Por Silvia Domínguez /

Entrevista

  1. ¿Quién es Andrés Suárez?

Un ferrolano de Pantín que soñaba viajar por el mundo cantando sus canciones.

  1. ¿Qué te sigue dando vértigo después de tantos años sobre los escenarios?

Todo lo que rodea mi escenario no es vértigo, es amor de público o amistad de mi equipo; creo que el escenario es lo más hermoso de mi vida. Lo que me da vértigo es lo que sucede lejos de él: las guerras, la confrontación, la tensión política.

  1. Muchas de tus letras hablan del amor desde la herida y la esperanza. ¿Crees que se escribe mejor cuando se ha perdido algo o cuando todavía se cree en ello?

Por desgracia, creo que se escribe mejor desde el dolor, y digo por desgracia porque es posible que ese dolor traspase el papel y se lo vista el autor. Tal vez sea mi caso, pero cuando estaba felizmente enamorado me dedicaba a practicar el amor, no andaba mucho en los folios. Cuando pierdes a un amigo, a un familiar, a alguien a quien amas las musas vienen a consolarte.

  1. ¿Qué canción tuya sientes que te retrata mejor hoy, aunque no lo hiciera cuando la escribiste?

Tengo cuarenta y dos años y ninguna canción me retrata igual que “Tengo 26”. Sigo siendo ese gallego de aldea intenso que ama el amor y a los suyos.

  1. Cuando miras atrás, al Andrés que empezó con la guitarra en bares pequeños, ¿qué le dirías ahora?

Que no se olvide de donde viene, y eso hago. Cuando a uno le va muy bien en la música le salen muchos amigos, muchos “primos”. Me quedo con los que apostaban por mí cuando muy pocos lo hacían, cuando no tenía dinero para un hostal esa noche.

  1. ¿Cómo ha cambiado tu forma de escribir canciones con el paso del tiempo: eres más valiente, más cuidadoso o más honesto?

Parece que hay que ser valiente en los días que corren por hacer uso de tu libertad, por posicionarse ante una injusticia. Es horrible. Soy honesto por defender mi uso de la palabra desde el respeto, prefiero dormir tranquilo por la noche a perder un “seguidor”.

  1. Hay silencios muy poderosos en tu música. ¿Qué papel juega el silencio en tu proceso creativo?

Creo que es una gran pregunta pues parece estar prohibido el silencio en nuestros días. Debemos subir contenido a diario, música cada semana, producir, no descansar, no perdernos nada estando en todos sitios… Sin silencio no hay verso ni canción, necesito estar solo en mi casa leyendo, no oír música para hacerla. Necesitamos paz, más que nunca.

  1. LÚA suena a refugio y a algo casi mágico. ¿Qué significa este proyecto para ti a nivel personal y artístico?

Se trata de mi proyecto más sincero y ambicioso, pues voy a contarle a mi público mi momento de más dolor hasta el más feliz, en ese orden. Me desnudo como nunca antes, y me hizo bien.

  1. ¿Nació LÚA como una necesidad creativa distinta a tus discos habituales o como una evolución natural de lo que ya eras?

Creo que es una necesidad. Mi desahogo o mi idioma son mis canciones. Tanto en ese dolor como en la posterior alegría necesité de mi guitarra y de mi libreta más que nunca. Lo poco cuerdo que tengo se lo debo a la creación.

  1. Si LÚA tuviera una emoción principal, ¿cuál sería y por qué?

Esperanza, pues eso es el amor para mí. Tal vez suene cursi, pero sólo el amor nos salvará de lo que viene.

  1. ¿Qué te gustaría que sintiera alguien que escuche LÚA por primera vez, sin saber nada de ti?

Exactamente eso, que sintiera. Cuando consigo que alguien llore o ría en mis conciertos siento que gano algo, un premio de vida tal vez. Estamos más desconectados y más solos que nunca desde el móvil y las redes sociales. Lo que sucede en dos horas de concierto o en un disco, libro o película es bien distinto. Volvemos a algo que, sin saber, echábamos de menos.

  1. Si pudieras darle un consejo a alguien que quieres mucho ¿Qué le dirías?

Que apague el teléfono y mire hacia arriba.

  1. La última pregunta me la haces tú a mí.

¿Dejarías de ser tú misma por triunfar?

Creo que no podría triunfar sin ser yo misma. Me lo planteo, y el éxito para mí está en ser reconocida por lo que hago, por mi manera de ver, escribir y sentir el mundo.