© Jaime Martín.

Hay entrevistas que se leen, y hay otras que se habitan. Esta conversación para Culturamas con la fotógrafa Johanna Elías Slim pertenece, sin duda, a las segundas: un territorio donde la palabra se vuelve imagen y la imagen, memoria viva.

En un tiempo marcado por la inmediatez y el vértigo visual, la mirada de Johanna se levanta como un acto de resistencia silenciosa. Su obra no irrumpe: susurra. No exige: invita. Y en ese gesto, profundamente humano, se abre un espacio donde la contemplación, la naturaleza y la emoción dialogan con una sensibilidad que parece suspendida fuera del tiempo. A través de la conversación guiada por el periodista cultural, Mauricio A. Rodríguez Hernández, el lector se adentra en un universo donde la fotografía deja de ser un simple registro para convertirse en un archivo íntimo de lo vivido, una forma de preservar aquello que, de otro modo, se perdería en el flujo incesante de los días.

Pero esta no es solo una exploración estética. Es también una reflexión lúcida sobre el presente: sobre el papel de la tecnología, la irrupción de la inteligencia artificial y los límites, o posibilidades, de la creación en el siglo XXI. Entre luces naturales, instantes irrepetibles y series que capturan desde la serenidad de un paisaje hasta la tensión elegante de la velocidad, Johanna plantea una idea central que resuena como un eco necesario: la tecnología puede asistir, pero nunca sustituir la mirada humana.

Aquí se habla de inspiración como revelación y disciplina; de la naturaleza como refugio y maestra; del arte como un acto de atención profunda. Se habla, también, de la responsabilidad de mirar en una época saturada de imágenes, y de cómo aún es posible encontrar belleza, pausa y sentido en lo aparentemente efímero.

Esta entrevista no se limita a responder preguntas: propone una experiencia. Quien se adentre en sus líneas encontrará no solo el recorrido creativo de una artista, sino una invitación a detenerse, a observar con otros ojos y a redescubrir, quizá, el asombro de estar vivos.

Por: Mauricio A. Rodríguez Hernández.

Mauricio A. Rodríguez Hernández (MARH): Johanna, desde tu perspectiva íntima y conceptual, ¿cómo definirías la estética que distingue tu obra fotográfica y qué emociones buscas que permanezcan en el espectador tras el primer encuentro visual?

© Jaime Martín.

Johanna Elías Slim (JES): Mi estética nace de la contemplación y del silencio. Trabajo con la luz, el tiempo y la pausa como si fueran materia sensible. Me interesa una imagen que no se termine en lo inmediato, que deje una huella emocional después del primer vistazo. Busco que el espectador se lleve una sensación de alivio al ver mi arte: calma, nostalgia, asombro, serenidad y sobretodo ganas de conocer el mundo y de estar vivos.

MARH: ¿Qué acontecimientos o revelaciones despertaron en ti el interés por la fotografía como lenguaje artístico, y cuándo comprendiste que este medio sería tu forma de construir memoria y significado?

JES: La fotografía llegó a mí de manera natural desde muy pequeña, como una necesidad de observar y de preservar momentos que sentía muy especiales. Hubo un punto en el que entendí que la imagen podía convertirse en un archivo emocional, una forma de memoria personal y colectiva. No fue un instante concreto, sino una acumulación de experiencias: viajes, encuentros con la naturaleza, escenas cotidianas que me pedían ser detenidas en el tiempo.

MARH: En tu práctica creativa, ¿cómo dialogan la intuición y el método? ¿Puedes describirnos el proceso interno, y técnico, que te conduce desde la idea inicial hasta la imagen final?

JES: La verdad es que suelo no planear mucho mis fotografías, lo que sí hago es que cargo con mi cámara a todos lados y en cuanto mi mente y mi alma sienten ese estado de paz, de plenitud o de gozo es cuando decido hacer clic y lograr que ese sentimiento perdure para siempre y así poderlo compartir con las personas que me rodean.

Ya que logré encontrar ese momento que sale de un espacio espontáneo en el tiempo, es cuando aplico la técnica y la teoría de todo lo que se para lograr que esa imagen se vuelva en una obra de arte y logre transmitir lo que sentí y viví en ese momento.

MARH: La naturaleza es una protagonista constante en tu obra. ¿Cómo nace esa relación estética y espiritual con el entorno natural, y has contemplado colaborar en el futuro con organizaciones globales como National Geographic o la Bezos Earth Fund para amplificar ese mensaje?

