Una vida de pueblo, de Louise Glück

Una vida de pueblo

Louise Glück

Traducción de Adalber Salas Hernández

Editorial Pre-Textos

Valencia 2020   169 páginas

 

                                                LA ÉPICA EXISTENCIAL DE LOUISE GLÜCK

 

Por Íñigo Linaje

 

Poco o nada sabíamos hace unas semanas -hasta que la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel- de la escritora norteamericana Louise Glück. Su nombre era el eco lejano que aparecía en algunas antologías de poesía inglesa contemporánea; los versos que conocíamos de ella los habíamos leído, ocasionalmente, en algún artículo de prensa.

La polémica desatada después del anuncio del premio entre su agente literario y la editorial que publica sus libros en España, deja bien a las claras que un género tan denostado como la poesía -cuyas cifras de venta suelen ser habitualmente ridículas- puede originar disputas cuando entran en liza factores externos como un premio  (económicamente bien dotado y de gran repercusión mediática) y el afán de lucro que esto conlleva. Aunque, en este caso, la fidelidad de una editorial a un autor (y viceversa) deberían estar por encima de todo.

Más allá de conflictos y asuntos extraliterarios, el mundo de un poeta está en su obra y ha de leerse a la luz de su pensamiento: a través de las vivencias (personales y universales) que deja en sus escritos. En el caso de Louise Glück es evidente que es así, ya que sus textos ofrecen al lector anotaciones de su intimidad y de su propia biografía. También cierta concepción pesimista de la vida, aprendida -quizás- en pensadores tan dispares como Camus y Cioran. Y es que muchos de sus versos, sacados incluso del contexto del poema, funcionan como aforismos o proverbios aleccionadores. Esto puede verse en el último libro que ha escrito la autora, Una vida de pueblo, editado con su delicadeza habitual por el sello Pre-Textos.

La de Louise Glück es una poesía de corte narrativo y dicción antirretórica que, en cada página, nos deja una postal cotidiana de la vida rural de Estados Unidos. Una lírica crepuscular que mira las cosas a través de una ventana: el marco para la reflexión desde donde observar los movimientos del mundo y el ciclo de las estaciones. Glück traza en este libro, con admirable sencillez, retazos de vidas ajenas que quedan suspendidas en la página cual fotografías atemporales. Por ejemplo, la de esa mujer “que no tiene anillo de casada, vuelve sola a casa y toma una copa de vino”. O la de la madre que está “mortalmente” cansada de la vida y  necesita silencio. Y, al mismo tiempo, dibuja recuerdos de la infancia, de su adolescencia, de la memoria familiar.

Alquimista que torna luminosa la soledad y las inclemencias sentimentales, pero también la alegría que esconden los gestos más insignificantes (“Me siento junto a la ventana de mi habitación, / viendo la nieve caer.”), Louise Glück alumbra las tinieblas de nuestra existencia común con palabras diáfanas, transparentes, muy consciente (como dice en uno de los poemas de Iris salvaje) de que al final del sufrimiento siempre nos espera una puerta.

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