Por David Farré / 

Van por allí los héroes del sábado
Van a intentarlo una vez
Si les hieren hoy
Si les hacen daño
Van a intentarlo una vez

Camino rápido hacia la Razzmatazz mientras en mis AirPods suena la canción que desde hace tiempo me ha cautivado de los burgaleses La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Falta poco menos de 30 minutos para las 21:00; la cola es larga y en el cartel blanco cuelga por tercera vez, bajo La M.O.D.A., el sold out. ¡Qué locura!, me digo a mí mismo.

Es mi primera vez con el grupo y, como casi siempre pasa en las primeras veces, siento ciertos nervios y curiosidad por lo que me encontraré: la setlist, la puesta en escena, el público, las luces… Las típicas preguntas que, con el paso de los minutos, siempre encuentran respuesta.

Miro a mi alrededor y comprendo poco a poco lo que el grupo representa. La gente comenta; hay caras alegres y deseosas de vivir un nuevo concierto. Muchos con los que hablo llevan un soñado tres de tres.

Se apagan las luces y empieza el espectáculo. La banda burgalesa demuestra una relación especial con el público barcelonés, con esas canciones que se han convertido en himnos generacionales. Una apuesta por lo esencial, canciones directas al corazón y una banda entregada, del primero al último, si es que existe un primero y un último.

La setlist combinó los temas del nuevo álbum publicado en 2025, “San Felices”, con los temas de siempre, esos que han marcado estos 15 años de trayectoria celebrados este fin de semana.

“San Felices” abrió la noche. Temas como “La vida en rosa”, “No te necesito para ser feliz”, “Subiendo como el Chava Jiménez”, “Si bailas bailo” y “Miraflores” hicieron que la Razz temblara: un coro masivo, brazos y cervezas en alto, una comunión total que no siempre se ve en los conciertos. Momentos en los que la voz de David quedaba diluida bajo el clamor del público, haciendo cada una de las estrofas especial, como si de un himno colectivo se tratara.

Los bises fueron el colofón de una noche que nadie podrá olvidar: “1932”, “Los héroes del sábado” y “Mañana voy a Burgos”. Las pocas fuerzas que nos quedaban se quedaron allí, en esos 15 minutos finales de locura y en ese eterno aplauso entre la banda y el público que pocas veces había vivido.

Salgo de la Razzmatazz con una sonrisa en la boca, los AirPods en los que sigue sonando “Los héroes del sábado”, mi curiosidad satisfecha. Tres sold outs merecidísimos para una banda a la que no debes dejar escapar la oportunidad de ver en directo.