Horacio Otheguy Riveira.

Un burlador de profundo alcance, ya que fue amigo de Calderón y otros, él mismo rey de comedias (como Calderón y Lope, al tiempo que grandes trágicos), de manera que suele saltarse a la torera las formas tradicionales para crear comedias como esta donde desarrolla una parodia de costumbrismo, y, en definitiva, una muy divertida sobreactuación en la piel de cuatro figurones guiados por un casamentero muy astuto en torno a dos hermanas huérfanas, la mayor con buena dote y supuesta mayor belleza, y la otra, tan bella como simpatiquísima, sin fortuna que llevar al altar.

Un juego estrambótico que eleva a categoría grotesca la Compañía Morboria, de hecho, hombres y mujeres aparecen caricaturizados. Ellos, «Los hombres, lo que son hombres», visten de gala y se emboban en versos huecos, hasta cantan letrillas variopintas, y Ellas, «Mujeres, las que son mujeres», donde está la que suspira por cualquier par de pantalones, y la que reniega del sexo opuesto y la condena del matrimonio.

Entrambos sexos una humorada donde los hombres (muy caracterizados) han de dar hasta tres asaltos verborrágicos y ridículos, mientras las jóvenes damas coquetean con el ir y venir de bodas u olímpicos rechazos.

Finalmente, la pieza se rinde a la evidencia, al fin una comedia del siglo de oro que no acaba en casamiento, ni en muerte (por si se colaba un clásico dramón).

Francisco de Rojas Zorrilla murió con solo 40 años y dejó una cuantiosa producción. En esta sala de La Comedia, sede del Centro Nacional de Teatro Clásico (CNTC) tuvimos ocasión de aplaudir varias de sus piezas, en especial Donde hay agravios no hay celos, y Entre bobos anda el juego.

Publicada en 1645, Lo que son mujeres es una de las obras más significativas de Rojas Zorrilla (1607-1648). Una comedia muy peculiar, un divertimento original y lúdico en el que se plantea un juego teatral y extravagante en el que las protagonistas son dos hermanas huérfanas, Serafina y Matea, de caracteres opuestos y con mucho temperamento.

Hemos cumplido 40 años pisando fuerte sobre las tablas, sin dejar las calles, plazas y auditorios o cualquier espacio susceptible de ser invadido. Y, para celebrar este acontecimiento por todo lo alto, hemos decido rescatar del olvido esta comedia que lleva más de 150 años sin representarse y que, sin embargo, en los siglos XVII y XVIII hizo las delicias del público de corrales y coliseos. Eva del Palacio

 

Fernando Aguado, formidable Casamentero y la adaptadora y directora Eva del Palacio.

 

Luna Aguado y Virginia Sánchez: estupendas comediantes a cuyo alrededor bailan como peleles los hombres…

 

Una de las protagonistas, la actriz Eva Aguado en este montaje fotográfico de Sergio Parra sobre La diosa flora, de Luca Giordano y Andrea Belvedere. Por cortesía del Museo Nacional del Prado.

 

Dirección y adaptación Eva del Palacio

Reparto Fernando Aguado, Luna Aguado, Vicente Aguado, Miguel Barón, Marina Andina, Paúl Hernández, Eva del Palacio, Trajano del Palacio, Adolfo Pastor, Virginia Sánchez y Ana Belén Serrano

 

Escenografía Eva del Palacio y Fernando Aguado

Música Miguel Barón

Attrezzo Morboria

Iluminación Guillermo Erice

Vestuario Eva del Palacio, Ana del Palacio y Fernando Aguado

Maquillaje y caracterización Morboria

Coreografía Eva del Palacio

Ayudante de dirección Ana del Palacio

Producción Morboria Teatro