© Johanna Elías Slim / @momentos_johanna.

JES: La naturaleza ha sido siempre un refugio y una maestra para mí. Es lo que me hace salirme de mi misma, de mis problemas y mis preocupaciones para disfrutar y sentir plenitud, me hace recordar que hay algo mucho más grande que nosotros “Dios”. Fotografiarla es una forma de rendirle respeto y atención. Sí, me interesa profundamente que esta mirada pueda dialogar con proyectos globales de conservación y conciencia ambiental, y hacerla me ha hecho mucho más consciente del medio ambiente y el cuidado que debemos de tener como individuos y sociedad.

MARH: ¿De qué manera te encuentra la inspiración? ¿Es un acto de búsqueda disciplinada, un instante de revelación silenciosa o un cómplice inesperado que se manifiesta sin aviso?

© Johanna Elías Slim / @momentos_johanna.

© Johanna Elías Slim / @momentos_johanna.

JES: Es una combinación de todo eso. Hay disciplina y observación constante, que es lo que más me gusta de mi profesión que me eh vuelto observadora de todos los detalles que me rodean. También son momentos de revelación que llegan sin aviso: una luz que cambia, un paisaje que se transforma, un lugar escondido que se vuelve en una maravilla. La inspiración aparece cuando estoy presente y abierta a lo que sucede alrededor y casi siempre que tengo una cámara en la mano.

MARH: Tus series como “Sensaciones de Italia”, “Preserving Instants” y más recientemente la colección inspirada en la Fórmula 1, evocan atmósferas muy distintas. ¿Cómo surgieron creativamente estas propuestas y qué te interesa preservar emocionalmente en cada una?

JES: Cada serie responde a un momento vital distinto. *Sensaciones de Italia* nace del asombro y la contemplación cultural; *Preserving Instants* es una reflexión sobre el tiempo y la fragilidad del instante; y la colección de Fórmula 1 surge del deseo de capturar la energía del movimiento sin perder la elegancia. En todas hay una intención común: preservar una emoción que, de otro modo, sería efímera y lograr compartir con la humanidad la belleza y momentos únicos de la vida.

MARH: La colección de F1, expuesta en el Sofitel de la Ciudad de México, parece fusionar velocidad y contemplación: ¿cómo construiste esa tensión estética donde la adrenalina se transforma en elegancia?

© Johanna Elías Slim / @momentos_johanna.

JES: Me interesaba ir más allá de la velocidad evidente y encontrar momentos de pausa dentro del movimiento. Trabajé con encuadres, barridos y detalles que hacen que pueda transmitir la parte más artística de la adrenalina. Quería que la adrenalina se sintiera, pero envuelta en una estética serena, casi contemplativa, donde la forma y la luz dialogaran con la energía del instante.

MARH: En términos técnicos, ¿qué herramientas, enfoques fotográficos o tratamientos digitales consideras esenciales en tu trabajo, y cómo dialogan con la sensibilidad artesanal que buscas en cada pieza?

JES: La cámara es una extensión de la mirada, pero no el centro del proceso. Me interesa dominar la técnica para poder olvidarme de ella en el momento creativo. El tratamiento digital es sutil, respetuoso con la imagen original, no me gusta transformar momentos y que se vuelvan ajenos a lo que mi mirada logró percibir. Busco una sensibilidad casi artesanal: cada fotografía debe sentirse trabajada con cuidado, como una pieza única y que trasmite.

MARH: Hoy la inteligencia artificial redefine los límites de la creación visual. Para ti, ¿cuál es el mayor desafío, y la mayor oportunidad, para los fotógrafos frente a tecnologías como Gemini y otros sistemas generativos?

JES: El mayor desafío es no perder mi esencia en medio de la abundancia de imágenes generadas. La oportunidad está en usar la tecnología como herramienta, no como sustituto de la mirada humana. La IA puede agilizar procesos, pero la intención, la emoción y la ética siguen siendo responsabilidad personal.

MARH: Desde tu perspectiva artística, ¿la inteligencia artificial favorece o perjudica a la humanidad? Y en ese sentido, ¿cómo definirías el sentido y el rol de la fotografía en el siglo XXI?

JES: Mientras exista la necesidad de observar, agradecer y sentir, la fotografía seguirá teniendo un papel esencial en nuestra manera de comprender el mundo. Creo que puede perjudicar o favorecernos según el uso que le queramos dar en nuestras vidas.