Por Sergio Vargas /

El Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria se transformó en un auténtico escenario mágico con la llegada de Harry Potter Sinfónico, un espectáculo que rindió homenaje a una de las sagas cinematográficas más influyentes de las últimas décadas a través de su inolvidable banda sonora.

La propuesta ofreció al público una experiencia musical envolvente, en la que una orquesta sinfónica joven  ataviados con las bufandas características de la saga, interpretó las composiciones que marcaron el universo creado por J. K. Rowling. Desde las primeras notas de “Hedwig’s Theme”, el recinto quedó sumido en un ambiente de nostalgia y relax, confirmando el poder evocador de una música que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones.

El concierto recorrió algunos de los momentos más emblemáticos de la saga, con obras firmadas por compositores como John Williams, Patrick Doyle, Nicholas Hooper y Alexandre Desplat. La cuidada interpretación permitió apreciar matices y detalles que, en el contexto cinematográfico, a menudo pasan desapercibidos, destacando especialmente el trabajo de las cuerdas y los metales, así como la precisión rítmica en los pasajes más dinámicos donde la música celta afloraba sin cesar y algún vals invitaba a rodear con tus manos a tu acompañante y bailar pegados como nos sugería Sergio Dalma.

Uno de los puntos fuertes del Harry Potter Sinfónico fue su capacidad narrativa. Sin necesidad de palabras, la música logró reconstruir escenas, emociones y conflictos del mundo mágico. En algunos tramos, el acompañamiento visual reforzó la experiencia sin restar protagonismo a la orquesta, manteniendo un equilibrio efectivo entre lo sonoro y lo escénico. Y otorgando un colorido agradable a la luz que caía sobre el escenario.

La acústica y elegancia del Teatro Pérez Galdós aportaron un valor añadido al espectáculo, consolidándolo como un espacio idóneo para este tipo de propuestas culturales que combinan música clásica y cultura popular. El público, compuesto tanto por seguidores de la saga como por amantes de la música sinfónica, respondió llenando el recinto.

En definitiva, Harry Potter Sinfónico se presentó en Las Palmas como un evento cultural resultón , capaz de unir generaciones y demostrar que la música de cine, interpretada en directo, sigue siendo una poderosa herramienta para emocionar, contar historias y llenar teatros. Eso sí, mención aparte, no entendí el papel de los figurantes más que actores que deambulaban a ratos por los pasillos del teatro como sonámbulos, ataviados con unos disfraces que representaban a los protagonistas de la saga, que provocaron alguna que otra carcajada entre el público, sonrisas que no venían mal para sobrellevar algunos tramos de un concierto correcto.