solo no piensa retractarse, sino que desarrolla con lujo de detalles su impresión del asunto, su fobia ante la matanza de inocentes, especialmente de niños, quienes le adoran a través de sus libros, escribiéndole cartas en que demuestran sentirse acompañados en su difícil empeño en crecer; fascinación ante una visión del mundo de gran creatividad… frente a enemigos ridículos en defensa de «angelicales niños» que no deben enterarse de brujas ni pesadillas ni mucho menos saber de la amenaza de la muerte o las agresiones de los adultos.
En su estructura de debate para ser observado, Gigante propone una discusión cruzada en la que se escuchan todas las partes, y más allá de la ira de Roald Dahl, la cólera o fría reflexión de cada espectador.
Pero, eso sí, siempre ante un sobresaliente espectáculo donde cada intérprete se la juega con la naturalidad que siempre consigue el director Josep Maria Mestres (El padre, El burlador de Sevilla…), y la humildad de José María Pou para encarnar a un personaje furioso, bastante intratable, y a la vez un sensible intuitivo que hace de la creación literaria, un modo de vida; un hombre valiente que tiene un hijo discapacitado y una hija fallecida con 20 años, fiel colaborador de varias sociedades benefactoras, con la compañía de otros hijos.
Gigante es un espectáculo admirable, que se agradece más aún por la ausencia en la cartelera de este teatro comprometido por hechos de actualidad que nos atañen profundamente.

Un gran éxito en Reino Unido desde 2023, donde los hechos de 1983 inspiraron esta obra donde tenemos la clara sensación de actualidad con la voluntad genocida del Estado de Israel.
Mark Rosenblatt ha trabajado durante más de 25 años como director de teatro independiente en el Reino Unido e internacionalmente, dirigiendo producciones en el Shakespeare’s Globe, el National Theatre, los teatros de Sheffield, Northampton, el Leeds Playhouse, el Festival de Edimburgo, el Young Vic, y en el West End, Off-Broadway y Tokio, entre otros. Fue director asociado a tiempo completo en el Leeds Playhouse de 2013 a 2016 y artista asociado allí hasta 2020, dirigiendo nueve producciones principales. Anteriormente, fue asociado en el National Theatre Studio de 2011 a 2013. También es guionista; escribió y dirigió el premiado cortometraje GANEF, y coescribió el primer largometraje de Dominic Dromgoole, MAKING NOISE QUIETLY. Actualmente trabaja en un nuevo largometraje.
José María Pou: Roald Dahl
Victòria Pagès: Felicity «Liccy» Crosland
Pep Planas: Tom Maschler
Clàudia Benito: Jessie Stone
Aida Llop: Hallie
Jep Barceló: Wally Saunders
Autoría: Mark Rosenblatt
Traducción: José María Pou
Dirección: Josep Maria Mestres
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Nidia Tusal
Iluminación: Ignasi Camprodon
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Dirección de producción: Maite Pijuan
Producción ejecutiva: Àlvar Rovira
Dirección de oficina técnica: Moi Cuenca
Oficina técnica: Jordi Farràs
Ayudantía de dirección: Tilda Espluga
Ayudantía de escenografía: Carolina Sánchez Sanchis
Ayudantía de producción: Sira Castells y Sara López
Técnicos: Focus
Regiduría: Paco Montes
Construcción de la escenografía: Jorba-Miró Estudi-taller d’escenografia
Confección de vestuario: Sastreria Baseiria y Consol Díaz
Márquetin y comunicación: Teatre Romea
Reportaje fotográfico: David Ruano
Distribución: Carme Tierz
Colaboradores: Montibello
Agradecimientos: Anabel Moreno y Edith Romero
Con el apoyo de: Generalitat de Catalunya – ICEC Institut Català de les Empreses Culturals i Unió Europea (Fons Europeu Next Generation; Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia), Next Generation Catalunya
Una coproducción del Teatre Romea y Grec 2025 Festival de Barcelona
Duración: 150 minutos con entreacto de 15 minutos incluido.
Edad recomendada: mayores de 14 años.
(Esta recomendación no impide el acceso a la sala).




